Cada año se van sumando en México nuevas expresiones de lucha organizada, aunque la mayoría son sectoriales o locales y dispersas. Como resultado de la lucha popular y comunitaria organizada se ensayan, desarrollan y consolidan embriones de poder en manos del pueblo. (No todos se logran, algunos son anulados).
Un órgano de poder popular (o comunidad autónoma que decide actúa y se evalúa ella misma) según las experiencias de los pueblos en el mundo, es una estructura social en la que se plasma el poder del pueblo trabajador y sus comunidades porque posee características como las siguientes: En él se expresa la “dualidad de poderes” porque es un contrapoder en cuanto a que es un sujeto social capaz de confrontar al poder establecido y con el que se van disputando al Estado los múltiples espacios de poder que éste mantiene, pero es al mismo tiempo un anti poder porque va orientado a la un poder-hacer en común y para el bien común. Los Consejos o Concejos, los autogobiernos, las Asambleas autónomas y populares son algunos ejemplos.
Es un poder en estado en rebeldía, porque una parte de la sociedad se sustrae de la legalidad dominante, impuesta por el sistema, que construye una nueva legalidad, o normas propias entre los pueblos originarios, está referida a sus usos y costumbres, entre las clases trabajadoras es rebelde, creativa y se basa en ejercicios de independencia, soberanía y solidaridad. Con esas normas y principios de gobierno y convivencia se rige y se va extendiendo paulatinamente a otras comunidades en lucha y al resto de la sociedad. La Ley de Mujeres zapatista podría ser un caso.
Es un poder emancipador que también llaman contra hegemónico, porque la construcción de los órganos de poder popular primero son parte del proceso de creación de una hegemonía capaz de disputar al liderazgo a los sectores dominantes. Para ello integra las diversas luchas emancipadoras de los sectores cuyos intereses son lesionados por el sistema dominante, incorporando diversas perspectivas clasistas, étnicas, culturales, anti patriarcales y ecológicas opuestas a él. En segundo lugar, porque es un proyecto emancipador, encaminado a anular la desigualdad, la asimetría y la exclusión como hacen los colectivos culturales, étnicos, de mujeres o jovenes.
Es un poder-hacer hacia adentro, pero un poder-sobre o contra los sectores dominantes que explotan, oprimen, excluyen y depredan la vida de los pueblos y en los territorios o espacios.
Estás ideas se plasman en la puesta a prueba de prácticas de autonomía, autogestión, independencia, soberanía, solidaridad y democracia efectivas.
Esos órganos de poder prefiguran o son una muestra de lo que será la vida digna y libre en la sociedad futura, pues se construye y expresa desde la lucha misma lo que se quiere en cuanto a la organización social y en cuanto al sujeto o actores revolucionarios.
Es un poder autónomo, toda vez que se rige por sus propias normas y poderes, y al hacerlo sus miembros asumen sus intereses, opuestos a la dependencia y subordinación.
Es un poder autogestivo, porque sus miembros planifican, organizan, dirigen y controlan por ellos mismos la educación, la salud, la vivienda, la producción, distribución y consumo de bienes y servicios en diferentes espacios buscando su desconexión de los circuitos de dependencia respecto de la explotación capitalista y del poder estatal. Implica capacidades, habilidades e ingenios que provienen de saberes y conocimientos al servicio de la comunidad.
No obstante, se trata de luchas en su mayoría a la defensa de proyectos, organizaciones y luchadores sociales, aunque estén llenas de creatividad y de constante iniciativa propia. Pues el capitalismo y su Estado aún son más fuertes, reprimen o cooptan y pervierten esos proyectos y buscan incluirlas a favor de su papel como reproductor de la sociedad del lucro y el control. Se brindan falsos permisos y compromisos que eviten o anulen todo antagonismo con su gobernanza. Esto sucederá mientras los órganos de lucha y de poder del pueblo trabajador no logren que las acciones particulares se coordinen en la acción, se articulen políticamente y se conviertan en procesos de unidad popular y comunitaria nacionales y transfronterizas para hacer posible la ruptura del sistema de explotación y opresión actuales.
Usted puede informarse en El Zenzontle, en medios libres y en algunos medios honestos que cuentan de los órganos de poder popular y comunitario que se construyen desde abajo, desde ahora y hasta las últimas consecuencias.
Sobre la movilización de las masas*
Por Pedro Castillo
Consecuencias de una falsa teoría
“… las guerras se generan con la movilización de los ejércitos”. Esta frase es verdadera y el concepto movilización encierra un cúmulo de acciones militares que forman el contenido de la táctica y estrategia militares basadas en el arte y en la ciencia de la guerra.(…)
El concepto “movilización” si lo asociamos con el ejército, lo entendemos de una forma más apegada a la realidad por lo que el desfile sólo viene a ser un acto ritual y no lo hacemos sinónimo de “MOVILIZACION”. En este caso nuestra mente no está enajenada a una visión equivocada y aceptamos sin reticencias que un desfile militar es sólo una “parada militar” o una “demostración militar” pero no la movilización del ejército. En cambio, cuando se trata de la efectividad de nuestras formas de lucha, somos incapaces de entender lo limitado de los actos rituales e insistimos una y otra vez en repetirlos como si a través de los conjuros ateos pudiéramos derrotar a nuestro enemigo.
Actividad práctica y resultados de la falsa movilización.
La generación de 1968, estuvo convencida y comprometida con la tesis “la movilización de las masas como elemento rector del proceso de cambio social”. Cientos de miles de individuos marcharon una y otra vez por las calles y las ciudades, principalmente en el Distrito Federal. Mediante estas marchas, (reducida ya a su forma ritual, es decir, como desplazamiento de muchedumbres) manifestaron su inconformidad con las posiciones opresivas y represivas del gobierno en turno. Los dirigentes del Movimiento Pro Libertades Democráticas escribieron un conjunto de textos precisos y claros en los que demostraban la violación al orden jurídico establecido a los cuales cínicamente la soberbia presidencial de Díaz Ordaz respondió: “la Constitución soy yo”.
No obstante veíamos que las marchas no tenían los resultados esperados. Esto provocó el debate sobre la efectividad de “la movilización de las masas”. Al cobrar vida esta discusión se arribó a la idea de poner el énfasis fundamental en incrementar el número de los marchistas. De sesenta mil a doscientas mil personas y luego a quinientas mil y por último a setecientos cincuenta mil. Así las marchas se volvieron multitudinarias.
La ingeniosidad que los marchistas desplegaron en las manifestaciones (técnicamente demostraciones) fue abundante: las mantas, los carteles, las consignas, etc. llegaron a los niveles del virtuosismo creativo (el problema fue que se insertaron en la tesis del conjuro ateo que invoca las obligaciones del gobierno, esto es del enemigo). A pesar del número de personas, a pesar de la creatividad, a pesar de los escritos elaborados por las mentes más lúcidas del país, a pesar de los trámites jurídicos realizados por lo más selecto del pensamiento universitario encabezado por los más notables maestros y juristas, el movimiento no lograba arrancarle a la irracionalidad del poder una sola demanda, una minúscula concesión.
Las grandes manifestaciones (demostraciones) causaron en los marchistas y en grandes sectores del pueblo un efecto seductor que embriagó el ambiente político. La espectacularidad de las manifestaciones multitudinarias aunada al mito de los posibles triunfos logrados mediante esa táctica, enervó a las bases y a los dirigentes del movimiento mostrándoles un ensueño del que sólo despertaron cuando el aparato represivo barrió con todo.
El gobierno respondió con la bárbara represión respaldada e impuesta por el poder y desde el poder y la tesis “la movilización de las masas”, en su sentido falso, se desplomó ante los ojos asombrados que contemplaban la derrota estrepitosa.
Sin embargo, más allá de la espectacularidad del movimiento, desde sus inicios, se habían sintetizado dos formas de organización: la brigada política y los comités de lucha. Los comités de lucha eran la nueva representación política de las escuelas y facultades, tenían su raíz en el movimiento obrero de los años 30 y a través del tiempo fueron retomados por el movimiento estudiantil. En cambio, las brigadas políticas (unidades básicas de organización), parecen haber nacido en el 68 o dos años antes, durante el movimiento de Reforma Universitaria de 1966.
Al estudiar la dinámica del propio movimiento, nos dimos cuenta de que en estas dos formas organizativas descansaba el peso del movimiento y eran el eslabón que integraba la espectacularidad de las marchas con lo cotidiano, no obstante, poco se apreció esta aportación organizativa y se privilegió lo espectacular expresado en el Consejo Nacional de Huelga (organismo cúpula del movimiento del 68).
El dogmatismo mesiánico del Consejo Nacional de Huelga les impidió tomar conciencia del cambio que se estaba operando en las formas básicas de organización y dirección de las bases. Se aferraron a las figuras de marcha-mítines como la expresión perfecta de lo que entendían como “la movilización de las masas”.
La masacre del 2 de octubre y el encarcelamiento de las cabezas del Consejo Nacional de Huelga evidenciaron la inefectividad de la tesis: “la movilización de las masas” como estrategia para el cambio, al mismo tiempo que mostró su efectividad para acabar con los movimientos sociales, y a que dicha tesis de “la movilización de las masas” se había enajenado a la visión del enemigo y estaba falsificada al despojarla de su contenido original. A nombre del concepto movilización se realizaron simples marchas y mítines y a nombre del concepto masas se lideró a multitudes desorganizadas y atomizadas.
*Fragmentos para el debate del documento Sobre el concepto de masas y la movilización de las masas*. Pedro Castillo Oct 2006. Folleto impreso por Casa de los Pueblos-México.
El capitalismo depredador
“Todos y cada uno de los capitalistas utilizan, abusan, de la ciencia y la tecnología sin fijarse en las consecuencias. Pareciera que en la intención de dominar a la naturaleza y hacer de la naturaleza en sí, una naturaleza para la humanidad, se quisiera cristalizar la visión cartesiana del «hombre como amo y señor de la naturaleza» idea implícita en el concepto de «progreso».”
“El Capital en su versión más actual de capitalismo global se ha apoderado de los últimos rincones del globo y ha penetrado profundamente en las circunvoluciones más recónditas de los cerebros (¿?) de los gobernantes encargados de ejercer el poder en su nombre,”
“La cuestión es: esclavizados al consumo capitalista y a la producción de la ganancia… ¿los seres humanos serán incapaces de romper sus cadenas y proponer otras formas de consumo, de producción y de relaciones sociales sin explotación de unos por otro y en armonía con la naturaleza? Ante la inminencia de la catástrofe hay que ponerse las pilas.”
“Los gobernantes, al servicio del capital, saben que el ecosistema se agota, y el agotamiento se acentúa porque la ganancia, producto de la explotación de la fuerza humana de trabajo, crece por el aumento en el consumo y este crece si se fomenta el desperdicio. Y, ya se ha visto, ninguno de los dirigentes del capitalismo global está dispuesto, no digamos a suprimir la ganancia, ni siquiera a reducirla. Viven para fomentar la explotación humana.
Y este sistema de producción, basado en la explotación del hombre por el hombre, se encuentra en la raíz de la catástrofe que amenaza a la humanidad, no a la tierra.”
*Citas del libro Capital Depredador y Rebelión de José Uriel Aréchiga Viramontes, nuestro Pepe a cuatro años de su fallecimiento (1936-2017)
LOS MENTIROSOS (extracto)
…”ellos son los que (previo pago) dicen hablar, oh Patria, en tu sagrado nombre y pretenden defenderte hundiendo tu herencia de león en las cloacas (…) no son la sal del pueblo transparente, no son las lentas manos que construyen (…) no son, no existen, mienten y razonan para seguir, sin existir cobrando.
Pablo Neruda


