Sábado, abril 10, 2021

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Mauleón: en el siglo XVI, Tepeaca tenía uno de los más numerosos grupos de músicos en la Nueva España

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Para la mitad del siglo XVI, la región cultural que tenía como cabecera a la antigua Tepeyacac -hoy Tepeaca- contaba con uno de los grupos de cantores y ministriles más grande en la Nueva España, aseveró el musicólogo Gustavo Mauleón Rodríguez. Al brindar la conferencia Ministriles y cantores en Tepeaca señaló que, para la década de 1570, los conventos de la zona ya tenían sus coros, con su espacio arquitectónico, sus cantores, sus ministriles y sus organistas, guiados por el maestro de capilla.  

Invitado por el ayuntamiento de Tepeaca en el marco de los 500 años de su fundación expuso que como lo señalan las crónicas de la época dejadas por Bernal Díaz del Castillo, el propio Hernán Cortés o las versiones indígenas, al momento de la llegada de los españoles y los primeros frailes franciscanos en 1524, en la antigua Tepeyacac había una serie de señoríos como Acatzinco, Quecholac, Tecamachalco o Amozoc, que después serían pueblos sujetos como indica la Relación de 1580. 

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En ese sentido, Mauleón Rodríguez mencionó que según las reglamentaciones de músicos dictadas por el virrey Martín Enríquez de Almanza en 1576, el pueblo de Tecamachalco tenía 20 cantores y cada uno cobraba dos pesos; Acatzingo tenía 22 cantores y se les daba una fanega de maíz; mientras que Tepeaca tenía 20 cantores que recibían cada uno una fanega del mismo grano. 

Refirió que, para ver la importancia de la zona, se podría mirar a Tepapayeca, una comunidad ubicada por Izúcar de Matamoros, que contaba entonces con 15 cantores, o Tlamanalco, pueblo cercano al volcán Popocatépetl, que tenía 15 cantores. 

“Los músicos de Tecamachalco, Acatzingo, Quecholac y Tecali tenían mucha movilidad en la zona, es lógico, porque es una zona en común de pueblos agrícolas popolocas, con señoríos asociados en tiempos mesoamericanos que seguirán vinculados a la cabecera que es Tepeaca”, apuntó el investigador independiente. 

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Acotó que los músicos tenían cargos de iglesia, pues eran mayordomos, fiscales, organistas o músicos que habían aprendido a tocar los instrumentos musicales traídos por los españoles, a la par de que veían otros representados en el arte, como las arpas medievales que eran cargadas por ángeles, que aparecen lo mismo en pinturas que en grabados flamencos. 

El coautor al lado de Marcello Piras de la edición castellana del Gabinete armónico de Filippo Bonanni destacó que los “trompetistas de la realidad indígena” que aprendieron con los españoles dicho instrumento, aprendieron también en qué momento tocar. 

Dado su maestría, completó, los músicos de Tepeaca eran llamados por el Cabildo poblano para participar momentos de celebraciones particulares, como la visita de un personaje importante a la ciudad.  Incluso, refirió que para la segunda mitad del siglo XVI trompetistas de Tepeaca, usaban instrumentos manufacturados en la ciudad de Puebla, hechos de bronce. Estos instrumentos se compraban en estos pueblos, pues servían para el llamado de la iglesia y para el culto externo. 

Gustavo Mauleón acotó que, en Los anales de Tecamachalco, un documento esencial para la investigación de esta región, aparecen cantores, músicos, organistas y maestros de capilla. “Hay varios personajes y estos anales están plagados de información sobre el servicio de iglesia y la actividad de músicos y organistas”, dijo el también músico y estudioso de los órganos novohispanos. 

Señaló que escritos en náhuatl y traducidos por Luis Reyes García, Los anales de Tecamachalco dejan datos importantes como que “el alcalde mayor de Tepeaca se llama don Alonso de Zúñiga” y que “el 21 de julio -de 1590- don Andrés de luna se hizo alcalde en sustitución de su tío que era Simón Luna”. 

Asimismo, dan cuenta que “el 4 de enero murió Gregorio de Aquino, maestro de capilla y lo sustituyó un tal Melchor Álvarez”, quien era originario de la región, y fue fiscal en 1584, 1586, 1588 y 1589, además de maestro de capilla en 1590 y organista en Tepeaca en 1580 y luego en 1591. 

Mauleón Rodríguez expuso que, para la década de 1530, la iglesia de Tepeaca ya funcionaba y estaba consolidado su claustro y su coro, el cual se distinguía por la movilidad de los músicos que iban de un pueblo a otro, constituyendo una de las capillas más grandes de la Nueva España, integrada hasta por 25 músicos de la región.  

Acotó que para 1588 y según consta en Los anales de Tecamachalco, en Tepeaca se fundió la primera campana a la par de que se hicieron otras dos capillas musicales, dividiendo así a los cantores. Asimismo, se tuvieron libros de canto llano y de polifonía, en vista de la gran cantidad de cantores que había en ese momento. 

Refirió que más allá de los documentos publicados por Hildeberto Martínez y su colección de documentos coloniales de Tepeaca hay otros que no han sido tan conocidos y en los que se mencionan a músicos y cantores.  

Ejemplo de ello, concluyó el etnomusicólogo Gustavo Mauleón, son el testamento un indio gobernador que en 1665 dejó unos bienes a músicos; el testamento fechado en 1620 de Francisca Martha de Santiago, una india principal que deja pagados a los cantores para que canten en sus misas, a la par de algunos bienes; o el testamento de 1668 de doña Bárbara de Mendoza, hija de indios principales que paga a los músicos que intervendrán en ciertos momentos de su enterramiento. 

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