Retratan la participación revolucionaria de los pueblos mixtecos de Puebla, Oaxaca y Guerrero

“En la región mixteca los ideales zapatistas tenían presencia desde la Mixteca Costeña hasta la Mixteca Alta y Baja” ■ Fotorreproducción Abraham Paredes

Las condiciones de vida de las comunidades ñuu savi, el pueblo de la lluvia, en la mixteca de Puebla, Oaxaca y Guerrero hace más de un siglo, en las postrimerías del Porfiriato, a la participación de diversos líderes locales dentro de las distintas facciones revolucionarias, se encuentran reflejadas en las 24 imágenes que conforman la exposición La Revolución Mexicana en el ñuu savi. Imágenes de un suceso histórico que cambió a la región.

Esta pequeña selección de fotografías históricas que han obtenido los investigadores Francisco López Bárcenas, Jaime García Leyva y Francisco Herrera Sipriano, se propone como un conjunto que permite comprender las asimetrías sociales de la época, ello al comparar las imágenes de las prósperas haciendas con la vida aciaga en los pueblos.

Francisco López Bárcenas, uno de los curadores, explica que aunque la mayor parte de la tierra seguía siendo comunal, lo mismo en la Mixteca de Puebla, que en la de Oaxaca y Guerrero, importantes haciendas y ranchos impactaban en la economía regional y en la organización política, repercutiendo en la división de clases sociales.


El investigador de El Colegio de San Luis ahondó que en todas esas haciendas y ranchos se sembraban diversos productos, como caña de azúcar y algodón, lo mismo que se impulsaba la crianza de cabras y ganado mayor para satisfacción del mercado regional y nacional, usando mano de obra mixteca muy barata.

Mencionó que junto a las haciendas y ranchos existieron las “haciendas volantes”, que eran inmensos atajos de cabras, propiedad de ricos que arrendaban las tierras comunales para pastorear.

López Bárcenas indicó que al lado de la economía tradicional, los habitantes de los pueblos ofrecían su mano de obra a los dueños de las haciendas, ranchos y trapiches, por salarios míseros; o bien vendían parte de su producción agrícola, principalmente el maíz, por el cual obtenían una paga mucho más baja con relación a los costos de producción.

Cuando la caída del Porfiriato era eminente, miembros de la élite se aliaron por conveniencia a la causa maderista; hacendados, rancheros y comerciantes iniciaron la lucha, entre ellos Enrique Añorve Díaz por la Mixteca Costeña, y Juan Andrew Almazán por La Montaña.

No obstante, acotó que el interés personal que movía a estos personajes no pasó desapercibido para las comunidades indígenas, que decepcionadas buscaron marcar su propia agenda.

El incumplimiento del Plan de San Luis Potosí por Francisco I. Madero –que prometía devolver las tierras de las cuales habían sido despojados de manera arbitraria–, fue motivo de las sucesivas rebeliones que se dieron por todo el territorio ñuu savi, a fin de recuperar sus títulos de tierras que les habían sido arrebatados por hacendados, rancheros, caciques, grandes comerciantes y usureros regionales.

López Bárcenas explica que todo esto llevó a un momento de suma importancia: la convocatoria por parte del general Emiliano Zapata, el comandante general del Ejército Libertador del Sur, en la comunidad mixteca de Puebla, Ayoxuxtla, el 27 de noviembre de 1911, para que los revolucionarios mixtecos firmaran el Plan de Ayala.

Entre ellos estaban el general Jesús Morales, originario del municipio de Petlalcingo, conocido como “El Tuerto” Morales; el capitán Francisco Mendoza, de El Organal, Chietla, y Catarino Mendoza y Amador Acevedo, de Huauchinantla, población perteneciente al municipio de Jolalpan, todos ellos en Puebla.

“La presencia de los mixtecos en tan importante acto obedecía a varias razones. Una de ellas era la cercanía geográfica con los rebeldes de Morelos, lo que había facilitado que pelearan juntos en el maderismo; pero más importante era su afinidad ideológica y la desilusión.

“En la región mixteca los ideales zapatistas tenían presencia desde la Mixteca Costeña hasta la Mixteca Alta y Baja, tanto en el estado de Puebla como en los de Guerrero y Oaxaca”, explica el experto en desarrollo rural.

El curador Francisco López Bárcenas añade que después de la firma del Plan de Ayala, en diversos lugares de la Mixteca brotaron grupos rebeldes con diversas demandas, lo que enriquecía el contenido del zapatismo.

La exposición La Revolución Mexicana en el ñuu savi. Imágenes de un suceso histórico que cambió a la región se exhibe en la Coordinación Nacional de Antropología del INAH, ubicada en la avenida San Jerónimo número 880, al sur de la Ciudad de México, a partir de este 2 de febrero.