Martes, febrero 27, 2024

Mi orgullo familiar

Destacamos

De mis cuatro abuelos, maternos y paternos, solo conocí a mi abuela paterna, -Angelina-, Tita de cariño; mi abuela materna vivía cuando yo nací pero murió siendo yo muy niña y no la recuerdo; ambos de mis abuelos fallecieron antes de que yo naciera, por lo que Tita fue la única abuela que traté.


Amén de su atractiva presencia física: tez blanca, cabello castaño claro, ojos verdes, labios delgados, nariz pequeña, complexión delgada, estatura mediana, vestimenta y caminar formal y elegante, de muy finos modales y visionaria para los negocios, ¡era todo un personaje!

No sé exactamente de dónde era originaria mi familia paterna, conformada por mis abuelos y cuatro hijos: tres mujeres y un hombre; pero antes de la Revolución vivían en Tepeaca y eran dueños de la tienda más grande del lugar, donde en uno de los muros de Palacio Municipal todavía se leer en una placa de mármol, de 50×50 cms. “Casa Villar”; además poseían varias hectáreas de canteras de mármol, donde mi abuelita y sus hermanos se echaban de resbaladilla. Al avanzar las tropas revolucionarias, mi bisabuelo vendió sus propiedades y emigró a la ciudad de Puebla donde compró una casa frente de la Catedral Metropolitana.

Tita se casó con un veracruzano hotelero y vivieron en Puebla; tuvieron cuatro hijos: dos hombres y dos mujeres, -mi padre el tercero-; mi abuelo murió muy joven por lo que mi bisabuelo materno le dio a ella su parte de la herencia para que mantuviera a sus hijos y con eso ella puso una zapatería en un local de la planta baja de la casa frente a la Catedral; tenían muy buenas ventas por el gusto tan exquisito de mi abuela. Así se inició de emprendedora, recién entrado el siglo veinte.

Ella escogía el zapato, lo compraba, lo exhibía y lo despachaba en su tienda, la ayudaban los hijos, principalmente mi padre. De ahí sacó para mandarlos a la escuela, y cuando mis dos tías siendo muy jóvenes se casaron, mandó a los hombres a instituciones de estudios superiores y ella siguió en el negocio zapatero hasta que mi padre se graduó, empezó a trabajar y se casó.

Por esos imponderables de la vida, mi abuela terminó viviendo con mis padres al año de recién casados. Y ella inauguró su segunda etapa de emprendedora. Salía de viaje en excursiones a diferentes países de  América, Europa y Asia; llevaba su dinerito para invertir en todo tipo de productos, -aún enseres de casa-, que se traía en maleta tras maleta tras maleta, -no había límite- para venderlos con todas sus amistades en Puebla. ¡Era fayuquera! ¡De las primeras en Puebla! ¡Orgullo familiar!

[email protected]

Ultimas

Suspenden y retrasan vuelos por actividad del Popocatépetl en el AICM y el Hermanos Serdán

La actividad del volcán Popocatépetl ayer obligó a que varias aerolíneas suspendieran o retrasaran no sólo las llegadas y...
- Anuncios -
- Anuncios -