Sábado, octubre 16, 2021

La Virgen de los Remedios

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La ciudad de Cholula y su región circundante, no obstante su cercanía geográfica con la ciudad de Puebla, capital del estado, mantiene una distancia cultural apreciable con los poblanos capitalinos. Las “Cholulas” —San Pedro y San Andrés— están habitadas por una población mestiza que conserva muchos apellidos nahuas y que posee arraigadas tradiciones religiosas que, entre muchas cosas, provocan el traqueteo constante de los cohetes con los que los cholultecas celebran a cada una de las imágenes de los integrantes del santoral católico, aun los defenestrados que también “tienen su corazoncito” y que fueron arrastrados por los vientos de renovación o aggiornamento que muy de vez en cuando soplan desde la iglesia de Roma.

Pese a la perpetua rivalidad entre los municipios de San Pedro y de San Andrés Cholula, ambos comparten la devoción a la Virgen de los Remedios, así como su santuario, situado en la cima de la pirámide más voluminosa de México, cuya localización es un símbolo inequívoco de la imposición del cristianismo traído por los conquistadores españoles sobre las creencias indígenas. Los actos de culto y de fiesta dedicados a la imagen de la virgen involucran a la inmensa mayoría de los habitantes de estas poblaciones, porque la devoción de estos está más allá de la potestad y vigilancia de la iglesia oficial, son los propios pobladores quienes se encargan de todos los detalles concernientes a estas formas particulares del catolicismo popular.

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¿Cómo fue que un templo dedicado a la Virgen de los Remedios ocupó la parte superior de una pirámide prehispánica? Para empezar, hay que decir que a la llegada de los españoles la pirámide estaba abandonada, sin un culto relevante desde hacía muchos años y que sobresalía en el llano que ocupaba la ciudad prehispánica como un gran montículo, llamado Tlachihualtépetl (cerro artificial), para resaltar el hecho de que la gente no lo consideraba una eminencia natural, sino lo miraba como un antiguo sitio sagrado.

Los franciscanos fueron promotores activos de algunos “cultos de sustitución” que consistían en reemplazar por santos cristianos las representaciones de los dioses indígenas más importantes, para así mantener el flujo de creyentes a esos lugares, por ejemplo: en el monte llamado Tepeyac había un templo prehispánico dedicado a Tonantzin, “Nuestra madrecita”, nombre de Centeotl , diosa del maíz, edificándose en ese sitio la basílica de Guadalupe; donde se veneraba a Telpochtli (el dios mancebo), una de las advocaciones de Tezcatlipoca, hoy se rinde culto a San Juan Bautista como en San Juan Tianguizmanalco; Toci “nuestra abuela” o Teteoinan, fue sustituida por Santa Ana en la población de Chiautempan, etc.

Al llegar los españoles e imponer la religión católica se hizo necesario coronar la pirámide con una cruz de madera, información de la que dan cuenta Motolinia en 1535 y Gabriel de Rojas en 1581. Según Francisco de la Maza hacia el año de 1594 ya existía una “humilde ermita” y agrega: “Por supuesto que, sobre el más imponente y famoso teocalli [templo] indígena de México, tenía que colocarse la más importante Virgen española, la conquistadora Virgen de los Remedios, cuya suntuosa iglesia cerca de México estaba por concluirse.” Antes de proseguir con este texto, quiero aclarar que de la Maza se refiere al templo dedicado a esta virgen en el cerro de Totoltepec u Otoncopulco, Naucalpan, Ciudad de México.

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En este primer santuario de los siglos xvi y xvii es donde se encuentra la pequeña escultura de la virgen, de manufactura flamenca, cuya posesión inicial se atribuye a un soldado de Cortés. La imagen está vinculada al episodio de “La noche triste”, cuando en la huida de la hueste española y sus aliados indígenas, la virgen obró el milagro de echar tierra a los ojos de los guerreros mexicas para cegarlos y facilitar la escapatoria. Esta pequeña figura tuvo gran relevancia en el periodo colonial y fue conocida como “La Gachupina” o “La Conquistadora”. Llevada numerosas veces en procesión en la ciudad de México para conjurar diversas calamidades, particularmente la ocurrencia de tempestades o periodos de sequía, era ataviada como “generala” y se decía, durante la Guerra de Independencia, que protegía al ejército realista contra el insurgente que tenía como patrona a la virgen de Guadalupe.

Volviendo a Cholula, después de repetidas cruces de madera y una de piedra, así como una ermita que coronaron sucesivamente la pirámide, fue construida una capilla reemplazada por una iglesia barroca en el siglo xviii, pero en el terremoto de 1864 fue casi totalmente destruida por lo que se rehízo nuevamente consagrándose 10 años más tarde. De manera que la iglesia actual corresponde al último tercio del siglo xix con excepción del camarín. La iglesia de la Virgen de los Remedios ha estado al cuidado de los franciscanos excepto en algunos breves periodos como la secularización que ordenó el obispo Palafox y los años de la reconstrucción del templo; sin embargo, hace muy pocos años los franciscanos cedieron la tutela de éste a la jurisdicción de la parroquia de San Pedro y esto ha provocado que las autoridades tradicionales de los barrios tengan algunos roces con el cura párroco.

Los terremotos que se han producido en la región, a lo largo de los siglos, han provocado constantemente daños en la iglesia y las reparaciones, pequeñas o de gran calado, han corrido en su mayor parte a cargo y al financiamiento de los habitantes de las “Cholulas” que ha contribuido con dinero y mano de obra para devolverle al santuario su integridad.

El culto sincrético que ha devenido síntesis posee un vasto ceremonial que incluye “visitas de la virgen” a los diferentes barrios de San Pedro y de San Andrés, así como a poblaciones aledañas como San Luis Tehuiloyocan, ritos particulares que celebran los mayordomos de los barrios de San Pedro y de San Andrés, procesiones para conjurar algunos males que han afectado a las poblaciones como epidemias, terremotos y exceso o falta de lluvias. Es en este último sentido que la Virgen de los Remedios parece sustituir a un numen de la lluvia, Chiconahui Quiáhuitl, 9 lluvia, a quien estaba dedicada la monumental pirámide de Cholula y ejercer a través de su intercesión una influencia benéfica en el régimen de lluvias de la región, asunto de vital importancia para el gran número de agricultores que habitan Cholula. Las “bajadas” de la virgen o de su “secretaria” a los barrios y poblaciones de la región, así como los demás actos del culto y de la fiesta se realizan mediante una compleja estipulación y compromisos entre los mayordomos “circulares”.

La celebración de la imagen de la Virgen de los Remedios en Cholula corresponde al día 8 de septiembre, pero desde el 31 de agosto las personas acuden al santuario y le “llevan” las tradicionales “mañanitas” en la madrugada del siguiente día. De esta manera este culto vivo mantiene el centro sagrado del santuario y su legitimización, trasmitida por el pueblo creyente, nos remite a antiguas tradiciones que se reactualizan cada ciclo anual. Hoy coincidentemente es uno de los días más importantes del calendario ritual de Cholula y con esto se confirma una vez más que el “parque temático”, anexo a la pirámide, que planeaba construir hace unos cuantos años un prepotente gobernador panista era un proyecto inviable y atentatorio a las tradiciones de los pobladores de este lugar, a quienes nunca consultó.

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