Jueves, mayo 23, 2024

Paz, ¡cómo sea!

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Había una vez una princesa que nació en un castillo ubicado en la cima de una montaña rodeada de grandes bosques con exuberantes flora y fauna. Su padre era el Rey de los Números y la Lógica; la madre era la Reina del Enojo y el Sinsentido. Los números, exactos y fríos son claros; el enojo, volátil y caliente, es turbio, por lo q el Reino era una total y absurda contradicción.

El Rey se enfocaba en sacar adelante al reino y a su gente, hacía mejoras en fortalezas y ejércitos con el dinero recaudado de sus súbditos, a quienes no les exigía más quienes además sabían que cuando se les presentaba un conflicto, el Rey era y justo y sabio.

La Reina controlaba el castillo con el orden y la pulcritud rígida del infierno. ¡Ay de la doncella que osara cambiar de lugar lo que ella disponía!

¿Y la princesa? ¡La más feliz! Siempre y cuando pudiera salir al bosque con toda libertad, lejos de sus padres y que no se acordaran de ella. Su deseo más profundo era perderse entre los árboles y no regresar a palacio.

¿Cómo? ¿por qué? Un día la princesa se acercó a su padre a preguntarle el por qué era tan hábil para llevar su reino, pero tan tonto para poner orden con su madre. El Rey respondió con tres palabras; “Paz, ¡cómo sea!”

Cuenta la leyenda que en una ocasión, al caer la noche, la princesa, alejada de sus doncellas, se encontraba bajo un frondoso árbol con los ojos cerrados y apareció una bruja rodeada de luz brillante. La princesa abrió los ojos y quedó fascinada, le preguntó quién era. La bruja contestó: “Soy un Ser de Luz”. Sorprendida la princesa, curioseó:

-¿Qué hace un Ser de Luz?

-Veo el corazón de las personas

-¿Y qué ves en el mío?

-Tristeza… a pesar de vivir en un mundo donde nada material te hace falta.

Sorprendida y con mirada desconsolada, le preguntó: ­

-Dime por qué hay tristeza en mi corazón.

-Dímelo tú.

-Quiero paz, pero no la de mi padre de: ‘como sea’, sino la que encuentro sentada bajo este árbol; pero me dura poco y mi corazón se queda vacío.

-¿Cómo encuentras tu paz?

-Cierro mis ojos, respiro profundo y lento, escucho el silencio y calmo mi interior.

-¿Por qué te dura poco?

-No sé…

-¿Qué necesitas?

-Silencio adentro de mí.

Y tomadas de la mano, en silencio, caminaron juntas sobre el rayo de luz.

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