El monitoreo que realiza el gobierno del estado a los gases de dióxido de carbono (CO2) que genera la planta de alimentos y el rastro tipo TIF de la trasnacional Granjas Carroll en Puebla “no es suficiente”, porque “no regula” la contaminación por la descomposición de las excretas de los cerdos que desprende amoniaco, metano y sulfhídrico.
Así lo alertó la investigadora Miriam Lastiri Rito, doctora en Estudios del Desarrollo Rural, durante una entrevista al periodista Julio Astillero.
La especialista señaló que Granjas Carroll, filial a la empresa estadounidense Smithfield Foods, considerada la principal productora y procesadora de carne de cerdo a nivel mundial, aprovecha estos vacíos legales para romper la regla, generando sobreexplotación del agua, contaminación y problemas de salud principalmente en sus trabajadores.
“La Secretaría de Medio Ambiente puede decir que todo está en orden, pero no vigilan y se quedan cortos en el monitoreo de la contaminación en las granjas”, afirmó.
Lo anterior, en respuesta a la declaración que emitió la semana pasada la secretaria de Medio Ambiente de Puebla, Rebeca Bañuelos Guadarrama, en el sentido de que Granjas Carroll no contamina y cumple con la regulación ambiental en la región de la Cuenca Libres-Oriental.
Sin embargo, la académica señaló que “los principales gases tóxicos contaminantes no se producen en la planta ni en el rastro, sino en las granjas, y eso tiene que ver con la descomposición de la materia orgánica derivada de las excretas de los cerdos que concentran cantidades de antibióticos”.
Miriam Lastiri obtuvo el grado de doctora por la tesis “La irrupción del Neoliberalismo en la Cuenca Oriental, el caso de la empresa Granjas Carroll de México, desde la perspectiva del sistema alimentario capitalista”, en el Colegio de Postgraduados de Puebla (Colpos).
Como resultado de este estudio, expuso que la transnacional produce el 10.5 por ciento de la carne porcícola que se consume en el país, con una estimación de 2.5 millones de cabezas de cerdos al año.
Esta situación genera que la empresa sea una de las “principales consumidoras de agua en la región”, al concentrar el 34 por ciento de las concesiones de la región, según sus cifras oficial.
Ilegal, que Granjas Carroll use antibióticos para engordar a los cerdos
A la par, Miriam Lastiri reveló que Granjas Carroll utiliza antibióticos para engordar a los cerdos, lo que ha generado resistencia antimicrobiana en los consumidores y problemas de salud en sus trabajadores.
Esto a pesar que desde hace 13 años en México se prohibió el uso de antibióticos como promotores del crecimiento animal, que es fuente de contaminación farmacéutica del suelo y el agua en la región de Libres y Oriental.
“Hasta mayo de 2023, tenemos evidencia de que Granjas Carroll seguía utilizando antibióticos para engordar cerdos que esta prohibido desde el año 2012, poniendo en riesgo grave la salud de la población”, sostuvo.
En el caso de los trabajadores de las granjas, documentó que hay deterioro en su salud, al presentar problemas respiratorios, tos crónica, pérdida de cabello, sangrado nasal frecuente y decoloración de las uñas.
A pesar de la gravedad del caso, dijo que la Secretaría de Medio Ambiente de Puebla no se pronunció al respecto.
En 2012, se publicó en México la NOM-064ZOO-2000 que prohíbe el uso ilegal de antibióticos como promotores del crecimiento en animales, lo cual señaló se ha vuelto una práctica recurrente en la estructura sociotécnica de la ganadería intensiva del Sistema Alimentario Capitalista.
Ante lo expuesto, Miriam Lastiri pidió al gobierno del estado de Puebla investigue cuál es el contenido de las mezclas de alimentos que dan a los cerdos, los cuales tendrían antibióticos.
Asimismo, exhortó a las autoridades que es necesario crear una regulación específicamente para la ganadería intensiva, debido a que empresas como Granjas Carroll son un factor de riesgo para la salud de la población y del ecosistema de la región.
Granjas Carroll distribuye la carne que produce a través de rastros en la ciudad de México, Puebla y Veracruz, y su venta directa a los consumidores en supermercados como Bodega Aurrerá.


