Las bibliotecas Franciscana y Palafoxiana hacen encuentro imaginario de la Conquista

En este el libro participan Circe Hernández y Adrián Mendoza, coordinadora y bibliotecario catalogador de la Biblioteca Franciscana, respectivamente ■ Foto Paula Carrizosa

A través de sus acervos, las bibliotecas Franciscana y Palafoxiana dan cuenta, a 500 años, de la Conquista y el arribo de Hernán Cortés a tierras mesoamericanas que se describen en un “imaginario encuentro” de naturaleza bibliográfica. Titulado Hernán Cortés y el Nuevo Mundo. Imaginario del encuentro, el volumen recientemente publicado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) refiere a la exposición “Imaginario de un encuentro”, que meses atrás fue preparada por ambas bibliotecas y que tuvo como objetivo conocer la historiografía revisada y actualizada en torno a una de las figuras más controversiales de todos los tiempos, como se le considera al español Hernán Cortés.

En el libro participan Circe Hernández Sautto y Adrián Mendoza Leal, coordinadora y bibliotecario catalogador de la Biblioteca Franciscana, respectivamente, además de Israel López Luna, coordinador del Archivo Histórico de la Providencia Franciscana del Santo Evangelio de México, y Diana Isabel Jaramillo Hernández, coordinadora de la Licenciatura de Literatura y Filosofía de la Universidad Iberoamericana.

Esta última, en el texto Imaginario bibliográfico del encuentro con el Nuevo Mundo a través de dos acervos de fondo antiguo: Biblioteca Franciscana y Biblioteca Palafoxiana, señaló que existen “una serie de obras que inauguraron la Edad Moderna de la historia y, por lo tanto, de nuestro imaginario, describiendo la constante exploración del continente americano como antecedentes a la fundación de un nuevo reino, la Nueva España”.


La exdirectora de la Biblioteca Palafoxiana, que “fueron los propios protagonistas de las expediciones, Hernán Cortés, Fernández de Oviedo, López de Gomara, Cieza de León, Cabeza de Vaca, etcétera, quienes pretendieron dar a conocer lo desconocido a sus conocidos”.

Agrega que el formarse los acervos de la Palafoxiana y la Provincia del Santo Evangelio dejan ver la importancia que tuvo “la alimentación espiritual e intelectual”, pues “era necesario para la cohesión social, compartir simbologías, universalidad de valores y representaciones recurrentes y capaces de mostrar la historia como un consenso”.

Jaramillo Hernández, egresada de la UDLAP, consideró que acervos como estos continúan vigentes, “no sólo para establecer una única línea de pensamiento o una imagen estática diurna y difusa de nuestros antepasados, sino para dar luz a nuevas perspectivas que evoquen imágenes que contribuyan a explicarnos la complejidad de aquellos días y, por lo tanto, como resultado de la comprensión: la unión de los mundos”.

Por su parte, en el texto Novus Orbis en la Biblioteca Franciscana, los investigadores Circe Hernández, Adrián Mendoza e Israel López escriben que la memoria de la Conquista quedó “registrada en las obras impresas de los autores que, a lo largo de la historia, recuperan los antecedentes, procesos y resultados de las conquistas humanas”. Explican que, como en la exposición, conciben tres líneas de aproximación: la conquista jurídica, la conquista espiritual y las crónicas referentes al Nuevo Mundo.

En la primera línea, la conquista jurídica, citan libros como Política Indiana: sacada en lengua castellana de los dos tomos de derecho de las Indias occidentales, que más copiosamente escribió en la latina, de Juan de Solórzano Pereira (1575–1655), considerado “literatura política hispano indiana que “trata sobre la libertad de los indios, el sistema de encomiendas, el gobierno y la economía en los nuevos territorios”.

Otra más es Geografía histórica, de donde se describen los reinos, provincias, ciudades, fortalezas, mares, montes, ensenadas, cabos, ríos y puertos…, escrita en 10 volúmenes por Pedro Murillo Velarde, editada en Madrid en 1752, que destaca “porque todos los reinos de España se ven contenidos en el libro: “Filipinas, donde se escribió; España, en donde se imprimió, y Nueva España, a donde fue dedicada”.

En el caso de la conquista espiritual, Hernández, Mendoza y López anotan un Breviario franciscano, una orden que esta desde los primeros años del “encuentro”, que consiste en “un libro litúrgico que contiene los rezos eclesiásticos para todo el año. “Pese a no contar con una portada, se pueden hacer algunas aseveraciones sobre su origen: se sabe que es franciscano, ya que contiene las celebraciones propias de la orden; por su tipografía gótica, la impresión a dos columnas y a renglón seguido, se deduce que es un impreso de principios del siglo XVI. Las primeras fojas están escritas a mano… Tiene dos marcas de fuego de distintos conventos franciscanos de la Ciudad de México…”.

Otro más es Advertencia para los confesores de los naturales, de Fray Juan Bautista, publicado en 1600 en el convento de Santiago Tlatelolco, una obra “dividida en dos partes: un manual para los sacerdotes sobre la confesión… escrito en náhuatl y en español…, y la segunda trata sobre los diversos privilegios que tenían las órdenes mendicantes para confesar a los naturales…, escrita en latín con anotaciones en español”.

En el caso de las crónicas referentes al Nuevo Mundo, los miembros de la Biblioteca Franciscana incluyen el título Historia de la Conquista de México, que “como cronista mayor de Indias”, escribió el español Antonio Solía de Rivadeneyra por encargo real, basándose en escritor de Hernán Cortés, Francisco López Gomara y Bernal Díaz del Castillo.

Del jesuita Francisco Javier Clavijero, un criollo nacido en el puerto de Veracruz, educado en Puebla en el colegio de San Jerónimo de la Compañía de Jesús, se incluye su obra Historia antigua de México, que “pertenece al periodo de Ilustración donde se arraigó la visión de nacionalismo a partir de la consolidación de Estados nacionales”.

De la Biblioteca Palafoxiana, en cambio, se mencionan los libros Suma de geographia, escrito por Fernández de Enciso en 1519, y Visión delectable de la philosofia y de las artes liberales: metaphisica y philosophia moral, de Alonso de la Torre, en 1538, ambos editados en Sevilla en casa de Juan Cronberger.

Asimismo, se citan Apiano Cosmographia de Pedro Apiano, fechado en 1540; el Compendio del arte de navegar, de Rodrigo Zamorano, aparecido en 1588; Novi Orbis… de Antonio de Herrera, publicado en 1625; el Tratado co(m)probatorio del imperio soberano y principado universal que los reyes de Castilla y León tienen sobre las Indias, de Fray Bartolomé de las Casas, aparecido en 1552 y, por supuesto, la Historia de Nueva España del propio Hernán Cortés, impreso en 1770.