Lunes, diciembre 4, 2023

Mexicana ofrece una probada documental del pulque, bebida tradicional del país

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“Viva la penca señores, la penca que del maguey cuando tomó sus sabores yo me siento como rey, qué viva el pulque señores, pulque de los mexicanos, los que tomamos humildes con toditos sus hermanos”, canta una voz ronca y avejentada y resguardada en la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Esa canción popular, es uno de los archivos –entre documentos, fotografías, reproducciones de antiguas pinturas y testimonios- que forman parte de la exposición interactiva El pulque: entre la tradición, la picardía y el olvido, montada en Mexicana, repositorio del patrimonio cultural de México, una plataforma abierta con acervos digitales de la Secretaría de Cultura federal.


En la muestra, disponible en el sitio https://mexicana.cultura.gob.mx/, se da un acercamiento al pulque, una de las bebidas endémicas de México cuyo uso se extiende de la época prehispánica a la actualidad, con diversas etapas de consumo y producción a lo largo de su historia.

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“Este elixir ha sido consagrado a los dioses y a sus representantes en la tierra, gobernantes, sacerdotes y guerreros principalmente, pero también ha sido una bebida infravalorada, despreciada y sus consumidores estigmatizados”, se anota en la exposición.

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Se indica que su consumo ha estado en riesgo por prohibiciones gubernamentales, así como por la sobre explotación y la pobreza que afecta a los productores que tradicionalmente trabajan con el maguey.

Esta bebida de origen prehispánico, se explica, se elabora a partir de la fermentación de agave o maguey, y su consistencia es espesa y viscosa. Su producción y consumo se da principalmente en estados del centro del país como Puebla, Tlaxcala, Estado de México, Hidalgo, Ciudad de México, Morelos, Querétaro, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, San Luis Potosí, Jalisco, y Veracruz.

Sobre su descubrimiento se da cuenta que, en tiempos mexicas, una princesa de nombre Xóchitl notó que tlacuaches y conejos habían hecho agujeros al maguey, e iban y volvían muy alegres. Al acercarse vio que del agujero salía un jugo blanco, decidió probarlo y el sabor le encantó. Enseguida, fue por una olla de barro para que Papantzin, su papá, probara el jugo que salía del maguey. También encantado con el sabor del jugo, Papantzin vio que al paso de algunos días el jugo cambió su color, su textura y su aroma, y cuando lo probó se percató de que el sabor era diferente, le pareció más rico, y después de beberlo se sintió un poco más alegre. Papantzin ofreció este néctar a su rey Tepalcatzin, en compañía de su esposa y de su hija Xóchitl.

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Esta antigua leyenda quedó plasmada en la pintura de José María Obregón titulada El descubrimiento del pulque (1869). Obregón, un pintor destacado de la Escuela Nacional de Bellas Artes, retrata este pasaje mítico que tuvo lugar en el esplendor de la Tula-tolteca, alrededor del año 900 de esta era en común.

En la exposición El pulque: entre la tradición, la picardía y el olvido se explica que otro momento en la historia del pulque se dio en el período colonial cuando floreció la explotación del maguey para la elaboración del pulque en Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Estado de México, siendo su principal mercado la Ciudad de México. En esta época era un negocio rentable. Las plantaciones de maguey formaban parte del paisaje y los tlachiqueros eran personajes que gozaban de cierta popularidad.


Luego, durante el Porfiriato hubo un importante auge de la producción pulquera y los expendios eran parte del paisaje urbano de la capital. En aquella época, el pulque era una bebida fuertemente vinculada con la identidad cultural nacional.

“Sin embargo, en años posteriores, ya entrado el siglo XX y tras el triunfo de la Revolución Mexicana vino una decadencia de la producción pulquera, en parte por el auge del tequila que comenzó a ocupar un papel preponderante en la identidad nacional, además de que el consumo del pulque se vio afectado debido a su carácter perecedero, en contraste con el tequila. Finalmente, el pulque fue perdiendo terreno debido a que se le llegó a considerar como una bebida antihigiénica a la vez que se estigmatizó a sus consumidores”.


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