REMUNICIPALIZACIÓN DEL AGUA

Tras una reunión con el senador, Alejandro Armenta Mier, el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, reveló en una entrevista que la estrategia para remunicipalizar el agua potable para la capital no pasa por la revocación de la concesión sino por reformas legislativas.

La declaración del mandatario estatal aparece en un momento pertinente, pues a un año de que la clase política del Partido Movimiento de Regeneración nacional (Morena) asumiera el poder, no se apreciaban en la entidad avances reales en la recuperación de la administración del líquido para las instituciones públicas.

Hay expertos que opinan que la desprivatización puede ejecutarse por la vía de la revocación de la concesión argumentando las numerosas y profundas faltas que ha cometido la empresa Agua de Puebla respecto a las obligaciones que tiene en el contrato de concesión.


Sea cual sea el camino a seguir por las autoridades emanadas de la izquierda, sin lugar a dudas es necesario que el proceso de remunicipalización sea real y efectivo, es decir, que no se incurra en simulaciones sobre una supuesta desprivatización que acabe ocultando beneficios económicos para la compañía.

El sector gobernante surgido del instituto político fundado por el hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, debe ser congruente con los principios de la llamada Cuarta Transfomación, que defiende al agua como un recurso garantizado por los derechos humanos, el cual debe ser ajeno a cualquier práctica de tipo comercial, política u otra índole que la condicione.