La reforma a los estatutos del Partido Acción Nacional (PAN) aprobada este fin de semana ignora a los pueblos originarios, debido a que carece de una política indígena y no contempla mecanismos específicos para su representación, acusó Zeth Lima Barrientos, exedil de Zongozotla, municipio de la Sierra Norte de Puebla. El militante panista anunció que prepara una impugnación contra los nuevos estatutos, primero en las instancias internas del partido y, de ser necesario, ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
El también militante del blanquiazul explicó que solicitó que la reforma incluyera, desde los propios estatutos, la obligación expresa de respetar a los pueblos originarios. Planteó la creación de una secretaría de asuntos indígenas en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, así como la apertura de candidaturas para personas de comunidades originarias en proporción al número de habitantes de cada municipio, sin embargo, afirmó que su propuesta fue desechada sin discusión de fondo.
Lima Barrientos sostuvo que un PAN sin política indígena es un partido incompleto y “incoherente con su propia doctrina”, al advertir que no se trata de un debate ideológico entre izquierda y derecha, sino de cumplir con la constitucionalidad del artículo 2 de la Carta Magna y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Recordó que, de acuerdo con las cifras oficiales que cita, 23.2 millones de ciudadanos pertenecen a pueblos originarios y “merecen algo más que omisión”, por lo que reprochó que no exista una política institucional para casi una cuarta parte de la población.
El exedil, quien gobernó un municipio con alta población indígena en la Sierra Norte de Puebla, subrayó que, si el PAN dice defender la subsidiariedad, el bien común y la dignidad humana, debe traducir esos principios en mecanismos concretos dirigidos a los pueblos indígenas. Agregó que una política hacia los pueblos originarios tendría que incorporarse a la doctrina panista, pues recordó que uno de los fundadores del partido, Manuel Gómez Morin, sostenía que “la persona humana es el principio y fin de la acción política”, criterio que, a su juicio, debe incluir a las comunidades indígenas.
Cuestionó que un partido que se define como humanista y fundado en la dignidad de la persona carezca de una política institucional dirigida a los pueblos originarios. Señaló que la reforma estatutaria incluye temas como renovación generacional, paridad de género y modernización institucional, aspectos que consideró correctos y necesarios, pero recalcó que falta “algo fundamental para un partido de humanismo político”: el reconocimiento explícito de los derechos y la participación política de las comunidades indígenas.
Lima Barrientos confirmó que ya trabaja en una impugnación inicial ante las instancias internas del PAN en contra de los estatutos aprobados este sábado. En caso de no obtener respuesta, adelantó que acudirá al TEPJF para hacer valer los derechos de los pueblos originarios, con el argumento de que la omisión de una política indígena contradice tanto la doctrina del partido como el marco constitucional y los compromisos internacionales del Estado mexicano.
El sábado 29 de noviembre, el PAN aprobó una reforma estatutaria que, entre otros puntos, establece que la militancia elegirá a sus candidatos mediante elecciones primarias y encuestas, con el fin de abrir los procesos internos a la participación ciudadana. Además, incorporó la figura del “3 de 3” estatutario, que impide que agresores sexuales o deudores alimentarios puedan ser candidatos o dirigentes, y creó una Defensoría Nacional de la Militancia para garantizar justicia interna y acompañamiento jurídico a sus integrantes.
De acuerdo con Zeth Lima, estas innovaciones son positivas pero insuficientes mientras el partido mantenga una omisión estructural hacia los pueblos originarios. Afirmó que su exigencia es que el PAN política indígena se traduzca en reglas claras de representación, reconocimiento y consulta, y no solo en menciones generales a la dignidad humana o al bien común dentro de los documentos básicos del blanquiazul.


