Atlixco. La fiesta de los aficionados cumplirá 76 años a finales de agosto. Esta celebración, la cual tiene sus raíces en el fin de conflictos sindicales históricos, aparentemente quedó consolidad como el principal festejo de Atlixco, incluso por encima
del Atlixcáyotl.
En una entrevista con La Jornada de Oriente Jorge Rogelio Pineda, importante protagonista de esa historia, explicó cómo la convocatoria de los aficionados terminó con una ola de terror y muerte entre las familias.
Origen de la fiesta de los aficionados
El médico de profesión recordó esa fiesta nació en 1948 y en un contexto de división obrera entre dos centrales sindicales rivales: la CROM, ubicada en la junta auxiliar de Metepec, y la CTM con sede en la ex fábrica La Concha.
Dijo durante más de 15 años las enemistades entre ese par agrupaciones se resolvían de manera violenta, resultando en numerosos fallecimientos.
Apuntó el 30 de abril de 1948 se logró un acuerdo de pacificación entre los líderes principales de ambos bandos. Y todo indicaba llegaría un cese al fuego.
Sin embargo, la violencia persistió esporádicamente. De ahí la necesidad de un nuevo acuerdo a propósito del novenario de la Natividad de María, celebrado del 31 de agosto al 8 de septiembre.
El evento unió a Atlixco
Pineda compartió el acuerdo incluyó la creación de un evento cultural para fomentar la unidad y permitir a las familias rivales asistir a la Parroquia de La Natividad, construida en el corazón de Atlixco, sin temor a enfrentamientos.
“En ese contexto nació la idea de la fiesta de los aficionados, un concurso de artistas amateurs provenientes del pueblo quienes subían y suben a cantar, bailar y declamar en un pequeño escenario instalado en la plaza pública”, afirmó.
Así en 76 años y durante estos días cientos de atliscenses se reúnen en el zócalo y frente a la parroquia de la Natividad para degustar antojitos mexicanos y aplaudir el esmero musical y el talento de sus paisanos, algunos de ellos amigos, familiares o conocidos.


