Sábado, octubre 16, 2021

Néstor Camarillo quiere ocultar su relación con el huachicol

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Por más que evada el tema, el dirigente priista Néstor Camarillo Medina no puede huir de su responsabilidad en el crecimiento del huachicol en el estado de Puebla, pues siendo presidente municipal de Quecholac frente a sus narices brotó el imperio criminal de Antonio Valente Martínez Fuentes, alias El Toñín, quien desde la comunidad de Palmarito Tochapan tendió redes que, hasta la fecha, presuntamente siguen controlando el robo de hidrocarburo en el llamado Triangulo Rojo, así como en regiones de Oaxaca y Veracruz.

Entre los pobladores de Quecholac se dividen las opiniones, unos dicen que hubo omisión de Néstor Camarillo y otro más sostienen que hubo una supuesta complicidad con el crecimiento de la actividad delictiva de El Toñín, quien es actualmente el presunto criminal más buscado del estado. También se cuenta la versión de que en los primeros tres años del priista como alcalde hubo una relación de amistad con los hermanos Antonio y Alejandro Martínez, y ya fue hasta 2018 cuando se habría roto el entendimiento.

Luego de que hace unos días fue detenido Alejandro Martínez, actual edil de Quecholac, este martes surgió el cuestionamiento hacia Néstor Camarillo de por qué no combatió a los hermanos Martínez cuando este último fue edil de ese municipio, a lo que respondió:

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“Lo único que puedo hacer y decir es que bajo mi responsabilidad he cumplido con mi municipio. Hoy estamos en otra labor, muy distinta… “El gobierno del estado en su momento hizo lo que pudo, el federal hizo lo que pudo, yo hice lo que pude (…) ya pasó, es un tema que de verdad no quiero mencionar, ya di mil entrevistas cuando fui alcalde (…) lo único que te puedo decir es que estoy aquí con las manos limpias, tranquilo”.

Camarillo no puede decir que es un capítulo superado y ya remoto lo de El Toñín, pues las cosas se dieron de esta manera:

Si dice que entre los años 2013 y 2015, surgieron dos importantes bloques de huachicoleros. En Palmar de Bravo apareció la facción de Roberto de los Santos Jesús, mejor conocido como El Bukanas y Antonio Valente Martínez Fuentes El Toñín, creció su actividad en Quecholac. Ambos fueron socios en su momento, pero después rompieron y se empezaron a enfrentar, lo que dejó una estela de ejecutados por diferentes partes del estado.

Cuentan que El Toñín durante mucho tiempo abandonó el municipio de Quecholac para evitar que su familia fuera arrasada como parte de los enfrentamientos con otros grupos delictivos.

No obstante, durante su ausencia su hermano Alejandro Martínez creó la Fundación Fusión y Fuerza, mediante la cual se promovía políticamente y a nombre de El Toñín se realizaban muchas labores sociales, que incluían el pago de fiestas religiosas, la ayuda a personas que requerían intervenciones quirúrgicas y la entrega de miles de regalos en festividades como el día del niño o de la madre.

En 2015 El Toñín decidió regresar a la comunidad de Palmarito Tochapan, ubicada a 7 kilómetros de la cabecera municipal y en pleno apogeo del gobierno local de Néstor Camarillo Medina.

En Palmarito Tochapan se colocó una red de docenas de cámara de video y un ejército de “halcones”, que vigilaban todas las entradas y salidas de la comunidad, de las calles principales y de la zona de los ductos de Pemex, para que nada se moviera sin que lo supera el líder de la organización.

Los robos y asaltos se acabaron en la mayor parte del municipio, pues se dice que El Toñín mandó a “barrer” a los grupos delictivos de la región, para establecer reglas del funcionamiento del robo de combustible , el cual aparentemente únicamente lo realizaba su organización.

En esos años, los hermanos Antonio y Alejandro Martínez se convirtieron en los benefactores de todos los pueblos de la zona. Era una manera de ganar una base social para que la población, así como las autoridades locales, estuvieran alineadas con los intereses de El Toñín.

El 30 abril de 2017, El Toñín llegó a Palmarito Tochapan a encabezar un festival del día del niño. Iba vestido con una llamativa chamarra de piel negra y los testigos narran que, la mayor parte del tiempo, se le vio inmerso en su teléfono celular.

Nadie se dio cuenta en qué momento dejó el lugar, en donde su hermano Alejandro informaba que ese día se habían repartido 10 mil juguetes entre los infantes de todo el municipio.

Se dice que Antonio Martínez estuvo poco tiempo porque lo alertaron que había un grupo de agentes de inteligencia de la Marina, vestidos de civiles, que estaban espiando la comunidad.

Cuatro días más tarde, se generó un enfrentamiento al ser emboscado un convoy militar que ingresó a Palmarito Tochapan buscando detener a Martínez Fuentes. El saldo fueron 10 muertos, entre ellos 6 uniformados y 4 miembros de la banda de El Toñín, que eran encabezados por Paulino Martínez Silva, alias “El Pavis”, quien era el jefe de sicarios.

Luego de ese episodio, El Toñín se volvió a ausentar unos meses y regresó casi a finales de 2017, para seguir utilizando Palmarito Tochapan como su base de operación, desde donde se dice que se controla mucho del robo de hidrocarburos que ocurre en Acajete, Tepeaca, Huixcolotla, Tecamachalco, Acatzingo y Quecholac, así como parte de Veracruz y Oaxaca.

Todo lo anterior pasó frente a las narices de Néstor Mediana como alcalde. Fuera de alguna declaración que dio a la prensa, luego de la muerte de los soldados en mayo de 2017, en donde acusó de abandono de Quecholac por parte de los gobiernos estatal y federal, nunca se le conoció ninguna acción contra las bandas huachicoleras.

Los tres primeros años de su gobierno, Néstor Camarillo como edil no mostró ningún conflicto con los hermanos Antonio y Alejandro Martínez.

Algo pasó y el hilo se rompió en 2018, que llevó al entonces alcalde a estar ausente del municipio la mayor parte del año.

Por esa razón, entre los años 2016 y 2017, se supo que Néstor Camarillo habría estado bajo el escrutinio de la Secretaría de Hacienda y la Fiscalía General de la República, pues era parte de un grupo de 4 ediles de ese entonces que se presumía que podían tener una buena relación con las mafias del huachicol.

Con todos estos antecedentes, Néstor Camarillo no puede decir que tiene amnesia selectiva y no recuerda lo que pasó con El Toñín.

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