Viernes, marzo 1, 2024

Partidización política de dios

Nada afecta tanto al mundo: ni gases de invernadero, basura en océanos, derretimiento de los polos, desertificación, extinción de especies, drogas, armas, desaparición de personas, asesinatos, delincuencia, corrupción, pandemia, elitismo económico, clasismo y racismo social, injusticias, hambruna, etcétera; como el cultivo, reproducción y distribución de la mísera moral entre los seres humanos que se convierte en causa eficiente de todas aquellas calamidades. Las penurias que afectan la convivencia social reduciéndola a una simple coexistencia, nada pacífica, se asientan en la miseria moral que a lo largo de siglos afloró convertida en muestras de superioridad, poder, violencia, riqueza, engaño; hasta convertirse en la directriz real que determina las formas y contenidos con que se dota, jurídicamente, a las formaciones sociales que la modernidad llamó Estados. La peor muestra de esa miseria moral es la aceptación acrítica, pusilánime, de convivir con ella, tolerándola; o, acomodándose a sus designios en afán de obtener ganancias de cualquier naturaleza sin escrúpulo alguno.


En la concepción, análisis, teorización y tratamiento de los problemas sociales, el pensamiento político de la derecha se ha apropiado -sin escritura pública que lo legalice- de la figura, imagen y representación de Dios para respaldar sus planteamientos políticos acerca de la problemática social en los distintos países del mundo. En estos días, el problema de la migración de centro y sudamericanos hacia Estados Unidos (EU) es ejemplo de este dualismo político religioso con que se busca impedir el ingreso de migrantes a ese país en el punto fronterizo del río Bravo, en que se ubica el pueblo de Quemado, en el estado de Texas; lugar donde el gobernador, Greg Abbot, ordenó la instalación de una barrera de boyas con alambre de púas para tal efecto; y una organización de ciudadanos autollamada “Ejército de Dios” (God’s Army) acudió a montar un campamento para protestar contra la “invasión” migratoria que, dicen, afecta al país. Con la arenga central “Recuperemos nuestra frontera” (Take our border back) han hecho confluir, alrededor de esta consigna: el problema migratorio, considerado punto crucial de debate en la elección presidencial de noviembre próximo en EU; su preferencia por el posible candidato republicano Donald Trump; su rechazo por el demócrata Joe Biden; y, un extraño llamado en apoyo a su movimiento: <<Únete a la pelea de Dios>>.

El presupuesto discursivo implícito en esas expresiones, supone que Dios posee un “ejército” y que “pelea”. Este presupuesto ajeno a la palabra bíblica se torna una creencia falsa, pues, salvo el pasaje que narra a Jesús -hijo de Dios- echando a los mercaderes del templo, resulta del todo impropio asociar a su nombre, o al de su padre, un “ejército” o suponer que “pelea”, en tanto la enseñanza fundamental de su doctrina se asienta en amar al prójimo como a uno mismo. Los problemas de comprensión sobre la imagen de Dios surgen, precisamente, cuando se tiende a exaltar la creencia falsa y, no, las enseñanzas de la doctrina cristiana. ¿De qué Dios hablan? ¿o, tienen su propio dios que semeja al candidato presidencial por el que muestran preferencia electoral?

Esta construcción ideológica de Dios tiene una sola finalidad: presionar moralmente, con la invocación del nombre de dios, al sector mayoritario de la población de EU que profesa una religión, a inclinarse no sólo por la postura de “invasión” frente al problema de la migración, sino, subliminalmente, también por el probable candidato presidencial que la abandere: Donald Trump. Según datos actuales, entre 70 y 80% de la población profesa el cristianismo -protestantes, tradicionales, evangélicos o católicos- y la inmigración ha contribuido al incremento de dichos porcentajes. En estas circunstancias bien puede hablarse de una partidización política de Dios, con fines eminentemente electorales, como grotesca expresión de la miseria moral de quienes la promueven. A menos que en el trayecto aparezca un tercer candidato a la presidencia de la república, el electorado estadunidense parece atrapado en el bipartidismo herrumbrado y enmohecido de los partidos demócrata y republicano que han dominado la historia político electoral de EU, a pesar de la experiencia reciente de sus gobiernos.

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Durante el periodo presidencial de Trump (2016-2020) surgieron datos económicos relevantes: <<La doble crisis –salud pública y económica–, ha devastado la vida de millones, pero para unos cuantos multimillonarios, la pandemia ha resultado ser buen negocio en Estados Unidos. Entre el 18 de marzo y principios de agosto, la riqueza total de los multimillonarios estadunidenses (aquellos que poseen fortunas mayores a mil millones de dólares) se incrementó en 685 mil millones de dólares>>.

<<En un año marcado por la pandemia y las medidas que obligaron a los estadios a cerrar o tener aforo limitado, 64 propietarios de 68 franquicias deportivas en Estados Unidos incrementaron su fortuna en 92 mil millones de dólares, mientras millones de personas perdían empleo, ingresos o caían en la pobreza en ese país, revela un estudio realizado por el Instituto de Estudios Políticos (IPS, por sus siglas en inglés) y Americanos por la Equidad (ATF)>>. <<Las gigantes farmacéuticas son inmunes a la incertidumbre que ha provocado la eficacia de algunas de sus vacunas contra Covid-19, pues según datos de mercado, su valor bursátil continúa en aumento. (…) A inicios de 2020 el valor de mercado de Johnson & Johnson, Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Novavax, BionTech y CanSino, siete de las farmacéuticas más grandes del mundo, ascendía a 686 mil 908 millones de dólares, mientras que al cierre del viernes pasado se ubicó en 838 mil 961 millones de dólares.

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Si algo en esta vida exhibe la miseria moral de las personas es lucrar con la desgracia humana, sobre todo cuando el beneficiario contribuye a generar esa desgracia. Tratándose, de la estela de muerte acarreada por el azote de la pandemia, aprovechando la circunstancia -o, tal vez, creándola- mediante diversos mecanismos políticos, económicos y científicos, el gran capital hizo de la tragedia humana, fuente de negocios. Bonanza económica sobre la desgracia de otros.

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Otra modalidad es la que ofrece el gobierno del demócrata Joe Biden, de las guerras en Ucrania, Gaza, Yemen, Siria, Irak, Irán y el Mar Rojo:  <<La Casa Blanca reconoció esta semana que 60 por ciento de toda la asistencia militar otorgada a Ucrania hasta la fecha se ha dedicado a fortalecer la base industrial de defensa de Estados Unidos, o sea, las empresas que fabrican equipo bélico en este país. La nueva solicitud de asistencia militar de más de 100 mil millones de dólares adicionales para Ucrania e Israel solicitada por la Casa Blanca, incluye más de 50 mil millones en contratos militares estadunidenses, beneficiando a empresas en casi todos los 50 estados…y, al revitalizar nuestra propia base industrial de defensa, ha impulsado y ampliado líneas de producción y apoyado a empleos bien remunerados a través del país>>. (La Jornada, 07/12/2023, p. 27). <<El gobierno del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, usó la facultad de autoridad de emergencia para permitir la venta de 14 mil proyectiles para tanques de guerra a Israel sin que se pusiera a revisión del Congreso, informó el Pentágono en un comunicado>>. (La Jornada, 10/12/2023, p. 16). En estas acciones, ¿aparece la mano de Dios? ¿Cuál es la pelea de Dios? ¿Estos son sus ejércitos?

¿Cuál es el objetivo social de alentar el sincretismo político religioso de un dios que “pelea” y posee “su ejército”, subliminalmente asociado a la figura y posible candidatura presidencial de Donald Trump, en el país que atiza las guerras en el mundo para fortalecer su economía y llenar de armas a su propia población? (La Jornada: Celebran ser el país del rifle en exposición). Queda la impresión que el objetivo que se persigue es ahondar en este mecanismo de exterminio entre la población de igual, o mayor, potencia y alcance que la pandemia o el consumo de drogas sintéticas. En todos los casos, serán los grandes consorcios industriales de las armas, la farmacéutica, y de la alta criminalidad, los beneficiarios de los miles de millones de dólares que esas “economías” aportan a los grandes sistemas financieros de aquel país.


Alentar la fe en la creencia falsa de un dios peleonero, conduce a cerrar el pensamiento a otras posibilidades de análisis que brindan la realidad social y la lógica, dando paso a los dogmatismos. En la reciente reunión del presidente mexicano con la directora de Seguridad Transfronteriza del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Elizabeth Sherwood-Randall, se propuso <<realmente mirar de dónde proviene la migración más fuerte que está llegando a ambos países y ver cómo abordamos las causas estructurales de raíz de la migración>>. La pregunta es pertinente. Los guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, cubanos, venezolanos que nutren las caravanas de migrantes que buscan llegar a EU, provienen de países que en el pasado reciente sufrieron alguna intervención o injerencia de EU en sus asuntos políticos internos. En unos casos, para sostener en el poder a las oligarquías locales revirtiendo el sentido del voto popular en sus elecciones presidenciales mediante la promoción de golpes de Estado; o, en otros, asfixiando las economías para intentar reinstalarlas en el poder.

Que las oligarquías locales mantengan el control del gobierno y la economía, o que esta sea asfixiada, ha tenido por resultado el empobrecimiento miserable de la población que, sin alternativas de vida, emigra de sus países hacia el que ven más rico del mundo. Bien visto, el verdadero problema de los migrantes es ser pobres. De tener dinero, EU los recibiría con mucho gusto como turistas o inversionistas. El odio hacia los pobres (aporofobia) es el elemento que más contribuye a la miseria moral, en tanto implica la pérdida del sentido de humanidad y amor hacia los semejantes que predica el cristianismo. Debe recordarse que las guerras santas, religiosas, o cristeras registradas en la historia del mundo costaron incontables pérdidas de vidas humanas. Distorsionar la imagen de Dios con fines electorales asociándolo a la pelea y a la guerra para, supuestamente, enfrentar la migración, no resolverá el problema; por el contrario, contribuye a engrandecer la industria de la muerte como negocio de las grandes corporaciones fabricantes de armas, alimenta el exterminio de los pueblos entre sí, e impide que las grandes mayorías pobres del mundo vislumbren la construcción de sociedades basadas en el amor al prójimo, la armonía y la paz como esencia de la convivencia humana.

Heroica Puebla de Zaragoza, a 12 de febrero de 2024.


JOSÉ SAMUEL PORRAS RUGERIO

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