Sábado, noviembre 27, 2021

La valoración de la clase trabajadora

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Las luchas de la clase trabajadora en el mundo enfrentan la reestructuración del capital. Las relaciones sociales de producción y dominación capitalista enfrentan la renovación y recuperación de las formas de propiedad y uso de medios de producción para explotar la fuerza de trabajo de una clase que intenta venderla en condiciones de que no lastimen su vida y desprecien su dignidad.

Cuando millones de trabajadores mueren, enferman, padecen desempleo y exclusión, las trabajadoras ven cómo su quehacer productivo y de consumos es esencial para la reproducción ampliada de la riqueza de un puñado de billonarios, así como para la recuperación de la tasa media de ganancia de los capitalistas y de la gobernabilidad.

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Por tal situación resurgen las luchas como huelgas, protestas callejeras y revueltas de un tipo de trabajadores esenciales que, siendo migrantes o no, construyen o reparan los megaproyectos de infraestructura y extractivismo, las formas del teletrabajo a domicilio o en la distribución y transporte de mercancías de empresas que utilizan las técnicas de plataforma digital, o son explotados y violentadas en las plantaciones del mundo en verdaderos campos de concentración.

En Corea del Sur, India, Italia, China, España, Sudáfrica, Brasil, Chile, Colombia, o Estados Unidos entre otros países, esas luchas presentan una desigual conciencia social organizada que va de la exigencia de reivindicaciones básicas hasta tomar un lugar protagónico contra la pérdida de derechos, la amenaza a sus vidas o el control que con el pretexto de la pandemia denigra a la clase trabajadora. Se enfrenta a empresas gigantes automotrices, mineras y de las energías, como a los consorcios agroindustriales, las maquiladoras o las enormes empresas que construyen gasoductos, vías férreas, autopistas, aeropuertos, puertos y la aplicación del nuevo trabajo a domicilio o los repartidores y transportistas sometidos por empresas como Amazon, Google, Facebook y más.

La clase trabajadora que viene de un largo período de derrotas, fragmentación y pérdida de sus organizaciones e instrumentos de lucha tradicional, sindical, contractual y hasta partidista, resurge y alza la voz, pero en los mejores casos, como en los estallidos de Sudamérica, y la India, lo hace junto con movimientos sociales de pueblo sin la formalidad asalariada y muchos pueblos originarios ancestrales que mantienen resistencias y hasta levantamientos contra el despojo, la colonización el racismo y las guerras de exterminio. En la acción rompen el gremialismo y muestran la crisis de las cúpulas sindicales que controlaban mediante clientelismo y transas con gobiernos y empresas.

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¿Qué pasa en México y sus trabajadores esenciales con la pérdida de derechos y malas condiciones de trabajo y vida?

¿Quedaron atrás las protestas de 2018 y 2019 en las maquilas fronterizas con Estados Unidos, los reclamos de trabajadores de salud en primera línea en la atención de la salud pública desmantelada y agravada con la pandemia, así como las luchas ante los recortes de personal en el sector gobierno o la emergencia democrática de los obreros de General Motors en Silao que pugna deshacerse de la contratación dominada por los charros? Durante 2021, la clase trabajadora mexicana aún lucha dispersa y localmente, la ejercen bases que no creen en cúpulas, incluso de sindicatos o coordinadoras cuya dirección se calla o transa con gobiernos o patrones.

Tienen valor los paros y protestas reprimidos entre trabajadores de megaproyectos como el de la refinería de Dos Bocas, o en segmentos del llamado Tren Maya, el sindicalismo universitario amenazado de ser expulsado del apartado A del 123 de la ley Laboral y anulados sus regímenes de pensión y jubilación. Las bases magisteriales se movilizan contra la falta de pagos, la continuidad de la reforma punitiva, las malas condiciones de regreso a clases y muchas más, rebasando a direcciones que se esperaba fueran democráticas. Pero las luchas no han articulado fuerzas con otros sectores, con excepciones. El gremialismo, el clientelismo y el nuevo corporativismo siguen cuando el gobierno da a los charros ventaja en la revisión de estatutos, contratos y representación sindical obligados por el Tratado con Estados Unidos y Canadá.

La fuerza de la clase trabajadora es su unidad organizada, necesita preparación y militancia para ganar independencia, soberanía y memoria histórica crítica. Existió un sindicalismo independiente, de clase y democrático, conocido como insurgencia sindical. La lucha por reivindicaciones básicas se convirtió en otras condiciones de dominio del capital y su Estado, una resistencia activa con militantes que se valoraron como clase y enfrentaron con creatividad, sorpresa y perseverancia al corporativismo de charros y neo charros.

Luchas anteriores y las nuevas insurgencias de trabajadores muestran que es necesario dignificar el trabajo valorándonos. Luchar contra el miedo a ser pocos y débiles al principio. Aprendamos estrategias y tácticas planteadas y probadas colectivamente. Es tiempo de convencer con el ejemplo a quienes dudan y solidarizarnos ante cualquier injusticia y cuidarnos entre compas creando comités de resistencia y lucha articulados.

 

EFECTOS DE LA PANDEMIA EN ARTISTAS, TRABAJADORES Y PROMOTORES DEL ARTE Y LA CULTURA

 Daniel González

(…) Cultura tiene que ver con cultivar: sembrar y hacer crecer lo que nos alimenta, lo que hace posible la vida. No un adorno como quieren presentarla, no un asunto suntuario para unos cuantos privilegiados, cultura es simplemente posibilidad de vida para todos. Existe también la cultura de la muerte y la destrucción cuyo fin busca la destrucción propia y ajena como meta.

La cultura popular es toda la creación de los integrantes de un pueblo o de una nación al margen de las reglas impuestas por el estado o las clases dominantes. El pueblo crea los satisfactores para sus propias necesidades y lo hace de acuerdo a su propia inventiva.

El arte y la cultura popular juegan un papel muy importante en el momento que vivimos, creando con su talento imágenes, superficies e ideas que ayuden a despertar la imaginación de quienes todavía están dormidos.

Miremos a los artistas populares en Chile, en Colombia, etc. y apreciemos la aportación invaluable a la lucha emancipadora de los pueblos.

Hagamos a un lado la idea occidental que acompaña la transformación e integración del mundo resultante de las innovaciones tecnológicas y de la formación de un mercado mundial y que señala a esa sociedad como la artífice del progreso.

Hay dos culturas, la cultura del diálogo para alcanzar la libertad concientizandonos y la acción cultural para la dominación que sirve para domesticarnos.

La pandemia del covid 19 causó estragos y provocó el fallecimiento de millones de personas.

Incrementó la paralización de la economía en amplios sectores a nivel mundial, aunque fortaleció y enriqueció a empresas involucradas en la comunicación, la salud y las nuevas tecnologías así como a las empresas encargadas de la distribución de insumos y alimentos.

Fueron despedidos miles de trabajadores de todos los sectores y la única opción que se dio a la gente es irse a su casa y no salir.

La marginación y la pobreza fueron más evidentes, el capitalismo siguió mostrando su rostro rapaz, inhumano y depredador al ver en este mal un jugoso negocio.

Para acercarnos a lo sucedido a los trabajadores del arte y la cultura en la pandemia, me permití pedir que dieran su opinión compas que tienen que ver con el arte y la cultura y esto plantean:

Rubén, jubilado, sindicalista, artesano y promotor cultural. Cd. de México.

Al inicio de la pandemia, quedaron canceladas todas las actividades no esenciales, el arte y la cultura fueron tipificadas como “no esenciales” en todo el mundo, pero paradójicamente fue la música, la literatura, y el cine entre otras arte las que hicieron soportables los días de reclusión. La pandemia vino a demostrar qué tan importante es el arte y la cultura en la vida del ser humano.

Cesar, músico, activista, promotor cultural de Cd. Nezahualcóyotl

Primero decir que hay diferentes tipos de trabajadores de la cultura. Los trabajadores de la cultura (TC) que viven de su actividad y son independientes, que su producto y sus habilidades si se las compra el público y los empresarios. Estos TC la padecieron bastante aunque por ser su profesión tienen un rango de clase media y resistieron los semáforos rojos, no sin angustias.

Los TC de medio tiempo. Estos la padecieron más porque se cerró su fuente de trabajo artístico y su otro empleo alterno. Sobrevivieron vendiendo sus instrumentos artísticos y lo que pudieron.

Los TC están comprometidos con la lucha. No padecimos extra, porque nuestro trabajo cultural es luchar dignamente y nunca nos han dado nada por eso. Así que padecimos la pandemia como cualquier obrero del arte o de la construcción…

Melisa, militante del CLETA, poeta, activista, Cd. de México

Las situaciones que se agudizaron con la comunidad artística tras la pandemia: la necesidad de contar con servicios de salud y vivienda para trabajadores independientes… queda la pregunta: ¿Cómo actúa la colectividad para buscar soluciones?

Chema, músico, radica en Tulum, Quintana Roo.

La propagación del virus covid 19 tuvo en el sector artístico y derivados un impacto muy fuerte ya que generó una gran incertidumbre en cuanto a empleos y modos de difusión.

Creo que tuvimos un proceso de readaptación en todo el sector ya que se tuvieron que implementar y desarrollar con mucho más énfasis distintos canales de difusión que antes eran secundarios esto era la única alternativa no tan solo para seguir activos sino para tratar de generar recursos económicos.

En general el sector artístico vivió un fuerte decrecimiento económico por un tiempo prolongado, ya que los canales de difusión  mencionados en su mayoría no generan suficiente remuneración como las propuestas de arte de manera presencial; es decir, una parte del gremio logró sostenerse de estos nuevos canales, pero la mayoría del sector tuvo fuertes pérdidas tanto de patrimonio como de audiencia.

Miguel, director de teatro, comunicador, maestro, jubilado, Casa de los Pueblos.

Considero que la crisis sanitaria separó más todavía a los protagonistas de la actividad artística y cultural. Generó nuevos modos de trabajo; produjo nuevas estrategias lo mismo que la explotación y el consumo. Esto último debido a la comercialización de los nuevos y adaptados eventos artísticos y culturales. Mientras que la “elite artística” pudo adaptarse a la nueva normalidad, el arte popular se perdió. No hubo forma de rescate. Los promotores, creadores e intérpretes tuvieron que recurrir a otras formas de economía para mantener, su de por sí inestabilidad social y económica.

Hay tantos aspectos que resolver, que reactivar, que fortalecer, que al arte y la cultura desde su marginación institucional, le será difícil la recuperación esencial que necesita para ser herramienta social y política para el cambio, y mucho menos, para los promotores, trabajadores y creadores del arte en sí, se encontrarán con la posibilidad de resignificar el sentido social del arte.

Aarón, bailarín, músico, activista, estudiante, de Oaxaca.

La pandemia, cultura y el tiro de gracia. La pérdida de empleo, pérdida de ingresos económicos, la imposibilidad de cumplir con pagos y el recurrir a diferentes trabajos no precisamente artísticos, son algunas de la consecuencias que la pandemia ha traído consigo para todas las personas que trabajan y viven de las diferentes ramas que conforman lo que es la cultura y el arte. La pandemia también ha impactado el patrimonio vivo de todas las comunidades, ya que se suspendieron actividades tradicionales de los pueblos, trayendo como consecuencia la pérdida de la identidad cultural y una gran afectación en lo económico

Manuel, músico, activista y promotor cultural radicado en Suiza.

La pandemia pegó a los trabajadores de la cultura, de este lado del mundo, principalmente en el aspecto económico, porque la cultura y el arte quedaron relegadas a actividades no esenciales, y se canceló toda actividad artística y cultural en público, pero también en el aspecto anímico, pues hubo muchos casos de depresiones profundas e incluso hubo un caso de un suicidio, que se conoció fuertemente, (aunque pueden ser más) achacado a  depresiones y medidas causadas por la pandemia.

También hubo un apoyo económico por parte del gobierno y fundaciones, para [email protected] artistas y [email protected] de la cultura, que duró 6 meses y después se alargó 3 meses más… Eso mantuvo mucho más tranquila y con menos incertidumbre financiera a la comunidad artística y cultural de Suiza durante ese tiempo.

También por otra parte muchos músicos y artistas se reencontraron y pudieron avanzar, estudiar y prepararse un poco más, en su materia, pues tuvieron el tiempo suficiente para poder hacerlo, también se reinventaron nuevas formas de transmitir al público el arte y la cultura… eso nunca paró durante la pandemia y creció mucho, y fue lo que le dio el toque más humano al periodo del encierro y el inicio de la pandemia. Podemos decir que el arte y la cultura son mucho más fundamentales e importantes para los seres humanos de lo que piensan muchos gobiernos incluyendo el gobierno suizo.

Ali Álvarez y Alexis Graterol, promotores culturales de la República Bolivariana de Venezuela.

A pesar de las múltiples dificultades catalizadas por la pandemia entre los años 2020/2021 el inicio de la segunda década del siglo XXI se veía afectada por el aparecimiento de un fenómeno de aislamiento social y que parecía imperceptible a los ojos del mundo, cuando veíamos el proceso de actualización de redes sociales tipo Facebook, instagram y otras.

La llegada del covid-19, género en el sector artístico cultural un efecto de golpe que busca en medio de la lógica de aislamiento, eliminar el protagonismo y potencialidades de las y los cultores, en América Latina se observó desde el inicio, que además de generar altos índices de desempleo en el ámbito industrial, la clase trabajadora del arte y cultura fue la primera afectada por esta dura realidad, siendo está la que fue forzada a abandonar sus actividades y se vislumbra que sean los últimos en retornar a las mismas, promoviendo así una abismal desvinculación social, obligando a los mismos a buscar otras alternativas de empleo en áreas en las cuales no estaban especializados, a raíz de la falta de recursos que les garantizase las condiciones económicas para cubrir gastos cotidianos, como alimentación, salud, transporte, alquiler y demás servicios básicos.

Aunque en medio de esta realidad se vio un crecimiento de divulgación de materiales audiovisuales, estos mismos están en manos de un sector muy pequeño y socialmente privilegiado, viéndose esto como una gran dificultad que coloca enormes desafíos, tal como, el aprovechamiento y potencialización del trabajo sociocultural en las comunidades promoviendo así el rescate del folklore e idiosincrasia popular, esta realidad aunque por muy difícil que se ha presentado, ha permitido al mismo tiempo a la clase trabajadora del arte y cultura, el desarrollo, estudio y producción, de contenidos de alta calidad humana, musical, histórica estimulando así el conocimiento, análisis y aprovechamiento de las herramientas de la realidad virtual en que se vive hoy en día.

Grande embates se han vivido a lo largo de la historia, es un arduo trabajo el que se desempeña en las calles de las comunidades, indígenas, afrodescendientes, campesinas y demás en pro de no permitir que se desaparezcan las luces del pasado que guardan nuestra ancestralidad y verdadera esencia nuestra americana.

Fragmento de la ponencia de Daniel González de CODEM  en la Segunda Mesa de Arte y Cultura para la vida (hacia el FSM en México, 2022)

Bendiciones

Bendíceme en totonaco, dios mío,

porque en español me maldicen.

Ilumíname con el sol totonaco

porque me opacan en español.

Dame sabiduría totonaca, dios mío,

porque en español me llaman tonto.

Dame letras e totonaco,

porque las letras españolas mienten.

Cántame en totonaco,

porque en español me ofenden.

Háblame en totonaco,

porque en español me gritan.

Jun Tiburcio (Poeta totonaco, traducción del autor)

www.elzenzontle.org

[email protected]

[email protected]

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