Viernes, febrero 23, 2024

Muere Mario Zagallo, uno de los últimos grandes de Brasil

Mario Jorge Lobo “Zagallo” (Ataláia, Alagoas, Bra. 09.08.1931-Río de Janeiro 05.01.2024) era, hasta el pasado viernes, uno de los últimos protagonistas sobrevivientes del célebre bicampeonato logrado por Brasil en Suecia 58 y Chile 62. Y siendo el acaso más discreto y menos lucidor de aquellos grandes futbolistas, se cuenta entre los cinco hombres que participaron en los doce encuentros del scratch du oro que dieron forma a esa doble victoria en mundiales consecutivos, una hazaña que solamente otra selección ha sido capaz de conseguir –la de Italia en 1934 y 38, aunque en condiciones y bajo circunstancias mucho más favorables–. No está de más que recordemos los nombres de los otros cuatro bicampeones que pusieron su nombre en todas las alineaciones del doble ganador de las ediciones VI y VII de la Copa del Mundo: Gilmar dos Santos Neves (arquero), Nilton Santos (lateral zurdo), Waldir Pereira “Didí” (armador) y Edvaldo Izidio Netto “Vavá” (centro delantero). Casualmente, los dos últimos llegaron a jugar, ya veteranos, en equipos mexicanos, Didí en el Veracruz y Vavá en el América.


Por cierto, Zagallo está ligado a México por otras razones: la primera, fue él quien, con un remate de cabeza cruzado y con pique a tierra, perforó la meta de Toño Carbajal en el encuentro inicial del Mundial de Chile (Viña del Mar, 31.05.62), cuando se jugaban 56´ y el partido permanecía empatado a cero (al final Brasil ganó 2-0, con Pelé como autor del segundo tanto); la segunda, como DT de la célebre Selección brasileña que conquistó el tricampeonato batiendo 4-1 a Italia en el estadio Azteca (21.06.70). Mismo escenario donde prácticamente se estrenó como entrenador de equipos profesionales, al frente del Botafogo, donde había jugado sus mejores años, y que a principios de 1968 participó y ganó el torneo hexagonal de la ciudad de México. Gran equipo ése, que incluía en sus filas a nadie menos que Gerson y Jairzinho, piezas fundamentales del gran Brasil que dos años después conquistaría el tricampeonato.

¿Cómo era el Zagallo jugador de futbol? Un extremo izquierdo laborioso y cumplidor, acostumbrado a colaborar por esa banda con su medio campo y aún con la defensa, cosa desacostumbrada en aquel tiempo, lo que lo llevaría a inaugurar, en Suecia 58, el sistema 4-3-3, cuando “El Gordo” Vicente Feola lo retrasó como asistente fijo del medio campo para permitir que Didí, el arquitecto del equipo con su número “8”, incursionara con mayor libertad a la ofensiva, mientras Garrincha, él sí extremo fijo por la derecha, asumía la tarea de penetrar a fondo, desquiciando con su genio a cuantos laterales tuvieran la desgracia de enfrentarlo.

En México 70, Zagallo le encomendaría la función que había sido suya, como extremo retrasado, al corintiano Roberto Rivelino, que disponía de una habilidad explosiva y una zurda privilegiada que el laborioso Mario Lobo nunca tuvo. Pero bien dicen quienes afirman que la inteligencia, independientemente de la actividad que la persona desempeñe, empieza por conocer y reconocer las fortalezas y debilidades propias, para aprovechar a tope las primeras y disimular lo mejor posible las segundas. Y ese principio, Zagallo, mientras fue futbolista, lo aplicó de maravilla.

- Advertisement -

¿Y cómo fue el Zagallo DT? Otra cosa sería en su rol de entrenador. En 1970 aún estaba demasiado tierno en esa función, tómese en cuenta que la Confederación Brasileña de Deportes (aún no existía la Federación Brasileña de Futbol) lo nombró para el cargo a menos de tres meses del Mundial, lo que hace muy creíble el rumor de que quienes en realidad manejaron la táctica y los hilos estratégicos en aquel equipo de leyenda eran sus líderes de vestidor, es decir, el capitán Carlos Alberto Torres, el genial mediocampista Gerson Nunes de Oliveira y el mítico Rey Pelé.

Para 1974, ya sin las principales figuras de México 70, empezando por los tres anteriormente nombrados, Zagallo se amparó en un cuadro bajo que era lo mejor del equipo (Zé María-Luis Pereira-Mario Peres-Marinho Chagas) y utilizó un planteamiento excesivamente conservador, que le valió muchas criticas, agravadas por los malos resultados (Brasil perdió hasta la medalla de bronce, que en Alemania 74 dejó manos de Polonia). Inesperadamente, volverían a designarlo DT del scratch que partió como favorito del último Mundial del siglo XX (Francia 98), y perdió por goleada la final contra el país anfitrión (3-0), con la agravante de haber alineado ese día a Ronaldo Nazario Lima, que esa misma mañana había sufrido convulsiones y tuvo que ser llevado a un hospital; pero Zagallo fue incapaz de contravenir las órdenes de sus superiores, a imperativos de un millonario contrato suscrito con la marca Nike por los federativos brasileños.

- Advertisement -

En ambas ocasiones –Alemania 74 y Francia 98–, el Brasil de Zagallo fue un equipo sin imaginación ni brillo, inclinado a adoptar actitudes timoratas y conformistas que conspiraban contra las virtudes innatas del jugador brasileño y anularon las mejores características del jogo bonito de la época grande.

Clausura 2024… y expoblanos a la baja. Empieza esta semana un torneo más de la peculiar Primera División nuestra, que ha renunciado al ascenso-descenso de toda la vida para seguir instalada en la comodidad del intercambio masivo –y al parecer sumamente lucrativo– de troncos extranjeros de todos los calibres, en detrimento del desarrollo del talento nacional.

Entre docenas de intercambios, operaciones de compra-venta y préstamos de jugadores que la multipropiedad y los “pactos de caballeros” facilitan, llama la atención el pase de Rogelio Funes Mori, máximo anotador histórico del Monterrey, a los Pumas de la UNAM. Lo que significa el probable sacrificio del expoblano Memo Martínez, seguramente condenado a la banca con tal de justificar la costosa adquisición del “9” argenazteca de Rayados.

Por cierto, ¿se ha fijado usted que el destino de los jugadores importantes de los que el Puebla se deshace al final de cada torneo no suele ser nada halagüeño para ellos en sus nuevos equipos? Con excepción de Rodolfo Cota, que en Chivas encontró un nicho favorable antes de pasar al León, el resto ha penado en cuando abandonó la camiseta de la Franja: a Ormeño nunca lo tomó en cuenta la DT del Guadalajara y se perdió completamente (las Chiva los han puesto en venta y siguen esperando alguna oferta), los dos Reyes (Salvador e Israel) se fueron al América y allí han batallado con las lesiones y el desdén de los DT, la estrella de Vikonis se apagó en cuanto dejó el Cuauhtémoc para probar fortuna en Mazatlán Jordi Cortizo es suplente en el Monterrey, lo mismo que Maxi Araújo en el Toluca. En cuanto al canadiense Lucas Cavallini, goleador con la Franja hasta 2020, que hizo un triste papel en su retorno al futbol nacional con la camiseta de Xolos, acaba de confirmarse su retorno al equipo camotero al tiempo que se desmentía el de Ormeño. Pero tampoco de esos arrepentimientos hay cosas buenas que contar, y si no que lo digan el “Fideo” Álvarez y Omar Fernández, de tránsitos fugaces y poco o nada halagüeños por Toluca y León, antes de volver a vestir la casada franjada con más pena que gloria.


Para no seguir tirando del mismo hilo, vale señalar que a ciertos exLobos BUAP les ha ido bastante mejor. Particularmente a la pareja colombiana de apellido Quiñonez, por cierto despachados ambos con cajas destempladas del equipo lobuno a raíz de aquel pleito doméstico que protagonizaron. Pero después de eso Julián ya fue campeón con Atlas y América, y Pedro se hizo de un lugar en las alineaciones de Tigres, sobre todo cuando Tuca Ferretti era el DT.

Muy recomendable. Acaba de llegar a YouTube la película Super sueco: La vida de Ronnie Peterson (Suecia, 2016), un raro documental de reminiscencias poéticas dedicado al gran piloto de F-1 fallecido en el terrible accidente que se produjo en la arrancada del GP de Italia de 1978. La renta es realmente módica ($25.00) y la calidad del filme, producido por Nina, la hija única de Ronnie y Barbara Peterson, garantizan un trago agridulce lleno de aceleración y nostalgia de la buena. Por ahí desfilan los testimonios de Jackie Steward, Emerson Fittipaldi, Nikki Lauda, John Watson, Mario Andretti, y las siluetas de ilustres desaparecidos como Francois Severt, Jochen Rind, James Hunt, Colin Chapman o la esposa del propio Peterson, que a su lado era un mar de serena alegría y jamás pudo superar su pérdida.

Se trata, en fin, de rememorar  y conocer mejor a un ser humano magnífico y a un piloto de altísimo nivel con mucho más talento que suerte, de la época en que él y sus pares reñían en la pista y confraternizaban fuera de ella, y ambas cosas a fondo y sin límites. Cuando “el sexo era seguro y las carreras peligrosas”.


- Anuncio -

Más noticias

Temas

Relacionadas

Descubrimiento en Atlixco y Santa Isabel Cholula: lote de autos desmantelados y toneladas de azúcar robada

Todo comenzó con denuncias anónimas y un posterior cateo en domicilios particulares; tres personas están detenidas

Últimas