La marcha de la llamada Generación Z, promovida como un movimiento integrado principalmente por jóvenes inconformes con el sistema, estuvo conformada en su mayoría por alrededor de 100 personas adultas mayores de 40 años.
La movilización fue convocada simultáneamente en distintas ciudades de México con consignas contra el gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, así como contra diversos perfiles políticos vinculados al partido Morena.

En Puebla, la protesta inició en El Gallito, en el Paseo Bravo, y avanzó hasta el zócalo capitalino, donde los participantes se detuvieron varios minutos para lanzar consignas contra los gobiernos morenistas y posicionarse a favor de posturas relacionadas con el libre mercado.

Un amplio número de manifestantes acudió vestido de blanco y portaba sombreros similares al que utilizaba en vida el alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, asesinado el pasado 1 de noviembre. Entre las demandas, exigieron justicia por dicho crimen, actualmente investigado por autoridades estatales y federales, además de pronunciarse en defensa de la propiedad privada y presentarse públicamente como un movimiento “anticomunista”.
“Por un México… con empresas privadas… el gobierno no tiene por qué estar favoreciendo la producción del chocolate o del frijol para quienes están en el poder”, declararon algunos manifestantes en entrevistas con medios como Infoquorum.

Tras su paso por el zócalo, el contingente avanzó hacia Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo estatal. Durante el trayecto, ondearon banderas de México, estandartes de la Virgen de Guadalupe y también banderas alusivas al anime japonés One Piece, cuya trama centrada en libertad, amistad y la búsqueda de un tesoro fue utilizada como elemento simbólico en la convocatoria difundida semanas atrás en redes sociales.

A su llegada a Casa Aguayo, elementos de la Policía Estatal evitaron un enfrentamiento pese a que algunos manifestantes intentaron sujetarse en cadena a los barrotes de las ventanas. La tensión no escaló. Sin embargo, uno de los asistentes lanzó una piedra contra un adulto mayor, lo que ocasionó una confrontación interna entre los propios participantes. Tras el incidente, el contingente continuó hacia el Congreso local, ubicado en la zona de Los Fuertes.

Pese a estos conatos de violencia, la Policía Estatal no implementó medidas de contención y permitió que la manifestación continuara su recorrido sin mayores incidentes.


