Lo más deplorable del tema del aumento de la pobreza en Puebla es la actitud oportunista, carente de ética y de vergüenza de los actuales integrantes del grupo parlamentario del PRI en el Congreso local, ya que ellos son corresponsables con el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas del fracaso de las políticas de desarrollo social, el abandono del campo y los pueblos indígenas, ya que los legisladores del tricolor le han aprobado de manera ciega y obediente todo al jefe del Poder Ejecutivo, nunca han sido un contrapeso y mucho menos han podido asumir el papel de una real oposición.
A partir de que el lunes el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social dio a conocer que Puebla es uno de los estados del país en donde más creció la pobreza –durante los dos primeros años de la gestión de Moreno Valle Rosas– y que ésta abarca a 64 por ciento de la población, los legisladores del PRI salieron de sus posiciones de confort político y se han dedicado a ofrecer declaraciones de prensa, hacer pronunciamientos en la tribuna del Congreso y utilizar las cuentas de twitter para cuestionar al jefe del Poder Ejecutivo, a quien le exigen renunciar o corregir sus estrategias de atención de la población de menores ingresos.
Los diputados locales del PRI no tienen la más mínima autoridad, por no decir la más mínima vergüenza, de hacer esos reclamos, ya que ellos de alguna manera son también responsables de que más de 260 mil habitantes del estado engrosaran las cifras de la pobreza.
En los dos años y seis meses que lleva el gobierno de Moreno Valle, los diputados del PRI aprobaron todos los presupuestos estatales y las cuentas públicas del Poder Ejecutivo, nunca han pedido aclaraciones de nada y lo más grave: avalaron la desaparición del Instituto de Medición y Evaluación de la Pobreza y la Marginación de Puebla, que era una alternativa para conseguir que funcionaran las políticas de desarrollo social en la entidad.
Puebla es el cuarto estado del país con el peor nivel de ingresos económicos familiares, y pese a esa condición en el presupuesto estatal se destinan 7.55 veces más fondos para servicios personales que para desarrollo e infraestructura, pues para estos dos últimos rubros apenas se les proporciona el 4.8 por ciento del gasto global, según se desprende de un estudio que realizó el doctor en Economía, Alejandro Chávez Palma.
Frente a esa inequitativa distribución del gasto público, los diputados del PRI nunca hicieron nada, no buscaron modificar ni siquiera una coma de los proyectos de presupuesto que Moreno Valle ha mandado al Congreso. Nunca les ha preocupado que no existe atención al agro, a los pueblos indígenas, al medio ambiente y al rezago educativo.
Los diputados del PRI, que han sido liderados por José Luis Márquez, Édgar Salomón y Arturo Leyva Córdoba, siempre han estado sometidos a lo que dicta el gobierno desde Casa Puebla. Nunca a lo largo de estos dos años y medio buscaron ejercer la crítica o mandar llamar a comparecer a los miembros del gabinete para que explicaran cómo se pretendía garantizar un adecuado desarrollo social con inversiones ínfimas para programas destinados a combatir la pobreza o mejorar el ingreso familiar.
A nivel federal desde el sexenio de Ernesto Zedillo y por lo menos hasta el mandato de Felipe Calderón el Congreso de la Unión ha tenido la capacidad de modificar los presupuestos federales, de buscar destinar más recursos a áreas prioritarias y denunciar abusos. En Puebla eso no ocurre; ningún legislador priista se atreve a ejercer su papel de contrapeso y oponerse al abusivo manejo del erario que hace el gobernador.
Cuando José Luis Márquez encabezó la fracción del PRI, los legisladores priistas no ocultaban su temor al gobernador y por ellos se mostraban acríticos. Con Salomón al frente llegaron a ser más sumisos o obedientes que algunos de sus homólogos del PAN. Ahora con José Luis Leyva hacen pequeñas denuncias en tribuna que no conmueven a nadie.
Muestra de ello es que hace unos días José Luis Leyva denunció en tribuna que había sospecha de malos manejos de recursos públicos en la construcción del Centro Integral de Servicio (CIS) y días después, el mismo diputado sin ningún pudor votó a favor de la cuenta pública de Moreno Valle del año 2012, pese a que de manera irregular no se incluyó el dictamen el gasto que se hizo en el CIS, la cual es una obra que se construyó el año pasado. ¿Eso es un acto de congruencia? Claro que no, es un acto de falta de vergüenza.
Lo mismo se puede decir de Édgar Salomón, quien en la cuenta de twitter de los diputados del PRI se dedicó a escribir: Dip@EdgarSalomonEsc cuestiona estrategia del gobierno del estado para el combate a la pobreza, hay 64.5 por ciento de pobres en la entidad”… “Insiste @Edgar SalomonEsc que se redefina la política social en el estado, más allá de las críticas personales”… y concluyó: “@EdgarSalomonEsc sube a tribuna para criticar los niveles de pobreza que se acentuaron en la admón de Rafael Moreno Valle”.
Resulta deplorable esa conducta de Salomón, ya que hace tres o cuatro meses presumía ser el diputado del PRI con más cercanía de amistad y confianza con el gobernador y los principales miembros del gabinete estatal. Pero como al final los morenovallistas lo abandonaron en la elección de alcalde de San Martín Texmelucan, en donde fue candidato del PRI, ahora de manera repentina olvida el comportamiento sumiso que tuvo en los dos años anteriores frente a la administración estatal.
Y en ese tenor están todos los integrantes de la fracción del PRI, que por la frustración de que su partido fue vapuleado en las últimas elecciones de la noche a la mañana quieren volverse críticos y que todo mundo se olvide que en los meses anteriores con Moreno Valle era más papistas que el papa.
