Las reliquias como elementos devocionales vigentes y al mismo tiempo como ejemplos de prestigio y poder económico de la Puebla novohispana, urbe que se equiparó en su posesión y número a la Ciudad de México. Este y otros aspectos que dejan ver la importancia de la ciudad en tiempos virreinales giran en torno a la exposición Reliquias. Liturgia y veneración en los libros de la Biblioteca Palafoxiana, siglos XVII y XVIII, una muestra documental curada por Montserrat Andrea Báez Hernández.
En ella, la historiadora del arte por la UNAM, seleccionó una serie de 17 impresos litúrgicos y devocionales algunos de los cuales abandonan sus estantes para salir, por primera vez, para mostrar sus contenidos.
Durante una entrevista, Báez Hernández recuerda que la Biblioteca Palafoxiana, declarada Memoria del Mundo Unesco en 2005, se formó a partir de la donación que en el siglo XVII hiciera el obispo Juan de Palafox y Mendoza de su propia biblioteca, en beneficio de sus colegiales, por lo que los libros estaban reservados para ese ámbito.
En el acervo, continuó, hay volúmenes que acercan a la práctica de la veneración, como son aquellos dedicados a la vida de los santos, algo que constituía una práctica bastante común lo mismo que la veneración a las reliquias.
“El aspecto de la veneración y la exposición de las reliquias era algo común, pues cada templo tenía sus reliquias, como la Catedral”, refiere la historiadora formada en la UAP.
Asimismo, destacan los documentos que muestran las festividades, como lo son los martirologios y las actas que aunque no son libros que circulaban daban la pauta para las conmemoraciones. Así, un 21 de enero correspondía a la veneración de santa Inés mártir, de la cual se exponían sus restos y se realizaba su oficio correspondiente.
En ese sentido, la historiadora del arte mencionó que si bien se podría considerar a la veneración de las reliquias como una práctica religiosa que podría ser lejana, más bien continua vigente porque todavía se ponen las reliquias a la exposición, como sucede el 2 de noviembre, que en Catedral se exponen los santos mártires de catacumba, misma que se abre a la visita.
Montserrat Andrea Báez destacó que en la Puebla novohispana se adquirieron y conservaron muchas reliquias, pues eran elementos devocionales de prestigio y poder económico, que aunque no se vendían puesto que se donaban o se adquirían, no cualquiera podía poseerla, siendo los obispos lo que tenían la prerrogativa para obtenerlas y luego donarlas.
En ese sentido, consideró que Puebla y Ciudad de México estaban a la par en la posesión de estos elementos, pues si bien en la segunda había más iglesias y conventos, esta era la segunda ciudad más importante de la Nueva España, por lo que su circulación era importante.
Refirió que ya que era una práctica rica del cristianismo que actualmente se conserva y que hace que algunas de ellas tengan bastante culto, en Puebla existen muchas reliquias, y si bien no podría decir un número exacto, hay bastantes de las denominadas “cuerpos relicarios”, que ha contabilizado en 16 y corresponden a los santos mártires de catacumba romana que son resguardados en cuerpos de cera, la mayoría de ellos expuestos y conservados en la Catedral.
Sobre los materiales seleccionados y que se muestran por primera vez, la también editora y autora de diversos textos de divulgación relativos al patrimonio de la ciudad de Puebla, señaló que incluyó las Acta Sanctorum –o actas de los santos– de las cuales hay varios volúmenes y eligió solamente cuatro, y cuya particularidad reside en que se publicaron en el siglo XVII por la sociedad de los bolandistas, un grupo jesuitas que buscaban hacer estudios críticos sobre la vida de los santos. Los seleccionados tienen apartados dedicados a las reliquias de santos como santa Inés mártir y de otros del ámbito europeo.
Asimismo, se incluye el Roma Subterránea, dos volúmenes publicados en el siglo XVII por Paolo Aringhi que circularon poco en la Nueva España, de los cuales destaca que la Biblioteca Palafoxiana posee esos dos volúmenes en perfecto estado de conservación, por lo que se puede disfrutar de sus grabados, ilustraciones e índices. Éste, es un documento que le interesó incluir porque las catacumbas romanas desde el siglo XVI proveyeron de una gran cantidad de reliquias hasta el siglo XIX.
La exposición Reliquias. Liturgia y veneración en los libros de la Biblioteca Palafoxiana, siglos XVII y XVIII estará vigente hasta el 27 de febrero.
