Presenta Lafragua una colección virtual para el estudio de la educación en el siglo XIX en Puebla

Una imagen de la colección ■ Fotorreproducción Abraham Paredes

Luego de un arduo trabajo de organización, gestión de recursos y participación de diversos especialistas e instituciones, la Biblioteca Histórica José María Lafragua de la Universidad Autónoma de Puebla presenta un proyecto “fundamental en el estudio de la educación en el siglo XIX”, como apunta su directora Mercedes Isabel Salomón Salazar. Se trata de la colección virtual Estampas de la Academia de Bellas Artes de Puebla. Modelos y ejemplos gráficos para la enseñanza del dibujo que recientemente fue puesta en línea en el sitio electrónico http://www. bellasartespuebla.buap.mx

Al lado de las anteriores colecciones Lafragua Digital y Herbario Histórico, este nuevo proyecto digital se “conformó para ser un referente histórico para investigadores y estudiosos de las técnicas de estampación al tener acceso, in situ y remoto, a un nuevo corpus de documentos que pocas instituciones mexicanas conservan”.

En la mencionada página de internet se anota que dicha colección también busca “ser una fuente de inspiración para artistas gráficos altamente creativos que buscan afinar sus nuevas propuestas, tomando en cuenta modelos clásicos de grandes maestros de la pintura”.


“Ser un medio para que toda persona que nos visite tenga la oportunidad de apreciar y deleitarse con las propuestas visuales y estéticas de destacados artistas de una forma accesible y gratuita”, anotan en una breve descripción.

La directora de Lafragua, Mercedes Salomón, señala que el corpus de estampas pertenecientes a la Academia de Bellas Artes de Puebla que en el siglo XIX “sirvieron como modelos de enseñanza para los estudiantes de dicha institución” se conforma de un aproximado de 2 mil documentos, mismos que fueron recibidos por dicha biblioteca en 1972.

Destaca que “la importancia de la colección documental de la Academia de Bellas Artes de Puebla, bajo el resguardo de la Biblioteca Histórica José María Lafragua, es fundamental en el estudio de la educación en el siglo XIX”.

Considera que a pesar de haber coexistido especialmente con la de San Carlos y la de San Fernando, la Academia de Puebla tuvo su propia esencia al ser sostenida por una élite ilustrada convencida de su razón de ser y puesta la mirada en Francia como modelo educativo y de cultura a seguir.

La investigadora resalta que a pesar del aporte documental del proyecto, “creemos que no se ha agotado la historia de esta institución”, ya que “la segunda mitad del siglo XIX y su vida a lo largo del XX aún requieren ser estudiadas pues es una institución que como bien ha mencionado Jesús Márquez Carrillo, no tiene un epitafio escrito pues sigue viva como Instituto de Artes Visuales de Puebla”.

En el texto en PDF titulado La colección de la Academia de Bellas Artes de Puebla. Libros, documentos y estampas, la directora de Lafragua, Mercedes Isabel Salomón Salazar informa que actualmente la Biblioteca Histórica tiene bajo su custodia 115 cajas de fondo documental, a las que en 2015 se sumaron cuatro provenientes del Archivo Histórico Universitario, reuniéndose así todo el fondo.

Expone que desde “2012 se ha trabajado en la creación de un catálogo digital que además de servir como inventario, permitirá a los investigadores, artistas plásticos y público en general conocer la riqueza temática de estos documentos”.

Agrega que “dicho catálogo facilitará la ubicación de cada estampa dentro del acervo, lo cual por mucho tiempo no pudo resolverse fácilmente dada la falta de un instrumento bibliotecológico que permitiera su localización y descripción puntual”.

Salomón Salazar agrega que “para lograr este objetivo, la biblioteca ha organizado en varias ocasiones cursos de identificación y catalogación de técnicas de grabado y litografía, con el propósito de que dicho catálogo digital esté a la altura de otros catálogos similares existentes en diversas partes del mundo, especialmente en España, Francia e Italia”.

Más de una década de labor

En el texto Origen y motivación. Antecedentes, anota que esa era una de las actividades de conservación que estaban pendientes desde 2005. Agrega que algunos avances se hicieron durante la estancia de Patricia Acuña como jefa de Conservación, y que fue en el año 2006 cuando ella retomó la labor “dando prioridad inicial al resguardo de montones de estampas que carecían de orden sobre varios entrepaños sin mayor protección”.

“Considerando las dimensiones de las estampas se fueron separando y colocando en cajas de conservación; se les hizo limpieza en seco a algunas, pequeñas reparaciones y las más afectadas se han ido paulatinamente restaurando”, explica.

Salomón Salazar advierte que este ordenamiento físico “no solucionó otra situación a la que los bibliotecarios se enfrentaban cuando alguien venía solicitando una estampa en específico o rastreando alguna serie por determinada temática o porque buscaban aquellas que pudieran dar pistas de haber sido consideradas para la realización de ciertas pinturas de afamados pintores poblanos”.

Por tanto, menciona que se propuso un programa para recibir a un estudiante de servicio social que creara un inventario de la colección, mismo que se vio truncado por un tiempo ya que se atendió otro proyecto digital: la actualización del primer catálogo digital de marcas de fuego. Luego, para 2010, ya con Manuel de Santiago Hernández en la dirección se retomó el trabajo “bajo un estudio más profundo: entender la estampa y las técnicas en que fueron elaboradas”; para ello, propuso un programa de capacitación en técnicas de grabado, el primero impartido por Eduardo Báez Macías y el otro Beatriz Berndt León Mariscal.

Para 2012, escribe Mercedes Salomón, “se continuó el trabajo con una perspectiva diversa: construir un catálogo digital que funcionara como otra herramienta bibliotecológica más al servicio de los investigadores de esta biblioteca y también de otros usuarios remotos”; en esta segunda etapa, más de la mitad de la colección fue digitalizada.

Posteriormente, de julio de 2012 a diciembre de 2013, se trabajó de forma sistemática; en esta etapa se afinaron las categorías de las estampas así como los descriptores que contendría el catálogo digital. En los campos descriptivos se atendió la materialidad de los objetos y desde ese momento se consideró que necesitábamos la asesoría de especialistas en el tema, por lo que en marzo de 2014 se presentaron los avances del proyecto en la sesión ordinaria del Seminario Interdisciplinario de Bibliología de la UNAM, y se contó con la retroalimentación de las investigadoras Garone Gravier, María Esther Pérez Salas Cantú y María José Esparza Libera.

Durante 2014 y 2015 el proyecto contó con la participación de dos estudiantes más quienes empezaron a crear un catálogo de autoridades. En este periodo también se hicieron las primeras pruebas de migración de los datos al software xmLibris, el cual ha sido desarrollado por la Universidad de las Américas Puebla.

“A partir de agosto de 2016, se empezaron a tener reuniones periódicas para llevar a término la primera etapa que ya reunía 720 estampas. Se replanteó el diseño del sitio web que se había presentado en junio en el Seminario de Bibliología. Desde esa fecha, el catálogo ha dado un giro de 180 grados y ha asentado un procedimiento para la puesta en marcha de futuros proyectos digitales”, expone. Concluye que todavía en marzo de 2017 se volvió a realizar otro curso por lo que el catálogo actual se ve enriquecido por otros académicos.