No basta con reincorporar las 42 has a Flor del Bosque; se tiene que recuperar el Centro de Educación Ambiental: Castillo

Para el exsecretario del Medio Ambiente del estado de Puebla, Francisco Castillo Montemayor, no basta con reincorporar las 42 hectáreas al Parque Estatal Flor del Bosque que sería entregadas al empresario inmobiliario Carlos Haghenbeck Cámara, sino recuperar el Centro de Educación Ambiental que era único en su tipo en América Latina.

En entrevista con La Jornada de Oriente aclaró que las 42 hectáreas nunca fueron entregadas a la familia Haghenbeck, ya que al parecer así lo quiso hacer ver la administración de Antonio Gali Fayad.

Explicó que desde el sexenio morenovallista lo que se buscaba era desincorporar dichas tierras de un total de 700 hectáreas con las que cuenta el Parque Estatal Flor del Bosque, para que tuvieran otro fin.


El ambientalista reveló que cuando las autoridades estatales pidieron a Haghenbeck que acudiera al notario público para hacer realidad el traspaso de las tierras, el gobierno intentó cobrarle más de 200 millones de pesos.

Refirió que las 42 hectáreas no serían para la construcción de viviendas residenciales, sino para instalar la Universidad Ambiental de Puebla, con el apoyo del gobierno federal, pero este proceso nunca se efectuó.

“Lo que es importante aclarar es que esas tierras nunca estuvieron en manos de los Haghenbeck ni hubo una compra–venta, solo se desincorporaron del Parque, y ahí estaba lo peligroso porque en cualquier momento de manera legal podrían ser utilizadas para otro fines como el inmobiliario”, advirtió.

Incluso afirmó que tanto el consejero jurídico del gobierno del estado, Ricardo Velázquez, como el secretario de Gobernación, David Méndez Márquez, cuentan con la documentación de la Notaría Pública en donde la familia se negó a firmar para recibir las 42 hectáreas.

En este inicio de semana, el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta envió al Congreso de Puebla una iniciativa de decreto con la que busca que la familia de empresarios regrese las tierras al gobierno del estado.

Asimismo, Barbosa propuso iniciar el proceso para obtener la Certificación como Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC) a favor de Flor de Bosque.

Al respecto, Francisco Castillo Montemayor aclaró que la declaratoria de área protegida ya existe desde el año de 1985.

Por lo tanto, explicó que la autoridad estatal tendría que echar abajo ese decreto que otorgó el gobierno federal, a través de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para que pueda surtir efecto.

El experto dijo que ahora la importante sería es actualizar un plan de manejo de Flor del Bosque, tras referir que el que existe quedó “en las garras” con el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, cuando permitió construir en el área protegida.

“En la gestión de Moreno Valle se desmanteló y se robaron las computadoras y mobiliario del Centro de Educación Ambiental, que tenía apoyo de la NASA, para convertirlo en un zoológico y un parque de diversiones”, señaló.

Además, recordó que en 2011 donó una parte de las hectáreas del Parque para la construcción de un Academia de Formación y Desarrollo Policial de la FBI en Puebla, como parte de los acuerdos de la Iniciativa Mérida.

Por lo tanto, Castillo Montemayor recomendó al gobierno estatal que lo importante sería recuperar la ayuda del Instituto del Clima y de la Agencia de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos de Norteamérica para dicho parque, el cual informó contaba con una sala para monitorear casi en tiempo real todos los fenómenos climatológicos que habían en el mundo, desde sismos, huracanes y hasta el cinturón de fuego, gracias a que recibían la señal de la NASA vía satélite.

“En Puebla estábamos muy avanzados en educación ambiental y habíamos democratizado esta información para todos, tanto para niños, campesinos y hasta profesionistas, cuando en otras partes del mundo esto era restringido”, afirmó.

Dijo que el Parque Flor del Bosque contaba con un relleno sanitario a escala, un biodigestor que convertían las excretas en gas, un aviario, la Casa de la Tierra, desde donde se ponía ver la tierra, como si estuviéramos desde la Luna, y otras salas que fueron importantes en la educación de los menores.

El ambientalista comentó que el proyecto de Puebla era tan bueno que fue replicado con éxito en el Estado de México y en el Museo de Historia Natural.

Al final, confió en que las autoridades estatales tomen la mejor determinación en cuando a conservar las 700 hectáreas del parque y se rescate la educación ambiental, en la que Puebla era referencia a nivel continente.