Una decisión que se le debe aplaudir al gobierno de Rafael Moreno Valle es la puesta en marcha del sistema de Fotomulta, que permitirá reducir la velocidad de automotores en vías de alto riesgo y bajar los índices de siniestros. Sin embargo, esa buena voluntad se ve frustrada por la opacidad con que es manejado el programa, lo cual hace suponer que se emprendió de manera improvisada, sin reglas claras y con muchas deficiencias.
En general el gobierno de Moreno Valle ha dado muestras claras de una enorme incapacidad de planeación, por eso todas las obras y proyectos que pone en funcionamiento el mandatario a los pocos días u horas acaban fallando y generando problemas, en lugar de solucionarlos. Por eso la rueda de la fortuna de Angelópolis se descompuso a los pocos días de iniciar operaciones, o el viaducto Carlos Camacho el mismo día que empezó a ser transitado se congestionó y se convirtió en un dolor de cabeza para los automovilistas.
Es lo mismo que pasa con el programa de Fotomultas, ya que a unos días de que empezó a funcionar existen muchas dudas de que vaya a cumplir su cometido.
Para empezar hace poco más de un mes el Comité de Prevención de Accidentes le solicitó una reunión al titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Facundo Rosas, para que aclarara una serie de dudas técnicas y de normatividad del programa en cuestión, y la respuesta ha sido un silencio absoluto.
Miembros de ese comité han querido preguntar aspectos tales como saber cuál es el alcance de las cámaras instaladas en la Recta a Cholula, la Vía Atlixcáyotl, el Periférico y el bulevar Forjadores, puesto que si no son de larga capacidad, los automovilistas se acostumbrarán a detectar donde están los artefactos y ahí bajarán la velocidad, y una vez que salgan de su alcance volverán a acelerar.
También han querido preguntar sí habrá radares móviles, no sólo fijos, ya que si no existen los primeros es imposible controlar la velocidad a todo lo largo de esas vialidades. Y existe la sospecha de que no se tiene ese complemento técnico.
En Guadalajara, Jalisco, el programa de Fotomultas, que se empezó a utilizar en el año 2011, permitió a lo largo de su primer año de funcionamiento reducir en 25 por ciento la mortandad por accidentes viales. El sistema fue eficiente por la existencia de los radares móviles, los cuales se ignora si se utilizarán en Puebla.
Al parecer la reticencia de Facundo Rosas y otros funcionarios morenovallistas a aceptar reunirse con los miembros del Comité de Prevención de Desastres, el cual es un organismo de suma importancia, se debe a que hace más de un mes en una reunión miembros de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes federal cuestionaron que se haya fijado la velocidad máxima de 60 kilómetros en el bulevar Forjadores, ya que era muy baja.
Y al mismo tiempo se pidió una explicación de cuáles habían sido los criterios para fijar los topes en el resto de las vialidades, pues indicaron que una cosa era bajar la velocidad con que son conducidos los automotores, y otra exagerar los límites.
En respuesta a esos cuestionamientos, una semana después, de manera pareja, a excepción del Periférico, a todas las vías en donde está funcionando el programa se les subió 10 kilómetros el límite de velocidad, lo que pareció ser otra vez una medida improvisada y no resultado de exhaustivos estudios técnicos.
La importancia del Comité de Prevención de Accidentes es que ahí participan representantes de dependencias de los gobiernos federal, estatal y del municipio de Puebla, así como de la Policía Federal, junto con los principales organismos privados de transporte de pasajeros y de carga. Por tanto, es una instancia de alto peso técnico y por eso resulta grave que no se le ofrezcan respuestas sobre el programa de Fotomultas.
Fuera de lo que ha pasado con ese comité, hay muchas preguntas en el aire que la autoridad no ha podido aclarar. Algunas son las siguientes:
Si un vehículo es conducido a 140 kilómetros por hora en una de las vialidades vigiladas por el programa, ¿qué es lo que debe pasar?
¿Solamente se le debe infraccionar con la Fotomulta y ya no debe ser detenido el conductor por la patrulla de vialidad?
¿En caso de ser interceptado por un vehículo de seguridad pública, deben infraccionar al automovilista o se espera a que al conductor le llegué la sanción de la Fotomulta?
¿O puede haber
dos sanciones?
Esos destalles no están claros, y lo más grave es que se dejaran de patrullar las vialidades por personal de Tránsito y fueran suplidos por las cámaras. Ya que por ejemplo en el caso del conductor que maneja a 140 kilómetros por hora debe ser detenido porque va poniendo en riesgo la vida de todos aquellos con que se cruce.
Tampoco se sabe cuál es el margen de tolerancia. Si el límite es 80 kilómetros por hora y un vehículo llega a los 81 kilómetros ¿Ya se le tiene que sancionar o está en el espacio permitido?
Para estos asuntos lo recomendable es que se pongan reglas claras y no haya márgenes de tolerancia.
El problema es que la autoridad se queda muda ante estas y otras interrogantes, lo cual acaba volviendo complicado el programa de Fotomultas, el cual debería ser claro y preciso.
