Meter a la nómina a tres hijos y a una hermana, el único mérito de la líder del sindicato de burócratas

Uno de los últimos cuadros que quedan del morenovallismo en el Poder Ejecutivo es Virginia Socorro Meza Cruz, quien es la actual líder del sindicato de burócratas, quien ha emprendido la lucha para buscar ampliar dos años más su gestión, bajo el pretexto de la emergencia sanitaria, pero los trabajadores no le perdonan dos pecados capitales: que en los últimos tres años no hubo una sola mejora laboral adicional a los trabajadores que representa, pero en cambio su familia si fue la beneficiada, pues dos hijos y un hermano entraron a la nómina oficial del gobierno del estado y el Congreso local, junto con otra hija que se prepara para ingresar al servicio público.

El segundo pecado capital es que reprimió e ignoró a los trabajadores que fueron injustificadamente despedidos por la administración de Rafael Moreno Valle Rosas. Ahora que muchos de ellos han sido reinstalados por la voluntad política del actual gobierno estatal, ella se ha querido adjudicarse ese mérito, lo que le ha valido descalificaciones públicas del gremio que representa.

Meza Cruz llegó a la secretaría general del Sindicato de los Trabajadores de los Poderes Públicos del Estado de Puebla y Organismos Descentralizados en el año 2018, que era el último de la gestión del mandatario José Antonio Gali Fayad, pero quien dio la orden directa de que se le instalara en ese cargo fue Rafael Moreno Valle Rosas, quien era el jefe político y había echado a andar el proyecto de llevar a su esposa Martha Erika Alonso a la gubernatura, con el respaldo de los burócratas como promotores del voto panista.


Moreno Valle puso al frente de la organización gremial a una mujer leal a sus intereses políticos y que serviría para convertir al sindicato en una organización “blanca”, es decir que no defendiera a los casi 14 mil trabajadores despedidos por el morenovallismo.

Virginia Meza era la persona idónea, pues fue promotora del voto –de acuerdo a su propia semblanza– de Rafael Moreno Valle Rosas en la elección de 2003 cuando el segundo compitió por una diputación federal, en 2005 cuando logró una curul en el Congreso local, en 2006 al contender por en escaño en el Senado y en 2010, en la lucha por la gubernatura de Puebla. También estuvo en las campañsa electorales de 2016 de José Antonio Gali Fayad y del hijo de este último José Antonio Gali López, cuando se postuló para ser parte del Poder Legislativo poblano.

Lo sorprendente es que esta mujer piensa que ya nadie se acuerda de ese pasado vergonzoso en el morenovallismo y sin ningún pudor, fue a tocar las puertas de Casa Puebla, en particular de la Secretaría de Gobernación, para ofrecer “el apoyo incondicional” del sindicato que encabeza a favor de Morena, a cambio de que la dejen quedarse otros dos años en el cargo, toda vez que en 2021 vence su periodo como secretaria general.

El argumento es que la emergencia sanitaria no permite renovar la dirigencia y pide que haya un interinato, encabezado por ella, por dos años al frente de la agrupación de burócratas.

La respuesta que al parecer le dieron en Gobernación es que no hay interés de respaldarla en esa propuesta y que los trabajadores deciden el rumbo del sindicato.

Hace dos semanas la dirigente emprendió una campaña para lavar su imagen e intentar ganarse el apoyo de las bases sindicales, como si los trabajadores no tuvieran memoria. Una corriente crítica de la organización se ha encargado de hacer una contracampaña para exhibir sus dos pecados capitales:

Primero: no generó ninguna mejora laboral para los burócratas, pero su familia si entró a la nómina oficial, según datos oficiales obtenidos por solicitudes de transparencia.

Su hijo, llamado Víctor Jesús Cisneros Meza, ingresó en 2020 a laborar como empleado en la Dirección de Recursos Materiales y Servicios Generales del gobierno del estado, con la clave G1310 y con un salario asignado de 14 mil 124 pesos mensuales.

Otro hijo, Juan Manuel Cisneros Meza, con la clave 1026 ingresó en 2018 como empleado de confianza al Departamento de Recursos Humanos y tiene un sueldo de 10 mil 635 pesos al mes.

Una hermana, Laura Meza Cruz, es analista en la Dirección General de Servicios Legislativos del Congreso local, con un sueldo de 10 mil 845 pesos, dividido en dos quincenas.

Y se sabe que otra hija, llamada Marisol Meza Cisneros, ya está lista para ingresar la nómina oficial.

Segundo: en 2018, muchos de los trabajadores despedidos por el morenovallismo se fueron a plantar a su sindicato a exigir que los defendieran laboralmente y la respuesta de Virginia Meza primero fue ignorarlos y luego, los acabó desalojando con el uso de la policía.

Ahora esta mujer ha mandado el siguiente mensaje a favor de los trabajadores despedidos, pero que ya han sido reinstalados por el actual gobierno:

“Compañ[email protected] buenas tardes, solicito su valioso apoyo, con el fin de demostrar nuestra solidaridad con los compañ[email protected] que han estado reinstalando, solicito tengan a bien ustedes acercarse a [email protected] y darles la bienvenida, así como presentarlos a los demás compañ[email protected] y demostrar su disposición con [email protected], para que se sientan arropados, ya que de antemano sabemos que su despido fue injusto y hoy regresan con la frente en alto…”  (sic)

La respuesta que le han dado las corrientes críticas del sindicato es contundente: a nadie se le olvida que ella fue parte esencial de la represión contra esos trabajadores que ahora pide arropar.