Fue, el que pasó, un sábado triste. Porque pesa, y mucho, saber que no veremos más a Manolo Lapuente. Entre Lapuente y el Puebla hubo, hay y habrá un nexo indisoluble, un lazo esencial, una historia de esas que no terminan nunca. Con Manolo en el banquillo, la franja se coronó dos veces campeón de liga –liga larga, no estas ligas a medias que se sacaron de la manga dirigencias dominadas por la avaricia.
Para el torneo largo de 1982-83 pocos contaban con la franja, y resulta que, en la liguilla, se despachó en fila a los tres equipos tapatíos de entonces (Tecos, U de G y Chivas en la final). En 1989-90 el panorama era algo diferente, el Puebla figuraba claramente entre los dos o tres gallones de la Primera División, y con una nómina de miedo lideró cómodamente la primera vuelta del torneo; luego, en la segunda, aflojó bastante, hasta el punto de abordar la liguilla con muchas dudas encima. Pero a la hora buena se sobrepuso y terminó campeonísimo, porque la Copa también se la bebió completa.
Campeonísimo llamaban entonces al equipo que dobleteaba de esa manera, y aquí vale recordar que campeonísimos solamente ha habido cinco en toda la historia profesional de nuestro futbol. Y que Manuel Lapuente dirigió a dos de ellos, al Puebla en 1989-90 y al Necaxa de 1994-95. Pero su palmarés cuenta, además de los dos títulos máximos del Puebla, con otros dos campeonatos de liga al frente del Necaxa (94-95 y 95-96) y uno con el América (Verano 2002, ya en época de minitorneos), más otro par, sin duda menor, en el torneo de clubes de la Concacaf, con la Franja (89-90) y el América (2005-06).
También hizo gran papel dirigiendo la Selección Nacional que nos representó en el mundial Francia 98, pero su mejor logro al frente del Tri sería la obtención de la Copa Confederaciones, venciendo a Brasil en la final del Estadio Azteca (04.08.99). A todo eso, y quizás a alguna que otra anécdota personal, prometemos dedicar unas líneas en venideros Semanálisis, pues por hoy el espacio disponible está agotado.
El Puebla y sus claves. Luego del 4-4 que sacó la franja de Ciudad Juárez, sobreponiéndose a una desventaja que era de dos goles a menos de 10 minutos del pitazo final, la pregunta que flota en el aire es cómo puede lograrse que un equipo que solamente marcó diez veces en doce jornadas ha podido anotar consigue nueve en las tres últimas fechas. Habrá que preguntárselo a Hernán Cristante, cuya llegada saludé con franco escepticismo. Y no tanto por Hernán como por la precaria nómina que estaba condenado a dirigir.
La posible respuesta. Pero Hernán, su equipo, están respondiendo a nuestras dudas con un mentís rotundo… y hay que decir que muy reconfortante. Habrá que preguntarle a él cómo lo ha logrado, pero imagino que su razonamiento no andará muy lejos de las consideraciones siguientes.
Si, ni modo, tiene bajo su responsabilidad la nómina más baja de la Primera División, y su toma de contacto con la realidad del Puebla seguramente lo convenció de la imposibilidad de armar un cuadro bajo medianamente confiable –empezando por el puesto de portero, visto que el exseleccionado nacional no paraba ni un taxi–, el que fue multicampeón con el Toluca se aferró al único recurso que tenía a la mano: procurar el máximo provecho de la pila de jóvenes sin experiencia que tenía para atacar, ninguno de los cuales sobresale individualmente. Pronto supo que si su equipo seguía ubicándose en esa media agua de no defender bien ni tampoco aprovechar los desparramos provocados de la media cancha al frente por la capacidad y el coraje de Emiliano Gómez, su único recurso a la mano era hacer que el uruguayo lidereara un ataque bien surtido de gente, y que esa gente jugara convencida de que podía llegar con peligro al área a base de dinamismo, velocidad y pases cortos. Y sin temor a ensayar el disparo de larga distancia.
Como conocedor de muchos años de nuestro futbol, y observador acucioso del mismo, a Cristante no se le habrá escapado que, en México, los cuadros bajos suelen ser colmilludos pero también pesados y no sobrados de técnica. Y su forma de convertir la necesidad en virtud consistió precisamente en explotar la agilidad de las jóvenes piernas disponibles para comprometer a las zagas adversarias como lo han hecho con las de Xolos, Bravos e incluso América. Casualmente, contra el Puebla se vieron más torpes que de costumbre.
No dudo que, a la larga, los colegas del exarquero del Toluca tomarán debida nota de su hallazgo y obrarán en consecuencia. Pero, por lo pronto, hay que reconocer que el Puebla, que futbolísticamente era nada, está camino de transformarse en un equipo ofensivo e incluso alegre, espectacular. Le seguirán marcando goles a racimos, qué remedio, pero por ahora cuenta con un argumento claro y un plantel convencido de que cuál es su camino.
Bueno para el Puebla y bueno también para su sufrida afición.
Ingrato arbitraje. El martes, en su visita a Ciudad de los Deportes, la Franja iba a topar con uno de esos arbitrajes que tanta le han dado fama al equipo de Televisa. Vencía el Puebla con un gol de Emiliano precedido por notable sucesión de pases en corto –con el último, Marín le permitió al uruguayo cruzar su suave disparo al poste contrario de Malagón (52´)– cuando, al poco rato, los del VAR llamaron al juez central para que revisara un clavado en el área poblana de Brian Rodríguez, cuyo rostro había rozado ligeramente la mano de Navarro al buscar ambos el balón. Era la ocasión perfecta para que el América enderezara un partido vaporoso y los jueces no iban a desperdiciarla: penalti y gol de Brian (67´). Con el empate, la visita retrocedió pero la producción americanista no mejoraba; ni siquiera cuando Castillo se hizo expulsar por un pisotón de lo más tonto (90+2´). Mas el encuentro se prologó hasta el minuto 98 –otra de las especialidades del repertorio azulcrema–, y en la jugada final Juárez acertó con angulado frentazo ante el que nada pudo hacer la Araña Rodríguez, que había demostrado sobradas razones para reclamar para sí la titularidad de la portería camotera.
Jornadas 14 y 15. Siendo el Pachuca uno de los equipos más irregulares del irregular panorama mexicano nadie podía asegurarnos, hasta ayer tarde, que el Toluca seguiría siendo líder único, aunque la solvencia y el nivel de los choriceros prácticamente lo garantiza. Por lo pronto, antes del Diablos–Tuzos de ayer, Cruz Azul y Tigres tenían los mismos 32 puntos que la escuadra de Mohamed, siendo la U regiomontana quien mejor provecho sacó de la fecha doble (Pachuca 1-2 y 2-0 Xolos). El América (31), va cuarto, pues tras la marfilada arbitral contra el Puebla apenas rescató un empate Mazatlán (2-2, con gol de última hora, la especialidad aguilucha) mientras el Monterrey (30) continuó con su costumbre de abusar de los chicos (4-2 Juárez) y ceder ante los de arriba (Cruz Azul 2-0).
Aquí se abre una brecha enorme y el que primero emerge de ella es el Guadalajara (32), que tras su tropiezo del miércoles en Querétaro (1-0) se dio un atracón de birria con el Atlas (4-1 y triplete de la “Hormiga”, la nueva sensación rojiblanca). Xolos y Pachuca navegan con 21 –los fronterizos, antes de caer frente a Tigres, habían contenido al Toluca en el Caliente (0-0)–, a Juárez (20) la visita del “nuevo” Puebla le costó dos puntos, y allá abajo flotan San Luis –un partido menos–, y Atlas (ambos 16), Santos y Querétaro (14), Mazatlán y León (13), Necaxa (10, pese a su inesperado 1-1 con Cruz Azul) y Puebla (8).
Champions empobrecida. Desde luego no es eso lo que pensarán los mandamases de la UEFA, que al brindar acceso a toda clase de equipos y alargar el número de partidos de la ChL más jugo le están sacando a la televisión; pero la consecuencia ha sido una sucesión de encuentros insulsos, incluidas goleadas que remiten a otras épocas, cuando el campeón de Italia podía encontrarse con el de Chipre y el de la Bundesliga con el de Malta. Dentro de todo, nadie contaba con que uno de los vapuleados fuera a ser Atlético de Madrid (Arsenal 4-0) o que en Alemania el PSG les causara severo dolor de cabeza a los aspirineros del Bayer Leverkusen (2-7). Por lo demás, los ingleses siguen desatados (Villarreal 0-2 ManCity, Chelsea 5-1 Ajax, Newcastle 3-0 Benfica, Eintracht Frankfurt 1-5 Liverpool), y solamente el Tottenham se fue en blanco en Mónaco (0-0). Lógico el 6-1 del Barsa al Olympiacos y apurado el 1-0 del Real Madrid sobre una Juve muy venida a menos.
Cumplida la tercera ronda, no es de extrañar que encabecen la interminable tabla (¡36 equipos!) PSG, Bayern, Inter, Arsenal y Real Madrid, todos con marca perfecta (9 puntos).
Gran Gran Premio. A los dolientes del Checo Pérez, y también a todos los presentes ayer en el Hermanos Rodríguez y los telespectadores, la F1 nos tenía reservado un domingo pletórico de emociones, contrariando la costumbre de los últimos años. La pista era la misma, demasiado sinuosa y con escasos puntos de rebase, pero desde que la carrera largó empezaron los sobresaltos –primera vuelta: Verstappen, que arrancó sexto, se pasa en la C3, rebasa por fuera y tiene que devolverles el lugar a tres coches. No en la punta, que fue para Lando Norris de cabo a rabo, le bajaron la de cuadros con medio minuto de ventaja sobre el segundo, que fue Leclerc.
Pero justamente fue la disputa por el subliderato –también la lucha de Piastri por salir de la mediocridad– lo que le puso pimienta al emotivo cierre, con Verstappen en desatada persecución de la Ferrari del monegasco, interrumpida de un modo grotesco en el giro final por una amarilla virtual debida al reguero que hizo el Williams de Sainz en el Foro Sol.
Piastri, que arrancó séptimo y terminó quinto tras cerrada lucha con los dos Mercedes, perdió el liderato con su coequipero (Norris 357, Piastri 356, Verstappen 321), mientras crecen los rumores acerca de un posible sabotaje interno en McLaren para favorecer al londinense. Ese podría ser el origen de los abucheos del público a Norris, en contraste con las aclamaciones a Leclerc y Verstappen. Y al Checo, presente en las gradas y que reaparecerá el año próximo al volante de un Cadillac, escudería debutante en F1.
Detrás de los tres del podio fueron llegando a la meta Olivar Bearman –piloto del día de acuerdo con la votación, pues extrajo de su modesto Haas un rendimiento asombroso–, Piastri (McLaren), Antonelli (Mercedes), Russell (ídem), Hamilton (Ferrari), Ocon (Haas) y Bortoleto (Sauber). Faltan aún cuatro pruebas, la primera de ellas el GP de Brasil.


