Por documentar anomalías de Gerardo Islas sacaron a Assenet Lavalle de Bienestar

La salida de Assenet Lavalle Arenas de la Secretaría de Bienestar no se debió al escándalo del par de videos en el que se le ve regañar con vehemencia a una trabajadora, sino la verdadera razón es que documentó –ante los órganos de fiscalización– una larga lista de anomalías que encontró en la Comisión Estatal de Vivienda y que en su momento fueron solapadas por el diputado local Gerardo Islas Maldonado, cuando este fue titular de la extinta Secretaría de Desarrollo Social y utilizó esta dependencia –en el año 2018– como plataforma para hacer campaña electoral en la Mixteca a favor del morenovallismo.

Y todo indica que la actual titular de la Secretaría de Bienestar, Lizeth Sánchez García, en lugar de ponerse del lado de Assenet Lavalle prefirió cerrar filas a favor de Gerardo Islas, luego de que este último personaje –con todo cinismo– ha traicionado su antigua filiación morenovallista y ahora busca ser un político converso a Morena.

No es de extrañarse esa actitud de Lizeth Sánchez, quien fue diputada del PT durante la segunda legislatura del sexenio morenovallista y su desempeño siempre fue a favor de los intereses del grupo político de Rafael Moreno Valle Rosas, del que formaba parte Islas Maldonado.


Este martes por la tarde, hubo un fuerte impulso para hacer llegar a diferentes medios de comunicación y virilizar un par de grabaciones en las cuales se ve a Assenet Lavalle reclamar a una trabajadora no acatar sus órdenes, como su superior, es decir como titular de la Comisión Estatal de Vivienda, puesto al que llegó a principios de este año bajo el gobierno interino de Guillermo Pacheco Pulido.

Es cierto que el lenguaje que utiliza Lavalle Arenas es fuerte, pero es el que emplea cualquier jefe que descubre que el personal a su cargo no lo obedece, que desacata sus órdenes o que se dedica a sabotear su trabajo. Fuera de los airados reclamos, no hay ni expresiones de discriminación, ni alguna conducta que viole la ley o algún principio ético.

En realidad se trató de una trampa, en la que se dice que estaría metida la mano de Gerardo Islas, toda vez que el personal que está en la Comisión Estatal de Vivienda la colocó uno de ser personeros, Luis G. Becerril Reynoso.

Alguien grabó el regaño de la funcionaria y luego hubo una empresa dedicada a las campañas en redes sociales, que se dedicó a difundir los videos en cuestión.

Assenet Lavalle se había convertido en una funcionaria incomoda para Lizeth Sánchez y Gerardo Islas, porque había abierto “la caja de Pandora” en la Comisión Estatal de Vivienda. Estas son algunas de las anomalías que encontró:

Cuando el titular de la Comisión Estatal de Vivienda era Luis G. Becerril Reynoso, un incondicional de Gerardo Islas, ese organismo construyó 60 casas en el municipio de Atzizihuacan, por un monto de 10 millones de pesos y cuyo contrato recayó en la empresa Enlaces Terrestres del Centro.

El problema de esas casas, es que la Comisión Estatal de Vivienda es un fideicomiso que no tiene facultades el realizar obra pública. Por tanto, haber utilizado esos 10 millones de pesos para levantar viviendas, es un acto de malversación de fondos.

También se descubrió que cuando Gerardo Islas dejó la Secretaría de Desarrollo Social y en su lugar se dejó a Roberto Villarreal –que es otro de sus incondicionales–, hubo una transferencia de 7 millones 791 mil 957 pesos a la Comisión Estatal de Vivienda, por medio del Banco Interacciones, y en los expedientes del segundo de estos organismos nunca se encontró algún registro que justificara o explicara cuál fue el destino de ese dinero.

Otro episodio es que se pagó 1.3 millones de pesos al Corporativo Marak Sociedad Civil Universal para que desarrollara un software para georeferenciar a los damnificados por el sismo de 2017 y nunca se encontró algún registro del resultado de esa labor.

Por eso había una urgente necesidad de sacar a Assenet Lavalle de la Secretaría de Bienestar.

Lo que procedía era un llamado de atención hacia Lavalle Arenas, en todo caso, pero no pedirle su renuncia, el cual es un movimiento a favor de los oscuros intereses de Gerardo Islas.