Sábado, noviembre 27, 2021

Maradona, el juego de la alegría

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Repetida en varias de los cientos de entrevistas concedidas a lo largo de su vida, la advertencia de Maradona se escucha ahora como una de esas verdades que el tiempo coloca en el terreno de lo absoluto. “Se imaginan qué jugador hubiese sido si no me drogaba”. Dicho en tono de sentencia que fue cargándose de veracidad y de razones, las del futbolista argentino nacido el 30 de octubre de 1960 y muerto el 25 de noviembre del pandémico 2020.

“Se imaginan…”.

Diego Armando, su nombre.

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Persona y personaje.

Ser humano de ascensos y descensos.

El recordado por todos, o casi todos, los que aunque no lo hayan visto jugar mantienen uno o varios registros de su paso por las canchas y por los escándalos mediáticos. El Maradona del Barcelona, del Napoli, del Sevilla y del Boca y, por supuesto, el de la selección argentina mundialista.

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Aquél partido, aquéllos goles a los ingleses en México 1986, el fracaso y la impotencia de los siguientes torneos en 90 y 94. “Me cortaron las piernas”, fue entonces la frase, y es que a Diego Armando Maradona se le daban bien las frases y la autenticidad.

Da para mucho el universo Maradona (a un año su muerte).

En las plataformas de streaming se estrenan series y reportajes, y en el universo de los demasiados libros el apartado maradoniano suma nuevos títulos, como el del periodista Alejandro Duchini (Buenos Aires, 1971) que en Mi Diego nos entrega una “crónica sentimental” donde pondera el alcance mayor del futbolista, desafiar al mundo.

Acumulados libros sobre Maradona, Mi Diego recorre la vida profesional y privada del argentino con evidente olfato y oficio periodísticos y sin repetir excesos narrativos ni superficialidades juiciosas ni lugares comunes. De Villa Fiorito, el barrio humilde cuna de Maradona, a la soledad de la enfermedad y la muerte, en medio de la aún no superada crisis sanitaria planetaria, este nuevo libro descubre las pulsaciones del cronicado en sus sesenta años de vida.

Destaco aquí tres de los pasajes donde Duchini da cuenta de un Maradona “héroe”, “transgresor” y hasta “víctima”.

Lo que Maradona hizo en el futbol, el deporte más popular del planeta, “lo volvió querido”. “Porque su juego”, escribe Duchini, “fue el juego de la alegría. Él transmitía la diversión que sentía en la cancha. Con él, el espectáculo estaba asegurado. Y en ese ir y venir del carajo regaló momentos inolvidables. Lo disfrutó el mundo”.

Atacado y querido, políticamente incorrecto, a Maradona se le pudo comparar con los también argentinos Gardel, Evita y Perón, sugiere Mi Diego. Y es que “a los más humildes no se les puede perdonar la escalada social. Sobre todo cuando no reniegan de sus orígenes”. Pero aún más, cuando desde el ejercicio de sus derechos políticos apoyan las causas populares.

Ni voz ni voto

“Somos los protagonistas y no tenemos ni voz ni voto”, dijo Maradona a las puertas de la FIFA, la institución que “controla” le juego en todo el mundo. Antes, en la mismísima universidad de Oxford, “en tiempos diferentes a los actuales”, había defendido el derecho de las mujeres a jugar al futbol. Posturas que llevan a Duchini a recordar la opinión del gran Eduardo Galeano: “Juzgarlo era fácil, y era fácil condenarlo, pero no resultaba tan fácil olvidar que Maradona venía cometiendo desde hacía años el pecado de ser el mejor, el delito de denunciar a viva voz las cosas que el poder manda callar”.

¿Cómo contar “las vidas” de Maradona?, pregunta Duchini, y su respuesta indica “a través de las marcas que nos dejó”. Algo cercano a quienes supieron de él en este país, México, escenario importantísimo para lo alcanzado por el futbolista. “Cada uno de nosotros podría escribir su propia historia maradoniana. De amor o de odio. El tiempo arrasó con Maradona (y con nosotros, tan humanos como él)”.

“Habrá que ganarle al inconsciente para que cuando desde ahora se mencione a Maradona, en la cabeza aparezcan sus goles o sus jugadas memorables y no aquel resto de hombre que el 30 de octubre de 2020, al cumplir sesenta años, no tenía ni fuerzas para sacarse el barbijo en la cancha de Gimnasia. Le celebraban el cumpleaños y eran, sin saberlo, aunque tal vez sospechándolo, sus últimos días”.

“Por qué esa mueca siniestra de la suerte”, pregunta (desde un viejo tango) Gardel, el otro gran mito argentino y planetario, también victoria y tragedia.

Alejandro Duchini, Mi Diego. Crónica sentimental de una gambeta que desafió al mundo, Lince, Barcelona, 2021, 208 pp.

 

@mauflos

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