Patjane había pactado con MEAH una desbandada de alcaldes de Morena

FOTO: esimagen / Daniel Casas

La caída del edil Felipe Patjane Martínez fue consecuencia de que creyó que, junto con el cargo de alcalde de Tehuacán, gozaba de un manto de impunidad que lo dejaría a salvo de todos sus abusos. Esa protección primero la buscó con Rafael Moreno Valle Rosas, en noviembre de 2018, con quien había pactado provocar una desbandada de ediles de Morena. Y luego se refugió con los senadores Alejandro Armenta Mier y Ricardo Monreal, para generar una guerra política contra el gobierno del estado a cambio de mantenerlo en el cargo.

El problema de fondo de Patjane es que pasó de ser un activista ciudadano a favor de mejorar la seguridad pública en Tehuacán, a cometer múltiples abusos con el erario municipal y traicionar a todos los que lo llevaron al poder, empezando por Luis Miguel Barbosa Huerta, por Morena, por grupos empresariales y hasta amigos de la infancia que ocuparon cargos en el ayuntamiento y acabaron distanciados del edil.

Contraria a la versión –que ha difundido algunos colaboradores de Patjane– de que su encarcelamiento se habría generado por diferencias personales que surgieron en los últimos tres meses con el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, la realidad es que el edil planeaba romper y provocar una crisis política en contra del movimiento lopezobradorista desde hace exactamente un año.


Luego del fraude electoral de julio de 2018 en los comicios de gobernador, Patjane fue el primer alcalde electo que se alejó de la lucha legal de Morena contra el resultado oficial de los comicios, bajo el argumento de que a él le interesaba construir un buen proyecto de gobierno –algo que nunca ocurrió– en lugar de involucrarse en los conflictos poselectorales.

Ese comportamiento se debía, en mucho, porque fue el primer edil surgido de las filas de Morena que tuvo contacto con el entonces exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas para jugar a favor del fraude electoral del PAN.

Fuentes bien informadas narran que, en noviembre de 2018, cuando parecía que la justicia electoral podía inclinarse a favor de Morena, Patjane se habría reunido con Martha Érika Alonso Hidalgo, entonces candidata panista a la gubernatura, a quien le habría presentado una larga lista de proyectos de obras y servicios para Tehuacán, en los que al parecer ya se incluía a un grupo de empresa que serían beneficiadas.

El acuerdo consistía en que si había un fallo a favor de Martha Érika Alonso por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Patjane encabezaría un proyecto de convencer a otros alcaldes de Morena –que para ese entonces ya habían iniciado sus gestiones– para reconocer a la gobernadora panista, desconocer la lucha de Luis Miguel Barbosa Huerta contra el fraude en los comicios de julio de 2018 y crear una agrupación de ediles que serviría de soporte a la administración morenovallista.

Cuando en diciembre del año pasado se concretó la cuestionada victoria en el TEPJF de Alonso Hidalgo, se sabe que Rafael Moreno Valle habría urgido a Patjane a encabezar la desbandada de alcaldes de Morena, pues había preocupación del entonces senador de que su esposa iba a gobernar el estado con un Congreso local y una mayoría de alcaldes surgidos del movimiento lopezobradorista.

La tragedia del 24 de diciembre, en la que murió el matrimonio Moreno Valle–Hidalgo Alonso, cebó el proyecto de traición de algunos ediles de Morena, entre ellos Felipe Patjane.

A partir de entonces, el edil de Tehuacán quedó distanciado de Luis Miguel Barbosa, de Morena y de los empresarios que le ayudaron en su campaña electoral.

Ese pacto de Patjane y el morenovallismo explica porque en el arranque del actual gobierno de Tehuacán, muchos cargos importantes fueron para personajes inexpertos en labores de gobierno y muy cercanos a PAN. De igual manera, los empresarios beneficiados con obras o contratación de servicios son de simpatía panista o en su momento fueron cercanos a los intereses de Rafael Moreno Valle.

Cuando Luis Miguel Barbosa Huerta rindió protesta como gobernador del estado, ya había un creciente malestar contra Patjane: lo acusaban de autoritario, de no tener rumbo su gestión, de actuar con frivolidad, de no atender el grave problema de inseguridad y sobre todos, de presuntos actos de corrupción.

Desde el Poder Ejecutivo se tomó nota y se pidió un par de auditorias. Una del ámbito federal y la otra estatal. Se le hizo saber al edil que nadie metería las manos por él si había malos resultados en el manejo del erario.

La respuesta, desde entonces, de Patjane fue argumentar que se violentaba a autonomía municipal. De nada sirvió el diálogo y la explicación de que todo ayuntamiento es fiscalizado. Y sobre todo, que Morena no protegería a alcaldes que salgan mal en sus resultados contables.

Fue cuando el alcalde buscó la ayuda de los senadores Alejandro Armenta y Ricardo Monreal, quienes fueron aliados del morenovallismo.

Los legisladores aceptaron tratar con Patjane, para provocar conflictos en contra del gobierno del estado.

El edil se tragó el cuento que desde el Senado evitarían su caída, pese a los malos resultados de las auditorías.

Muy en su estilo, los senadores al final lo dejaron solo.

Fuera de algunas grabaciones que quieren –sin éxito– demostrar una conspiración contra Patjane, los únicos que han salido a defenderlo son líderes del PAN. ¡Qué raro!