La Nueva Realidad Docente en la BUAP y otras universidades públicas

Por Arturo Fernández Téllez*
Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, BUAP

A finales del año pasado, con cierta indiferencia nos enteramos de la aparición en los seres humanos de un nuevo virus de la familia del coronavirus, que habría transitado de algún animal exótico aún no identificado a nuestra especie en un mercado de comidas de la ignota China. En aquellos días, que ya parecen remotos, se chanceaba al respecto, pensando que aquella tragedia ocurría en las antípodas y que por tanto nos era ajena. Meses después nos enteramos con cierto estupor de los primeros casos de coronavirus en Europa y Estados Unidos, seguidos de drásticas medidas de distanciamiento social. En febrero, cuando el primer caso arribó a México, empezamos a preocuparnos más, pero pocos de nosotros tomamos previsiones al respecto, de modo que cuando una tarde de marzo abandonamos nuestras oficinas en la BUAP, para aprestarnos a disfrutar de un fin de semana largo, jamás nos imaginamos que no volveríamos a nuestro ahora añorado lugar de trabajo durante meses, que nuestro modo de vida cambiaría abruptamente y que nuestras actividades docentes sufrirían un cambio tan drástico e impensado, probablemente temporal, que quizás aún no nos percatamos de ello en su justa medida. Semanas después, cuando, en medio de las alarmantes noticias del avance de la pandemia, la BUAP convocó a sus profesores a la creación de cursos en línea, me decidí a participar entusiastamente en el concurso sin saber a ciencia cierta que esto abriría nuevos horizontes y retos para mí. Pero poco tiempo después empezaron las contrariedades cuando leí que en el proceso de este concurso se referían a los profesores como facilitadores. En un principio supuse que dicha palabra no existía en el idioma Español. Así que asumí que éste era un terminajo desafortunado para referirse a un profesor y más apropiado para personajes como los “viene-viene” de los estacionamientos o los acomodadores de los conciertos y cines. Por supuesto que sentí enojo y desaliento cuando en la plataforma Blackboard se abrió un espacio para mi curso de Electrodinámica, indicando que yo era el “facilitador” de dicho curso. Me pregunté airado: ¿cómo es posible que a un maestro/docente/profe/profesor (o como le quieran llamar) con 33 años de experiencia en la docencia de cursos de Física a nivel de licenciatura y posgrado se le asigne el título de “facilitador del Curso”?

Después de tomar un poco de aire y con el objeto de resarcir un poco mi pisoteado orgullo, acudí al diccionario de la Real Academia Española. ¿Qué significa “Facilitador”? De acuerdo con la RAE:
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De facilitar y -dor; cf. ingl. facilitador


1. m. y f. Cuba, Hond. R. Dom. y Ven. Persona que se desempeña como instructor u orientador en una actividad.
2. m. y f. Ven. Profesor o Maestro

Referencia: https://dle.rae.es/facilitador
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Vaya, al menos en Cuba, Honduras y Venezuela el título de “facilitador” es el adecuado.

La pandemia del Coronavirus ha causado un gran impacto en muchas de las actividades que antes llevábamos a cabo rutinariamente. En lo personal, además del prolongado y tedioso confinamiento y sedentarismo consabido, me ha motivado por primera vez a preparar un curso de Física “en línea”, que impartiré a partir del 17 de agosto.

Ha sido enorme el esfuerzo invertido en diseñar y preparar el material que se nos solicita en Blackboard para el curso en línea. Considero que lo más complicado ha sido el trabajo del diseño, pues ello ha implicado la revisión crítica del material (apuntes, libros de texto) que antes utilizaba casi de manera automática para impartir este tipo de cursos, además de la preparación de tareas, exámenes, material multimedia, material de lectura, etc. A sabiendas de que las clases no serán presenciales, al menos durante algún tiempo, es evidente que se requiere una nueva estrategia de enseñanza: definitivamente, no es lo mismo impartir clases en un pizarrón ante los estudiantes, que vía remota. No solo he tenido que digitalizar (en mi caso capturar en LateX) mis notas acumuladas a partir de años, sino que también he indagado sobre las técnicas que usan los instructores ya familiarizados con las herramientas tecnológicas de comunicación remota, así como sobre los métodos pedagógicos de mayor eficacia para la enseñanza “a distancia”.

Ha sido todo un reto afrontar la nueva realidad docente que, dadas las circunstancias, nos solicitan las autoridades de nuestra universidad a los “facilitadores”. No queda de otras más que asumir esta tarea y afrontarla de la forma más digna, beneficiándose en el mayor grado posible y buscando tener un impacto positivo en el estudiante.

Finalmente, me he preguntado: ¿estarán conscientes los estudiantes y profesores de esta nueva, quizá pasajera, normalidad? En mi plan estratégico, he supuesto que todos los estudiantes tienen acceso a una computadora con conexión a una red de internet de velocidad de varios MB/s. He asumido además que ellos tienen un espacio acondicionado en casa, en donde les sea posible presenciar mis presentaciones y participar activamente, con comodidad y sin sufrir interrupciones, durante, al menos, una hora. ¿Es realista esta suposición? Creo que no: la pandemia ha hecho aflorar la profunda desigualdad social en México y el mundo. Seguramente muchos de nuestros estudiantes tienen muchas tribulaciones económicas, algunos de ellos tendrán que salir celular en mano a buscar una conexión de internet en un parque público, otros arriesgarán su salud en un atestado café internet, los afortunados compartirán una computadora con sus hermanos, etc. Para los profesores la situación no será muy halagüeña: deberán pasar varias horas en línea impartiendo varios cursos, empleando herramientas hasta ahora ajenas a ellos, tendrán que calificar cientos de tareas en la computadora, mientras atienden los usuales imprevistos hogareños. Pero quizás algo lamentable es que durante algún tiempo nos privaremos de la retroalimentación que ofrece la interacción personal entre profesores y estudiantes.

¿Cuál será el resultado de esta nueva forma de enseñanza-aprendizaje en la BUAP? Si tenemos fortuna y la situación sanitaria cambia radicalmente en unos meses, ¿todo tornará a como era antes y dejaremos pasar esta oportunidad?

Puebla, Pue.
Agosto 13, 2020
* Sobre Arturo Fernández Téllez: El Dr. Arturo Fernández Téllez es Pro-Investigador de la BUAP desde hace 33 años. Pertenece al SNI, Nivel III, Responsable del Cuerpo Académico “Física de Partículas Elementales”, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y Colaborador del Experimento ALICE-LHC del CERN.
** El Autor agradece a Dr. Gilberto Tavares Velazco (FCFM-BUAP) y Dr. J. Ramón Eguibar Cuenca (Instituto de Fisiología-BUAP) sus comentarios y discusión al texto.