Rebelión en Salud Mental; todos quieren que se vaya la directora

Hace unos días, 43 de 81 trabajadores sindicalizados tuvieron el valor de firmar un documento para exigir la pronta destitución María Teresa de Jesús Beatriz Balderas Meza como directora del Centro Estatal de Salud Mental (CESM), por el clima de hostilidad, de discriminación, persecución policiaca y violación a los derechos humanos que comete contra los 133 trabajadores de ese sitio y contra los usuarios del mismo.

El resto de los trabajadores sindicalizados no firmó por el miedo de ser rescindido, pero la mayoría acudió a la asamblea sindical donde se acordó pedir la remoción de la funcionaria y casi nadie salió en defensa de la directora del CESM, a excepción de un trabajador que tiene un largo historial de faltas laborales.

En agosto pasado en esta columna se narró cómo la directora del CESM dio la orden a un grupo de policías auxiliares de realizar labores de espionaje y hostigamiento contra la mayoría de los médicos, psicólogos, trabajadores sociales y enfermeras que ahí laboran. Un grupo de uniformados se negó y fueron despedidos, siendo ellos quienes dieron a conocer la manera en que los ponían a seguir al personal hasta en los sanitarios.


Tuvieron que pasar tres meses y siete quejas ante la Contraloría del estado para que el sindicato y la Secretaría de Salud (Ssa) –a cargo del panista Salvador Escobedo Zoletto– accedieran a escuchar a los inconformes, ya que antes hicieron oídos sordos. Sin embargo, el problema está lejos de resolverse debido a que la Ssa está dispuesta a brindarle impunidad a la directora del CESM.

Para la próxima semana está programada una audiencia en la cual el subsecretario de la Salud, Mario Márquez Amezcua, va a interrogar a los tres coordinadores de área del CESM, para que ellos describan el clima de hostilidad que ahí priva. El problema es que la comisión investigadora no es imparcial.

El grupo que indagará lo que pasa con María Teresa Balderas está encabezado por Karen de la Cuesta Soria, quien es la coordinadora general de Salud Mental de la Ssa y quien colocó en el cargo a la directora del CESM, además de darle protección ante una larga lista de abusos.

Karen de la Cuesta entrevistará a Guillermo Bauza Meneses, quien se encarga del área de Paidopsiquiatría; a Elizabeth Márquez Ochoa, del área de Adicciones, y a Jacobo Ojeda Laguna, quien es el responsable del sector Psicosocial.

Los tres coordinadores enfrentan agravios sufridos por el comportamiento de la directora del CESM, pero se cree que no van querer hablar de las anomalías por el temor que le tienen a Felipe Ramírez Fernández, quien es el director de Atención a la Salud y es otro funcionario que le da protección a Balderas.

Tal situación exhibe que en la Ssa existe una cadena de complicidades que impide investigar y sancionar anomalías.

A la par que a Salvador Escobedo Zoletto le tiemblan las corvas para poner orden en esa secretaría, luego de que apenas tiene unos meses en el cargo. Los abusos que antes denunciaba, cuando era un panista crítico y democrático, ahora los solapa y protege, situación por la cual encajó en el autoritario gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.

 

La discriminación en el CESM

 

El principal problema de María Teresa de Jesús Beatriz Balderas Meza es que llegó a la dirección del CESM sin experiencia en atención a población con problemas de salud mental.

La funcionaria cree que su labor es ser un capataz y que debe de correr a la mayoría de médicos y enfermeras. Una muestra clara de su ignorancia y abusos son las siguientes dos historias:

Muchos de los usuarios del CESM son personas que viajan hasta 10 horas para llegar a sus citas. Para estar a tiempo, muchas veces arriban a las instalaciones del centro entre las 5 y las 8 de la mañana, para encontrarse con que no importa que llueva o haga frío, pero por órdenes de la directora nadie puede entrar a las instalaciones hasta después de las 9 de la mañana.

Un día lluvioso dejaron entrar a una mujer que llevaba un niño en brazos.

Esa acción le costó a la jefa de enfermeras ser reprendida en público, con insultos y amenazas. Y eso no lo hizo la directora del CESM, sino uno de los policías de la entrada, quien actuó por órdenes de Teresa Balderas.

Un destacado psiquiatra, con muchos años de experiencia, fue puesto a disposición de la Secretaría de Salud. Cuando el galeno se presentó en las oficinas de asuntos laborales le informaron que no había cargos en su contra.

Al médico en realidad lo castigaron porque usa muletas y a la directora del CESM se le hizo “feo” ver todos los días al galeno con esa condición.

Pese a que se determinó que no cometido falta alguna, al médico no lo han dejado regresar a su puesto de trabajo.

Un par de historias generadas por alguien que no goza de salud mental.