Luis Paredes, el golpeador de Genoveva Huerta contra Eduardo Rivera

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Muchos han sido los intentos de conciliar entre las dos facciones del PAN enfrentadas, la de Genoveva Huerta Villegas y la de Eduardo Rivera Pérez, sin lograr la urgente y necesaria unidad que requiere este partido para enfrentar a Morena en los comicios que se avecinan. Por el contrario, la presidente del albiazul manda un mensaje de que busca una mayor confrontación al incorporar a la vida activa de esta fuerza política al exedil de la capital Luis Eduardo Paredes Moctezuma.

Se dice que el proyecto de la dirigente del albiazul es impulsar a Paredes a una candidatura a diputado local o incluso que pudiera ser el “plan B” del PAN, consistente en que el exedil pudiera ser el aspirante a la presidencia municipal de Puebla, en lugar de Eduardo Rivera Pérez, que hoy en día es el único panista con posibilidades de triunfo en la Angelópolis.

Dicha incorporación se ha visto de dos formas: Paredes participando en una rueda de prensa de Genoveva Huerta y luego, dictando al interior del PAN, una conferencia sobre el tema de las alianzas electorales, sin tener autoridad en este tema. No son apariciones fortuitas.


Es poco probable que Luis Eduardo Paredes –a quien en 2004 el Comité Ejecutivo Nacional del PAN lo inhabilitó como aspirante a candidato a gobernador– pudiera conseguir la postulación para competir por la alcaldía de Puebla, pues su capital político ya esta menguado, está fuera del ánimo del electorado y de la propia militancia albiazul, y es odiado por el Yunque.

El objetivo de su reactivación política en el PAN es que sea “un golpeador” en contra de Eduardo Rivera, tal como ya se mostró en 2017, cuando el morenovallismo lo utilizó para acosar al primero.

Lo que queda claro es que la principal apuesta de Genoveva Huerta no es que el PAN gane la elección de la Angelópolis, sino en descarrilar a toda costa el proyecto electoral de Eduardo Rivera Pérez, como parte de una lucha de supervivencia de los últimos remanentes del morenovallismo.

Entre Eduardo Rivera y Luis Paredes hay una larga historia de enfrentamientos, desde que el primero en su calidad de entonces presidente estatal del PAN pidió disculpas a la opinión pública de Puebla a nombre del partido por haber postulado, en 2001, a Paredes Moctezuma como candidato a la alcaldía de la capital cuyo gobierno acabó con una larga lista de procedimientos administrativos por malversación de fondos públicos, escándalos de abuso de poder y haber creado un clima de confrontación hacía el interior del instituto político de derecha.

Rivera contribuyó a que Paredes fuera inhabilitado por la dirección nacional del PAN para ser candidato a gobernador, pues su comportamiento violaba las normas internas de esta fuerza política y había las sospechas de que fungía como testaferro del PRI, que en esa época era controlado por Mario Marín Torres, para descarrilar la candidatura a gobernador del panista Francisco Fraile García.

La revancha de Paredes se dejó ver en 2017, cuando el morenovallismo desató una persecución política contra Eduardo Rivera Pérez para evitar que fuera candidato en la convulsa elección de un año más tarde.

Lugar público en donde se paraba Rivera aparecía un iracundo Paredes gritando acusaciones e improperios, sin que a nadie le quedara claro qué reclamaba.

Cuando Rivera pactó un polémico acuerdo de conciliación con Rafael Moreno Valle Rosas –que le permitió ser candidato del PAN a edil de la ciudad de Puebla–, mágicamente Luis Eduardo Paredes se esfumó.

Ahora regresa de nueva cuenta en su plan de “golpeador”, pero con otros promotores atrás de él.