Nueve de cada diez abusos sexuales infantiles en Puebla y en el país ocurren en el hogar. Aunque aún no existen cifras oficiales, organizaciones civiles como Justicia Ciudadana han documentado que los agresores no siempre son familiares adultos, pues también se han registrado casos cometidos por menores de entre 10 y 15 años.
En este sentido, la directora general de la organización, Fernanda Diez Torres, precisó que el aumento de la violencia sexual infantil tiene un origen multifactorial: impunidad en la mayoría de los casos, exposición temprana a la pornografía y falta de educación sexual.
Además, descartó que el incremento de este delito esté relacionado con el consumo de drogas o estupefacientes.
“Usualmente no hay drogas o adicciones en estos casos, pero sí una carencia de límites y una exposición temprana a la pornografía”, señaló durante la presentación de la campaña para prevenir el abuso sexual infantil en la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDH).
Diez Torres subrayó que la impunidad es uno de los factores que más incide en el aumento de casos, ya que muchos agresores no reciben sanción. Aclaró que la raíz de este problema es compartida por el gobierno y la sociedad: gran parte de los delitos no son denunciados porque, al tratarse de un familiar, las familias prefieren callar, lo que obliga a las víctimas a convivir con sus agresores y eleva las probabilidades de reincidencia.
En los casos que sí llegan a denunciarse, explicó, las víctimas enfrentan Ministerios Públicos saturados y procesos judiciales lentos y burocráticos.
En este contexto, Enrique Valentín, vicepresidente de la Red para Infantes, Adolescentes y Jóvenes Puebla A.C., señaló que las fiscalías suelen aplicar más de una entrevista psicológica a los menores, obligándolos a revivir los hechos en repetidas ocasiones, lo que calificó como revictimizante.
Por esta razón, el Pacto por la Primera Infancia, que agrupa a diversas organizaciones civiles en defensa de los derechos de niñas y niños en el país, presentó una propuesta en la Cámara de Diputados para que las fiscalías reformen sus protocolos y realicen una única entrevista en casos de abuso sexual infantil.
Diez Torres y Valentín coincidieron en que la combinación de dos factores, la falta de denuncia, principalmente cuando el agresor pertenece al núcleo familiar, y la lentitud de los procesos judiciales, contribuye de manera significativa al aumento de la violencia sexual contra menores.
A ello se suma el tabú en muchas familias para hablar de sexualidad con niños y niñas, lo que los deja sin herramientas para identificar cuándo una supuesta caricia “inocente” se convierte en agresión. Esta resistencia también se observa en la negativa de algunos padres a que en las escuelas se impartan clases de educación sexual a temprana edad.
La ausencia de información se ve reforzada por la exposición creciente a la pornografía, que llega a los menores a través de la tecnología sin supervisión adulta. Esta combinación, falta de educación sexual y acceso temprano a material pornográfico, genera un caldo de cultivo que, en muchos casos, desemboca en violencia sexual ejercida incluso entre menores.
Como ejemplo, Diez Torres narró un caso detectado por la organización:
“Quedan todos los menores a cargo de la abuela, quien ya cansada se pone a ver la tele mientras sus hijos trabajan. En ese contexto, el nieto mayor, de entre 10 y 15 años, abusó de su primo menor de apenas seis años”, relató.
México produce 60 % de la pornografía infantil que circula en el mundo
En cuanto a la relación entre violencia sexual y nuevas tecnologías, Diez Torres advirtió que estas también han facilitado que familiares graben a los menores y distribuyan el material en internet. Aunque México no figura entre los principales consumidores de pornografía infantil, sí es el mayor exportador, ya que el 60 por ciento del material ilegal que circula a nivel mundial se produce en el país.
Este tipo de abuso no solo proviene de familiares, sino también de adultos que, a través de redes sociales y videojuegos en línea, se hacen pasar por menores para ganarse la confianza de niñas y niños, obtener fotografías y luego distribuirlas. Para atraerlos, suelen ofrecerles productos digitales como “skins” o “armas” en los videojuegos.
El problema se agrava porque muchas familias no supervisan de manera adecuada lo que sus hijos consumen en internet, mientras que las plataformas digitales y compañías de videojuegos invierten poco en sistemas de moderación que detecten perfiles falsos o posibles agresores.
Organizaciones lanzan campaña estatal contra el abuso sexual infantil
Finalmente, durante una conferencia de prensa este miércoles, la Red para Infantes, Adolescentes y Jóvenes de Puebla, integrada por diversas organizaciones de defensa de los derechos de la niñez, anunció una campaña estatal para la prevención del abuso sexual, a realizarse el próximo 19 de noviembre. El programa incluirá obras de teatro, charlas y concursos de dibujo para sensibilizar sobre la importancia de denunciar y prevenir este delito.
La Red recordó que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños en México han sufrido abuso sexual, colocando al país como el número uno a nivel mundial en incidencia de este delito. Puebla ocupa el cuarto lugar nacional.
Además, informaron que Justicia Ciudadana ofrece asesoría legal y psicológica gratuita para víctimas y familias. La organización tiene su sede en la 13 Sur 1910, Barrio de Santiago, Puebla, con un horario de atención de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 horas. El número de contacto es 222 296 21 21.
Finalmente, la Red hizo un llamado conjunto a la sociedad y autoridades para romper el silencio, fomentar la denuncia y promover reformas legales que permitan a las fiscalías ofrecer una mejor atención a las víctimas de abuso sexual infantil.


