De forma lúdica, niños pueden conocer la importancia del exconvento de Huejotzingo

Náhuatl, alameda, atrio, piedra, pintura, fray, mural, imperial, mudéjar y capilla, son algunas de las palabras que los menores internautas, en un ejercicio lúdico, pueden encontrar en un libro virtual que lleva a aprender, conocer y descubrir el ex convento de Huejotzingo.

Dividido en El exconvento de Huejotzingo, El convento, Las capillas posas y Las pinturas murales, el libro está disponible en la plataforma contigoenladistancia.cultura.gob.mx, como parte de las herramientas para conocer este convento fundado por la orden de los franciscanos y construido de 1544 a 1570.

El conocido como Museo de la evangelización ex convento de Huejotzingo fue inaugurado en 1981, y en junio de 1985 fue reinaugurado con motivo de una nueva museología. Recientemente, fue reabierto al público tras permanecer cerrado por los daños que presentó tras el sismo de septiembre de 2017.


Al visitante, se ofrece un acercamiento al proceso de evangelización de la zona centro, así como un panorama del arte religioso. La exposición permanente se compone de pilas bautismales, retablos, pinturas, textiles y objetos rituales. En el exterior, en las esquinas en el atrio de la iglesia, destacan las capillas posas construidas hacia 1550.

El edificio tiene un estilo que se puede calificar como una mezcla de plateresco con mudéjar. El primero, se expresa en el contraste de amplios espacios lisos con reducidas áreas ornamentadas, como es el caso de la fachada lateral, cuya puerta ostenta una decoración de hojas y cardos. El estilo mudéjar, en cambio, se manifiesta sobre todo en la forma del arco de la puerta mayor.

Destaca además porque cuenta con uno de los pocos retablos del siglo XVI que se han podido conservar en México, obra del artista flamenco Simón Pereyns. Otro ejemplo, es una pintura al fresco en donde se retrata a los primeros 12 franciscanos que llegaron a la Nueva España en 1524, encabezados por fray Martín de Valencia.

En cuanto a la región, Huejotzingo o Huexotzinco es una palabra compuesta por los vocablos nahuas ahuéxotl, ahuejote o sabino, el árbol; tzin, diminutivo, y co, lugar, que en conjunto significan “en el ahuejotito” o “lugar de los pequeños sabinos”.

El valle de Huejotzingo fue corredor y asiento de diferentes culturas, se cree que grupos humanos han habitado este lugar desde hace más de mil 500 años. Al llegar la influencia olmeca, comenzó a desarrollarse la agricultura en el valle.

Predominaron en esta región las etnias olmeca-xicalanca y tolteca-chichimeca, fundadoras de los señoríos de Huejotzingo y Cholula. Estos grupos dominaron el área entre los años 600 y 1292. Ambos pueblos llegaron al paraje siguiéndose unos a otros, pero tomando diferentes rumbos. Asentado el señorío en el valle, llegó a ocupar y dominar una gran extensión territorial del actual valle poblano-tlaxcalteca.

El centro ceremonial y religioso de los huexotzincas se encontraba a las faldas de los volcanes, entre las barrancas, las cuales usaron como fortaleza natural para protegerse de los constantes ataques. Aunque su extensión territorial llegaba más allá del actual Atlixco, el señorío se dividió en cuatro cabeceras de igual importancia, muy cerca unas de otras, para tener mayor dominio: la principal fue Tecpan-Huexotzinco, localizada en la barranca que divide las actuales poblaciones de Santa María Teopanzolco y San Miguel Tianguizolco, mientras que las otras, Xaltepetlapa, Almoyohuacan y Ocotepec, rodeaban la sierra.