Presentaron “El enmascarado de lata”, resultado de la labor conjunta entre Mansour y Trino

Con el llamado a leer entre padres e hijos para crear vínculos afectivos y lectores que se queden instalados en la “memoria emocional” de cada lector, fue presentado en Puebla el volumen El enmascarado de lata, que Vivian Mansour trabajó al lado del monero José Trinidad Camacho, mejor conocido como Trino, un libro que deja ver la labor conjunta que puede existir entre escritora y dibujante.

Entre sonrisas por los olores imaginarios provocados por un pedo literario descrito en el otro cuento de Vivian Mansur ilustrado por Trino titulado ¡Fuiste tú!, la presentación ocurrió en el marco de la reinauguración del Museo Internacional del Barroco.

Durante poco más de una hora, los coautores hablaron sobre este título editado por el Fondo de Cultura Económica que cuenta la historia de un niño al que nadie le cree que su papá es un reconocido luchador. “La escuela es como un ring en el que a veces los niños no saben cómo lidiar con los rudos, más cuando se es tímido y flaco, y los rudos te molestan”, refirió Mansour, premio La Orilla del Viento.


Señaló que, por tanto, valía la pena narrar el que un niño quiere presumir que es el hijo del enmascarado de lata, mientras descubre que él es poseedor de un talento mayor: el ser un buen dibujante que ensaya sus trazos escondido en un ropero, a la luz de una tímida lámpara.

A manera de anécdota, al saber que Trino sería quien le daría tridimensionalidad al personaje, la escritora contó que no se imaginó cómo sería el resultado. No obstante, al ver los trazos del monero supo que “eran perfectos” y se adecuaban a lo que ella quiso contar.

A la pregunta hecha por un niño lector asistente a la presentación sobre cuál era el nombre del protagonista, Mansour señaló que, tal como lo hizo en otro libro suyo titulado Familias familiares, no suele dotar de nombre a sus personajes. Ello, dijo, es una decisión más bien inconsciente que tiene un propósito firme: que el lector se involucre con la historia como si fuera el protagonista.

En su caso, Trino señaló que la historia escrita en El enmascarado de lata le pareció fascinante, factor que se sumó al hecho que le gusta ilustrar libros de autores que lo sacan de su zona de confort, consistente en hacer él mismo sus historias y sus dibujos.

“Es mucho más emocionante para mí el llegar a los niños, estar en contacto con historias bonitas para ellos”, agregó el dibujante, autor al lado de Jis –sobrenombre de José Ignacio Solórzano–, de la ya legendaria tira cómica El Santos contra la Tetona Mendoza.

Refirió que, si bien él no era tan ávido de lectura, sabe que si los papás quieren que sus hijos sean lectores en su edad adulta, es necesario leerles todas las noches, pues “es algo que no van a olvidar”, ya que son momentos con cariño que pasan a formar parte de su “memoria emocional” personal.

En respuesta a otro menor que le preguntó a qué edad inició a dibujar, Trino dijo que comenzó siendo pequeño, apenas a los 7 años, para dos años después ganar un premio impulsado por una marca de colores que le llevó a tener su primera caja de lápices.

De paso, valoró la importancia de los materiales impresos, aunque “los periódicos estarán cada vez más relegados y los periodistas más gordos”, el ver las historias en el papel, hacen que éstas se aprecien más. “En vez que se pongan los libros en la biblioteca, que éstos estén en el baño de visitas, pues ahí es donde te concentras más”, recomendó provocando risas entre el público. En ello coincidió Vivian Mansour para quien el “libro como objeto seguirá sobreviviendo, sobre todo si tiene el autógrafo del autor, que le da un valor extra y emocional”.

Para cerrar, autora y monero comenzaron con la dinámica de la firma de los libros El enmascarado de lata y ¡Fuiste tú!, para cerrar la tarde de presentación que fue copiosa en anécdotas y en compromisos: “Tendrás que dibujar, es un trato, aunque ya no habrá periódicos cuanto crezcas”, como le dijo Trino a un niño dibujante y lector, en referencia a sus inicios como monero en La Jornada.