No celebramos la Conquista; en Tlaxcalancingo danzamos para no desaparecer como cultura

A raíz de la expropiación de las tierras de cultivo y el crecimiento de la mancha urbana sin planeación, la comunidad de San Bernardino Tlaxcalancingo organiza desde hace 25 años la Fiesta de los Pueblos Indios Xochipitzahuac, como una acción rebelde de visibilizar que los cholultecas resisten y siguen luchando para no desaparecer como cultura viva.

Este año, los miembros del comité organizador conformado por Eufemia Cuaya Huanetl y Bárbara y Gregorio Elías Coatl, invitaron al público en general a participar en la festividad que se llevará a cabo este 12 y 13 de octubre.

En el Cerro del Acahualtepetzin, a unos pasos de la plaza principal de Tlaxcalancingo, Bárbara Elías Coatl fue directa al señalar: “no danzamos para festejar el 12 de Octubre, el día en que se descubrió América, sino para resistir como pueblos indígenas que seguimos vivos en la lucha por el territorio y nuestro espacio”.


En entrevista, la activista y danzante relató que el Xochipitzahuac surge a partir de las expropiaciones de sus tierras de cultivo, desde el sexenio del priista Mariano Piña Olaya.

“Una forma de protestar fue danzando, para que se dieran cuenta que Tlaxcalancingo sobrevivía como pueblo a pesar del despojo de nuestro patrimonio”, enfatizó.

Con el crecimiento de desarrolladores inmobiliarios exclusivos, por tratarse de una de las zonas con mayor captación de agua del área metropolitana a la ciudad de Puebla, aseveró que no sólo les estaban quitando sus tierras, sino el sustento de las familias.

Destacó que hace décadas los cholultecas vivían del autoconsumo de la milpa y la siembra de traspatio; sin embargo, señaló que ahora quedaron cercados por altos edificios y la zona residencial de Lomas de Angelópolis, la de mayor plusvalía en la capital poblana.

Elías Coatl comentó que las danzas iniciaron como un pequeño ritual que después fue creciendo y, en algún momento de su historia, se unió a la Feria del Nopal, de la cual después se apartó por perder su objetivo e identidad.

En 1994 informó que la festividad inició en los portales de la plaza principal del pueblo y después migró al Cerro del Acahualtepetzin, a unos pasos de distancia, en donde se congregan danzas originarias de otros pueblos en resistencia.

Entre ellas, citó los bailes de  Chilac, San Bernardino Contla, Canoa, Piaxtla y La Galarza, así como las danzas de las Tarrazgotas, Tecuanes y Xinolas, así como los voladores de la Sierra Norte.

Aclaró que el Xochipitzahuac no busca convertirse en un Huey Atlixcáyotl o La Guelaguetza, pues “no queremos que este ritual se convierta en espectáculo ni que nos aplaudan, lo que queremos es mostrar lo que somos”.

Festival huasteco y ritual de velación

Como parte de las actividades, adelantó que esta es la primera vez que el Xochipitzahuac se alarga al día sábado 12 de octubre con la presentación de un festival de tríos huastecos.

Adelantó que se tiene confirmada la participación de 13 tríos huastecos para iniciar a las 19 horas con la apertura del encuentro.

La misma noche del sábado dijo que se realizará una ceremonia prehispánica de velación para llamar a todas las ánimas de la noche.

Para el domingo, destacó que las danzas aztecas empezarán desde las 9 horas de la mañana, con música de teponaxtle, y a las 14 horas se bailará el Xochipitzahuac.

Durante su oportunidad, Eufemia Cuaya Huanetl, quien es regidora de la comunidad, destacó la participación de las danzas del pueblo de San Miguel Canoa, el cual se ubica en los límites con el estado de Tlaxcala.

“Año con año nos apoyan los pueblos vecinos, como es la gente de Canoa, donde todavía resguardan su lengua náhuatl; ellos vienen con sus cantos, sus jícaras y sus danzas de la región”, comentó.

Aclaró que no se tratan de ballets o grupos de danzantes profesionales, sino más bien son los propios pobladores quienes bailan para que pervivan sus tradiciones y costumbres.

Eufemia explicó que esta fiesta singular, organizado principalmente por mujeres, no depende del patrocinio de ninguna autoridad o institución política, debido a que los lugareños de Tlaxcalancingo son quienes de manera voluntaria colaboran económicamente y donando alimentos.

“No dependemos de nadie, y la cooperación que nos aportan es para pagar el traslado de los danzantes de otros pueblos que nos vienen a llenar de espiritualidad. Nosotros los recibimos, como decimos aquí, con un vasito de agua y un taquito con sal”, relató.

A propósito de la crisis ambiental, al final pidieron que la gente acuda con sus propios platos y vasos para no contaminar, debido a que este domingo la población prepara una comilona para todos los asistentes.