Sábado, noviembre 27, 2021

Pobre lengua tan buleada

Destacadas

A dos meses de su despenalización, Puebla sigue criminalizando el aborto con 4 carpetas de investigación

A dos meses que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) puso fin a la criminalización del...

City Lomas en Malacatepec-Ocoyucan atentaría contra la Reserva Estatal Sierra del Tentzo: Semarnat

El Desarrollo inmobiliario City Lomas en Malacatepec-Ocoyucan del Grupo Proyecta pondría en riesgo la Reserva Estatal Sierra del Tentzo,...

No hay ninguna intención de cambiar al auditor superior del estado: Sergio Salomón

El gobierno del estado presentó al Congreso local una reforma constitucional que tiene como objetivo ampliar la regulación sobre...

¡Qué soba le acomodamos los mexicanos a nuestro idioma en estos tiempos! Estoy convencido, por mi experiencia, que la verdadera Secretaría de Educación Pública a la que reconocen algunas personas en este país son las cadenas televisivas. Sus locutores(as) y presentadores(as) constituyen el insigne cuerpo de catedráticos y catedráticas que orientan al alumnado (televidentes) con una dedicación digna de encomio, despliegan su amplio vocabulario y dan el ejemplo de como se deben decir las cosas, como se debe hablar “correctamente”. Otros, que peor cantan son los influencers, los yutubers, tuiteros, instagrameros, feisbuqueros y demás especies ciberneandertálicas.

Empecemos con los gazapos más frecuentes en la lengua, aquellos disparates que saltan a cada rato. Por ejemplo, la denominación de “plaza” que damos a ciertos locales comerciales o tlachincholes que cuentan con algunos espacios para el estacionamiento de automóviles. Las verdaderas plazas, comerciales o no, son espacios urbanos públicos de gran importancia para la vida social y económica de una ciudad como el zócalo de Puebla. Por cierto, nosotros llamamos zócalo a esta plaza, porque tiene una plataforma sobre el nivel de la calle y no como en la ciudad de México que es solamente una plancha de concreto al ras del suelo.

Otro desatino es llamar “autolavados” a los lugares donde hay personas que lavan automóviles, porque podemos pensar que los vehículos se pueden lavar a sí mismos. En la ciudad hay un conjunto de locales comerciales llamado “Palmas Plaza”, aunque debería llamarse Plaza Palmas y esto es porque seguramente al propietario de este negocio se le quedó grabado cuando pasaba lista de asistencia en la escuela primaria: Pérez Canchola Juan. Tenemos también el “Hospital del Niño Poblano”, en lugar del Hospital Poblano del Niño, porque el nombrecito insinúa que en el nosocomio de marras sólo se atienden a niños nacidos en Puebla.

- Anuncio -

¿Se ha fijado usted que algunos jóvenes que trabajan como “cadeneros”, sacaborrachos, chocomiles, taquilleros, repartidores de programas, chalanes o milusos en sitios donde se llevan a cabo espectáculos masivos, llevan un chaleco con letras en los que se lee la palabra staff? Seguramente a los empresarios y promotores de estos sitios les parece elegante la palabreja gabacha, como modelo de prestigio social.

Echemos un vistazo al habla habitual y pronunciación de algunos semejantes: castin, por audición; Yim por gimnasio; flayer por volante; estiquer por pegote, pegatina o calcomanía; flasher por luces intermitentes; shopping por compras; yins por mezclilla; checar por comprobar; short por pantalón corto; bubis por chichis; jobi por entretenimiento; chance por oportunidad; cul por grato; ful por lleno; bisnes por negocio; “evento” por cualquier actividad, chou por espectáculo; master por maestría, link por liga; espiker por bocina; jai por alto; poster por cartel; lonch por almuerzo; ok por de acuerdo, chot por farolazo, gril por parrilla, mis por profesora, bulin por joder (no por prostíbulo) y cientos de términos más. Ciertamente algunos extranjerismos han sido adoptados y adaptados a nuestra lengua y valen cuando no tenemos la palabra equivalente en el español de México o cuando finalmente se aceptan como sería el caso de claxon, chofer o garach.

¿Será que a algunas personas les da vergüenza hablar en español o castellano? Puede ser que hablen el “espanglés” porque sean braseros repatriado o practiquen el inglés con la expectativa de viajar o trabajar en EEUU, aunque hablen como Espidi González. Vaya usted a saber, pero la invasión de una cultura gringa anglosajona –de tipo superficial– a los países de habla hispana es avasalladora y tiende a desplazar muchas palabras del idioma propio por una supuesta modernidad e ilusión de alcanzar prestigio social. Solo faltará que se pinten la pelambrera de rubio y se pongan maquillaje para blanquearse la jeta y cambiarse el luc.

- Anuncio -

Ultimas

Cabildo autoriza al edil Eduardo Rivera solicitar al gobierno estatal 14.8 mdp para obra pública

El Cabildo capitalino autorizó al edil Eduardo Rivera Pérez solicitar al gobierno del estado apoyo financiero de “recursos no...
- Anuncio -
- Anuncio -
- Anuncio -