Jueves, agosto 18, 2022

¿Las mujeres somos todas iguales?

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¿Las mujeres somos todas iguales?

El 8 de marzo reciente en la Ciudad de México tuvo matices que difirieron a las marchas anteriores. El proceso histórico de la lucha feminista había tenido tintes claros de la dicotomía estado represor vs resistencia popular; sin embargo, la incorporación de un grupo de mujeres policías al grueso del contingente trajo consigo rasgos peculiares, donde, la mayoría de [email protected] [email protected] se identificó y solidarizó como género, pero, ¿las mujeres somos todas iguales? ¿Respondemos de la misma forma ante el poder represor? ¿Vivimos las injusticias en lo cotidiano de la misma manera donde radiquemos? ¿Sufrimos igual el grado de represión patriarcal independientemente de la estructura social?

Evidentemente no. No es lo mismo ser indígena, morena, LGTBIQ, migrante, vivir en barrios pobres de la ciudad o en comunidades, ser trabajadora sexual o trabajadora doméstica que ser diputada, ingeniera, mujer de un narco o vivir en Coyoacán.

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Pareciera que, con la llegada de la socialdemocracia al poder, las fuerzas represivas, llámense policías, ejército ó guardia nacional, ahora juegan un rol diferente dentro de la sociedad, dado que los vemos por todas partes, vacunando y  controlando todo el territorio. Sin embargo, los lazos entre éstos y los grupos de choque, el sicariato y los carteles vienen enraizándose en las comunidades de las zonas estratégicas, donde aumentan los asesinatos de [email protected] sociales, las desapariciones y la delincuencia.

Igual que la “sociedad civil” invisibilizó el papel de los individuos en la estructura social, tal parece que el feminismo blanco hace su parte. Debemos recordar que las desigualdades y las violencias no sólo son de género, sino también de clase.

Memorias de la guerra sucia: Doña María del Rocío

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Me llamo María del Rocío Serrano Galeana, hija del señor Mariano Serrano Zamora (detenido – desaparecido por el ejército mexicano), originarios de Corrales de Río Chiquito, Municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero

Desde los años 60 el ejército empezaba a detener y desaparecer a personas en varias comunidades de Atoyac de Álvarez, Guerrero. La zona era controlada por el estado Mexicano con su uso de poder de las fuerzas represoras.

El 18 de julio de 1974 nos encontrábamos en un campamento fuera del barrio en Arroyo de los Cordeles, Municipio de Atoyac de Álvarez. Nos salimos del barrio porque en ese tiempo llegó la peste de las gallinas y nos salimos para defenderlas. En aquel tiempo mi hermana Rufina tenía 8 años y yo tenía en esa fecha 10 años de edad. Llegó el ejército al mando del Mayor Escobedo quien le pidió a mi papá que lo acompañara como guía para que le mostrará el camino rumbo al Carrizo, el ejército ya llevaba a tres hombres de la misma comunidad, Hermilo Navarrete, Zenón Zamora y Alberto Almogabar a todos ellos los llevaban detenidos y llegaron al Plan (comunidad) del Carrizo y ahí los tuvieron como tres días y de ahí se sabe que los llevaron en helicóptero al cuartel de Atoyac de Álvarez, Guerrero y hasta este momento no hemos sabido nada de él.

Desde ese momento mi mamá comenzó a buscarlo y siempre se lo negaban, mi mamá iba con muchas señoras hasta México, hacían muchos plantones y nunca le dieron razón de mi papá, jamás tuvimos información. Mi mamá puso su declaración y hasta la fecha no hay respuesta que nos lleve a su paradero

Mi mamá ya falleció y nunca supo nada de mi papá, al igual que todos sus hijos no sabemos nada de él, es un gran dolor el que llevo dentro, aún recuerdo esos momentos tan dolorosos y sigo llorando por los abusos que se cometieron sobre mi familia.

Mi mamá se hizo cargo de todos nosotros, nos sacaron del barrio de Río Chiquito porque decían que ese barrio lo iban a desaparecer porque Lucio Cabañas había pasado por él. Nos venimos a un barrio del interior ahí estuvimos como un mes como arrimados, nos daban alojamiento y de vez en cuando regresábamos a la comunidad de Río Chiquito. Nos salimos con lo que traíamos puesto.

Mi papá estaba mal de un pie, él tenía 60 años, se dedicaba al campo, tenía su huerta de café, gallinas, marranos, etc. En tiempo de lluvias nos proveíamos de alimento porque no se podía bajar al Centro de Atoyac. El ejército se comió todo lo que teníamos y la casa la tumbaron. Para entrar al barrio teníamos que sacar permiso al igual que para salir. Uno estaba acostumbrado a vivir en la sierra y no es lo mismo vivir fuera de ella porque era una vida muy tranquila.

En la otra casa nos ponían caras, fue muy difícil desplazarnos. Si teníamos dinero comíamos y sino no había para la comida no comíamos . Mi mamá se puso a trabajar. Todo el barrio quedo solo, nadie de las familias se quedó.

Mis hermanos Rufino, Cornelio y Leobardo estuvieron presos por septiembre de 1974, después de que se llevaron a mi papá y salieron libres ese mismo año.

De mi papá nunca hemos tenido razón.

Hago responsable al gobierno por tantas agresiones y represiones. La vida no tiene precio, se llevaron a personas que no tenían nada que ver en la guerrilla, entre ellas mi papá  quien trabajaba siempre en el campo, siempre teníamos que comer y siempre fue responsable con su familia

Caso Arturo Hernández Cardona:

¡Verdad, Justicia, No Repetición!

El  30 de mayo de 2013, el activista social  Ing. Arturo Hernández Cardona, fue desaparecido  junto con 7 activistas más, todos integrantes de la Unidad Popular, esta desaparición a los activistas se da un día después de que 4 de los  activistas (incluido Arturo Hernández) de los que presentaron la  denuncia de hechos ante el Ministerio Público de Distrito Judicial de Hidalgo con sede en Iguala, Guerrero, en contra de José Luis Abarca Velázquez, entonces Presidente Municipal de Iguala; de María de los Ángeles Pineda, esposa del Presidente Municipal y Presidenta del DIF Municipal; de Felipe Flores Velázquez, Secretario de Seguridad Pública Municipal; así como de quienes pudiesen estar implicados en el permanente hostigamiento que sufrían.

El 3 de junio de 2013, se encontró el cuerpo de Arturo Hernández Cardona, con los ojos vendados y claras señales de tortura y de ejecución.

La familia Hernández Mena encabezada por María Soledad Hernández Mena, hija mayor del Activista Arturo Hernández, inicia su caminar por justicia, verdad, no repetición acompañada de RSDCIAC, el 5 de marzo de 2018 interponemos la petición de admisibilidad ante la CIDH, por la dilación de justicia en nuestro país.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), comunicó el pasado 23 de febrero a la Red Solidaria Década Contra la Impunidad AC que es la representación legal de la familia Hernández Mena, sobre el caso 14.873 del activista social desaparecido y posteriormente ejecutado extrajudicialmente Arturo Hernández Cardona.

La CIDH abrió el caso Arturo Hernández Cardona bajo el número 14.873, y decide conjuntamente la admisibilidad y el fondo del caso.

Explicó esta Red Solidaria en conferencia de prensa el pasado 23 de marzo que al principio “la CIDH emitió la admisibilidad y fondo en un mismo informe, a partir de  las reformas reglamentarias del año 2000 que la Comisión decidió dividir los pronunciamientos en dos informes, reservándose la facultad de adoptar decisiones conjuntas de admisibilidad y fondo, de ser pertinente”.

En el caso del activista social Arturo Hernández Cardona, la Comisión ha otorgado a la representación legal, el plazo de 4 meses para presentar observaciones adicionales sobre el fondo.

La familia del activista social Arturo Hernández Cardona y RSDCIAC, celebran esta decisión de la CIDH,  pues se logra abreviar el tiempo de espera para la resolución del caso, que este año cumple 9 años de impunidad.

Concluye su informe  la RSDCIAC: “al mismo tiempo, exigimos cese el hostigamiento de que es víctima María Soledad Hernández Mena y responsabilizamos al Estado de la integridad física y psicológica de la familia Hernández Mena.”

¡VERDAD, JUSTICIA, NO REPETICIÓN!”. Red Solidaria Década Contra la Impunidad AC

 

 

MUJER

 

Un ser que aún

no acaba de ser.

 

No la remota rosa angelical

que los poetas cantaron.

 

No la maldita bruja

que los inquisidores quemaron.

 

No la temida y deseada

prostituta.

 

No la madre bendita.

 

No la marchita y burda solterona.

 

No la obligada a ser buena.

 

No la obligada a ser mala.

 

No la que vive

porque la dejan vivir.

 

No la que debe siempre

decir que si.

 

Un ser que trata

de saber quién es

y que empieza a existir.  

 

Alaíde Foppa (1914-1980) Guatemala.

 

www.elzenzontle.org

[email protected]

[email protected]

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