Lunes, mayo 10, 2021

La serie México antes de ser México ayuda a apropiarse de lo mesoamericano: Patricio Monero

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Para el caricaturista Patricio Ortiz González, mejor conocido como Patricio Monero, si bien los mexicanos habitan un país multicultural, la mayoría conoce solamente a una cultura y una cosmovisión, y aunque -unos más y unos menos- tienen sangre indígena, al ser una mezcla mestiza, “la verdad es que culturalmente somos europeos y no indígenas”. 

“No nos vemos ni nos sentimos como receptores o parte de esas culturas mesoamericanas. La prueba es que desconocemos sus lenguas, sus culturas y sus cosmovisiones. Aunque digamos que son nuestras raíces, el desconocimiento demuestra que no están en nuestro horizonte. Para hacerlo realidad es importante conocer esa historia y apropiarla a partir del conocimiento”, dijo al presentar el más reciente tomo de la serie de libros México antes de ser México. 

Precisamente, confió al participar en la edición 33 de la Feria Nacional del Libro de la UAP -que por primera vez tuvo un formato virtual debido a la contingencia sanitaria causada por el Covid-19-, la serie de México antes de ser México es una herramienta que hace posible la apropiación del legado mesoamericano. 

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En el tomo dos denominado El preclásico mesoamericano: Rocanrol dedicado a los olmecas y amigos que los acompañan, monitos, chistes y dibujos acompañan información fidedigna y actualizada expuesta de manera coloquial, amable y con humor, como se refleja en su portada, en la cual una cabeza olmeca tiene una lengua a la manera de la banda de rock británico The Rolling Stones, como referencia a las cabezas esculpidas en grandes bloques que eran trasladadas, esculpidas y literalmente convertidas en “piedras rodantes”. 

En una amena charla con Elena Méndez y Flavio Guzmán, académicos de la UAP, Patricio Monero habló sobre este libro coeditado por Grijalbo y El Chamuco, que contó además con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. De inicio, el caricaturista señaló que precisamente este tomo sería presentado en marzo pasado en Puebla, durante la feria del libro organizada por la Brigada para Leer en Libertad y el ayuntamiento, la cual fue cancelada por la emergencia sanitaria derivada del nuevo coronavirus. 

Refirió que el proyecto México antes de ser México abarca varios periodos: del poblamiento hasta los primeros asentamientos, y a partir del segundo tomo, de las culturas que florecieron en la cultura mesoamericana: zapotecos, olmecas, teotihuacanos, las culturas del altiplano central e incluso mayas, en sus inicios. 

“Este tomo, el dos, empieza con un capítulo amplio que es como una presentación del periodo preclásico y lo que ocurrió en él. Luego viene uno sobre el calendario, la escritura y la numeración surgida en esta etapa, las cuales me pareció importante explicar”. 

El caricaturista detalló que estos libros están hechos a la manera de Eduardo del Río “Rius”, quien por 50 años enseñó que cualquier tema, como economía o filosofía, no tienen por qué ser aburridos. Incluso, en un acuerdo con el reconocido caricaturista mexicano, se decidió por hacer libros con dibujos, ilustraciones, fotografía y humor, con información no presentada de manera académica, sino más bien amena, divertida y accesible. 

Una de las razones para escribir estos libros, dijo colaborador de La Jornada y La Jornada de Oriente, fue por lo que la mayoría pasó en su niñez: cuando la historia la aprendió de una forma tortuosa, con fechas, nombres y hechos que no parecían conectados entre sí, causando una especie de “trauma”, que limitaba solo a memorizar. 

 “Estos libros no son historia, sino historias divertidas y apasionantes acerca de nuestra historia que no conocemos”, afirmó el también colaborador de la revista Chamuco. 

Lamentó que esta historia sobre Mesoamérica, pese a ser propia, no estuvo presente de manera fiel en las aulas, sino a partir de cuentos y mitos, inventos que si bien son interesantes no son reales, y que fue lo que se enseñó sobre el pasado. Por tanto, la idea es contar esta historia que es larga y antigua, de una forma divertida, atractiva, bonita y chistosa. 

“Siempre pensé desde que empecé el proyecto, y que es como una idea de fantasía, que la gente compre los libros y pueda irse a Cholula, en el caso de Puebla, y a las demás zonas arqueológicas, para sentarse y leer el capítulo sobre esa cultura, y saber qué pasó ahí y cómo vivían, qué pensaban y en qué trabajaban esas gentes”. 

Dijo que, al investigar para este tomo en particular y en general, se dio cuenta que la información que se tiene es imprecisa, vaga, falsa y vieja. Como ejemplo, señaló que si alguien tiene interés sobre la filosofía mesoamericana y va a una cadena de restaurantes en los que también se venden libros sólo encontrará a autores que escriben “falsedades”, es decir, ficciones que nada tienen que ver con la filosofía mesoamericana. 

En otros casos, si se va a las librerías, los lectores se encontrarán muchos temas, autores y títulos y no sabrá por cual empezar. “Todo lo que leeremos estará totalmente rebasado, y lo nuevo no es fácil de encontrar o si lo encontramos, no sabremos qué hacer con él”.  

Como ejemplo, mencionó que la idea de la cultura olmeca como la cultura madre que conquistó y dominó todo ya no se sostiene, pues en el preclásico todas las culturas contemporáneas eran culturas hermanas, con desarrollo e interconexiones, aportándose conocimientos, información y saberes mutuos. 

El Premio Nacional de Periodismo 2011 refirió que con la asesoría del reconocido investigador Alfredo López Austin y del arqueólogo Javier Urcid, quienes le han revisado de manera exhaustiva sus manuscritos, los libros de México antes de ser México contienen información confiable y actualizada. “El tema de la historia de la América media, o Mesoamérica, requiere ante su vastedad y riqueza, un tratamiento rico, que cuente bien lo que pasó”.  

Convencido, Patricio Monero mencionó que su libro no tiene “una deficiencia de los investigadores”: que escriben solamente para sus pares, como sucede incluso hasta en libros y revistas de divulgación.  

“He tratado de no utilizar un lenguaje que no sea apto para todo el público. Hay un ejemplo sencillo: el significado de la palabra septentrión, que significa norte, y que en un texto hace que el lector se pierda en la comprensión del texto. 

“Evito cosas que sé que el lector no sabe, al igual que yo no sabía. Mejor lo evito o lo explico. Ahora trabajo en el tomo tres y entonces ya no elimino, sino mejor explico, para que los lectores no pasen sin saber qué es lo que significa alguna palabra o concepto”. 

Otra cosa que evita de manera consciente y a propósito, abundó, es la idealización de las culturas indígenas, que lleva a “pensar que eran mágicos, que todo era flor y canto, y filosofía, cuando se ve que a lo largo de la historia hay etapas de guerra y sacrificios, como cuando los mayas sacrificaban a niños pues su llanto era ofrenda al dios de las tormentas”. 

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