La ultraderecha del país montó un escaparate el pasado sábado 15 de noviembre, bajo el nombre de “Marcha de la Generación Z”, fue una de las acciones de mayor cinismo puntualmente registrada, comentada, festejada y multiplicada por las principales plataformas conservadoras del país.
La marcha fue anunciada ya desde el 3, 7, 12 y 19 de octubre por voceros de la ultraderecha mexicana para supuestamente solicitar la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum y en contra de la Cuarta Transformación. Es una operación articulada, financiada y amplificada por actores políticos, empresariales y mediáticos de derecha nacionales e internacionales. No puede dejar de señalarse que los videos que acompañan a esos llamados están manipulados en su edición para aparentar presencias masivas, como puede corroborarse en las movilizaciones que tuvieron lugar en la Ciudad de México, Querétaro, Guadalajara, Hermosillo, Aguascalientes, Monterrey, Tepic, Chihuahua, San Luis Potosí, Morelia, León y Xalapa. Aunque los organizadores de la marcha convocaron a realizarla en 50 ciudades.
Todas esas marchas, sin excepción, tuvieron un rasgo común: terminaron de manera violenta y fueron dirigidas contra los policías, que sólo portaban escudos. El saldo de estas acciones, según la Secretaría de Seguridad Ciudadana, fue de 100 policías y 20 civiles heridos y 40 detenidos. Ahora, las autoridades respectivas están investigando a los sujetos que actuaron sincronizadamente en esas ciudades y, en su caso, juzgarlos y consignarlos con base en las leyes del país.
Las redes sociales de ese “movimiento” aparecen acusando a la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobierno de la 4T, al que califican como un “narco-Estado”, según la gigantesca manta desplegada sobre la valla del Palacio Nacional en el zócalo de la Ciudad de México. Aquí no puede dejar de señalarse el rol de Donald Trump, quien ha acusado repetidamente al gobierno de México de ser controlado o estar en “alianza” con los cárteles de la droga.
En las marchas supuestamente de jóvenes, que asistieron pero de manera minoritaria, se hizo notable y absurda la presencia de una buena cantidad de adultos como Vicente Fox, Claudio X. González, Emilio Álvarez Icaza, Alessandra Rojo y hasta la abuelita de Carlos Manzo (el presidente municipal de Uruapan), e hicieron público un pliego petitorio de 12 puntos de reforma institucional, todos los cuales son descabellados e inviables, porque se hacen sin los partidos políticos bajo el supuesto control de un poder exclusivamente ciudadano.
No es la primera vez que las derechas miden fuerzas en las calles. Tres ejemplos: la Marea Rosa, la Marea Blanca y las peregrinaciones políticas impulsadas por el clero. A pesar de lo que se dijo en su momento, ninguna tuvo que ver con la preparación de un “golpe de Estado blando”.
Antecedente inmediato de protestas masivas anti-4T fueron las cuatro marchas por la Marea Rosa. Pero, a diferencia de la manifestación de la Generación Z México, aquellas tuvieron un liderazgo estructurado, actos centrales con oradores y demandas claras en torno a la defensa del Instituto Nacional Electoral.
En suma, por todo lo aquí señalado, hoy, aunque les pese, 80 por ciento de las mexicanas y mexicanos que aprobamos al gobierno de la 4T y cerramos filas en apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum.


