Domingo, julio 21, 2024

La Red de Estaciones de Monitoreo del Atoyac, instalada por Moreno Valle, está destruída

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Inoperante, vandalizada o arrastrada por la crecida del río se encuentra la Red de Estaciones de Monitoreo del Atoyac, a 10 años de haber sido instalada en los estados de Puebla y Tlaxcala, con un monto de 117 millones de pesos, licitados durante el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, según se confirmó en un recorrido hecho por las nueve edificaciones.

Alejandro Torres Jaramillo, investigador del Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla (ICUAP), quien junto con un equipo de la máxima casa de estudios de la entidad hizo un diagnóstico para la colocación de esta tecnología en 2012, petición que hizo el gobierno del estado a través del Centro Universitario de Transferencia de Tecnologías -pese a lo cual la administración de Moreno Valle les arrebató de última hora la operación del proyecto- afirmó que la red nunca tuvo un funcionamiento óptimo y después de algunos meses registró averías que nunca fueron resueltas por falta de refacciones.

En el recorrido realizado por La Jornada de Oriente se observó que la estación con más daños es la ubicada en Barranca Honda, al norte de Puebla capital, la cual carece de puerta de entrada al perímetro bardeado, en tanto que la tecnología fue desinstalada y vandalizada, por lo que se decidió soldar la estructura de metal para evitar un saqueo mayor.

Asimismo, dos de las estaciones no fueron halladas en el recorrido, las cuales presuntamente fueron arrastradas por la crecida del río, aunque a decir de Torres Jaramillo existe la posibilidad de que no hayan sido instaladas, lo que constituiría en un caso de corrupción.

Durante todo el trayecto se observaron tonos azulados y morados en toda la rivera del Atoyac, así como la existencia de lodos contaminados como consecuencia de las descargas de zonas industriales y municipales en ambos estados, de lo que se desprende que no hay registro en el sentido de que las estaciones hayan contribuido al saneamiento del río.

La empresa española Adasa Sistemas SA de CV fue la encargada de equipar las estaciones, tecnología que a decir de Torres Jaramillo se averió a unos meses de su entrada en funcionamiento, y después de un tiempo de trabajar en la operación de la red no llegó a un acuerdo económico con la administración estatal para un nuevo contrato, por lo que el personal regresó a Europa y dejó su equipo obsoleto en la entidad, pese a lo cual presume en su página web la Red de Monitoreo del Atoyac como un “caso de éxito”.

Torres Jaramillo subrayó que mientras el grupo de especialistas de la UAP cotizó la red equipada con tecnología en 84 millones de pesos, la empresa española cobró 117 millones de pesos, lo que evidencia un sobrecosto de 39.28 por ciento.

Estaciones inoperantes y vandalizadas

En 2012 se lanzó la licitación para construir y operar nueve estaciones de monitoreo que servirían para detectar descargas contaminantes al Atoyac y sancionar a las empresas que las provocan.

De las nueve estaciones, un total de cuatro fueron diseñadas para instalarse en territorio del estado vecino de Tlaxcala, por lo que la administración estatal pidió permiso para la colocación de esa tecnología que fue costeada con recursos de Puebla.

En el recorrido se constató que ninguna de las nueve estaciones se encuentra en funcionamiento, sin embargo, la más dañada es la identificada con la clave EMR06 Barranca Honda, ubicada al norte de la ciudad de Puebla, en una zona de alta inseguridad.

En este lugar fue robada una puerta de metal que da acceso a un perímetro bardeado, así como el cableado y los aparatos de medición.

Para evitar un hurto y daño mayor en el inmueble la puerta de entrada al laboratorio fue soldada, en tanto que aún se mantiene de pie la antena de aproximadamente tres metros de altura que serviría para enviar información en tiempo real sobre las descargas contaminantes.

Torres Jaramillo subrayó que la antena no la han podido desinstalar las personas que incurren en este delito debido que está muy alta y su desvalijamiento representa una mayor complicación.

Sostuvo que es muy probable que la infraestructura robada sea vendida como fierro, mientras que el cobre de la instalación eléctrica es muy cotizado.

Por su parte, en la estación EMRO2 Quetzalcóatl, ubicada en Villa Alta, Tlaxcala se observa abandonada y ha sido saqueada la instalación eléctrica, lo que se evidencia en un transformador desinstalado, situación que impide el funcionamiento de la tecnología.

Este es uno de los puntos más contaminados del río por las descargas del Complejo Petroquímico Independencia y la zona industrial Quetzalcóatl, de San Martín Texmelucan, además de que en el lugar hay lavadoras de mezclilla, cuyos residuos le dan un color oscuro, casi negro al agua.

Cabe destacar que en Villa Alta se han identificado niños con cáncer, algunos de los cuáles han perdido la vida por la enfermedad, vinculada con los altos niveles de contaminación provenientes de las descargas del río.

La estación EMR04 Zahuapan, ubicada en la intersección del río que lleva el mismo nombre con el Atoyac se observa vandalizada, sin electricidad e inoperante.

En el lugar hay evidencia de robo tanto de los cables como aparatos de medición y de estructuras de herrería que servían para proteger esta tecnología.

La EMR09 Atoyac Sur es la última estación de monitoreo, ubicada casi en la desembocadura del Atoyac con la presa Manuel Ávila Camacho, mejor conocida como Valsequillo, en la cual se observa que recientemente la puerta de acceso fue cambiada para evitar acciones de robo.

Vecinos de la zona afirmaron que inicialmente la puerta fue soldada y después tuvo que ser cambiada, mientras que la mayor parte del tiempo las instalaciones están vacías y de vez en cuando llegan personas a “supervisar” el inmueble y se van de inmediato.

En condiciones similares se observa la identificada por el gobierno del estado como EMR01 Cotzala, ubicada en San Martín Texmelucan, la cual es la primera de la red, en la intersección del Atoyac y el Cotzala.

En tanto, la EMR08 PTAR San Francisco, localizada en el Ecoparque Metropolitano, se observa desolada, con la puerta cerrada y con maleza y basura a su alrededor, indicativo de que nade mide las descargas en ese punto.

Cabe aclarar que según información del gobierno del estado, emitida en el sexenio de Moreno Valle, y de la empresa española Adasa Sistemas SA de CV, esta estación debía ubicarse a un costado de la Planta Tratadora de Aguas Residuales –operada por la empresa Concesiones Integrales– abajo del Centro Integral de Servicios (CIS) en Angelópolis, sin embargo por razones desconocidas se construyó debajo del puente de la Avenida Cúmulo de Virgo.

Al momento del recorrido personal del parque informó que “de vez en cuando” un guardia de seguridad acude a revisar las instalaciones pero casi siempre se encuentran cerradas.

A dos se las llevó la crecida del Atoyac

Durante el recorrido no se hallaron dos estaciones que deberían operar para medir las descargas del Atoyac: se trata de la EMR03 Xochiac, ubicada en San Miguel Xochitecatitla y la EMR05 Panzacola, ambas en el estado de Tlaxcala, las cuales habrían desaparecido por la crecida del Atoyac, debido a su cercanía con la orilla.

En la primera de estas poblaciones se observaron los restos de una construcción derrumbada en el punto exacto donde debería estar la estación, según la georreferenciación satelital con la información proporcionada por el gobierno del estado.

Los vecinos afirmaron que en diversas ocasiones ha llegado gente a buscar la estación pero nadie sabe ubicar una construcción en dicho punto.

En Panzacola, donde debería estar la segunda de las estaciones inexistentes, se observa una pequeña represa.

En este punto el agua se torna de un tono morado, casi negro como consecuencia de las descargas provenientes de las lavadoras de mezclilla que inician a la altura de Texmelucan.

Allí se observan lodos a la orilla del río que se forman con los desechos de las textileras y que a decir de Torres Jaramillo poseen una gran cantidad de contaminantes como metales pesados, sin embargo de la estación no hay rastro alguno.

Adasa presume su tecnología inservible

Pese a que su tecnología se averió con unos meses de uso, la empresa española Adasa Sistemas SA de CV, presume las estaciones de monitoreo de Puebla y Tlaxcala como un “caso de éxito” en su portal de internet.

Más aún, en su referencia afirma que se colocaron 12 estaciones fijas de monitoreo y dos móviles, sin embargo, solo se encuentran georeferenciadas nueve, dos de las cuales no existen, en tanto que es inexistente la evidencia de que hayan funcionado las estaciones no estacionarias.

En su sitio la firma subraya que todas las estaciones están equipadas con “tomamuestras automáticos, analizadores de parámetros físico–químicos, de nutrientes y orgánicos, que posibilitan la obtención de mediciones y su transmisión en tiempo real a una base de datos centralizada, en la que también se recogen los datos de las redes de muestreo manual que el cliente –el gobierno del estado de Puebla– gestiona”.

Incluso subraya que en su primer año, la red de estaciones automáticas “logró reducir los vertidos contaminantes en la cuenca del río Atoyac al 60 por ciento”, lo que las convierte en una “herramienta única” para reducir el impacto ambiental de los vertidos, proteger el ecosistema del río y velar por la salud pública de las poblaciones rivereñas.

Alejandro Torres subrayó que inicialmente el gobierno del estado lo buscó a él y a su equipo -a través del Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología- para operar la red pero antes de darse a conocer que Adasa había ganado la licitación, se le informó que “serían otros especialistas los que se encargarían del proyecto”.

Afirmó que el equipo de la UAP hizo un estudio sobre cuál de las empresas internacionales podía dotar la mejor tecnología y servicio, en el cual la empresa española fue la peor evaluada, debido a que sus equipos han resultado obsoletos en otros proyectos internacionales, pese a lo cual la administración morenovallista tomó la decisión de trabajar con la firma.

Indicó que Adasa operó el sistema durante algún tiempo pero su personal regresó a Europa después de que no se arregló con el gobierno del estado para firmar un nuevo contrato de manejo de la red.

Después de que la empresa se fue de Puebla su tecnología solo funcionó unos meses, de lo cual se enteró debido a que la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial le preguntó si su equipo “podía operar esa tecnología cuando las estaciones se averiaron”.

Manifestó que aunque el gobierno del estado pidió refacciones a la empresa para componer su tecnología esta no se las quiso vender.

Agregó que se requiere de una inversión de 100 millones de pesos volver a echar a andar el proyecto con tecnología nueva, de calidad y duradera que realmente incida en el saneamiento del Atoyac.

Indicó que aunque la empresa afirma que se redujo en un 60 por ciento las descargas contaminantes, en diversas ocasiones ha solicitado por transparencia los datos duros de las mediciones de contaminantes en cada estación y la respuesta fue en el sentido de que la información está “reservada” porque “podría caer en manos de los contaminadores”.

Sin embargo, el especialista destacó es claro que a las empresas contaminantes poco o nada les importa que los estén midiendo.

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