Lunes, mayo 10, 2021

La última enfermedad de Tchaikovsky

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Piotr Ilich Tchaikovski (1840 – 1893) falleció un día como hoy, 6 de noviembre. Por supuesto, a manera de homenaje, me encuentro escuchando obras que me remontan a los años más tiernos en los que me aficioné a escuchar, hasta enfermizamente, muchas horas de su música.

De hecho, una de las primeras colecciones que pude adquirir (pues hablamos de una época en la que el acceso a este arte en discos y casetes, era además de difícil, muy caro), fue precisamente de Tchaikovski y la disfruté hasta memorizar, en una forma obsesiva, todos y cada uno de esos casetes.

No hay una obra de él que podría mencionar como mi favorita, pues me gusta todo lo que compuso, aunque definitivamente para la mayoría de las personas, resultan espectacularmente hermosas las musicalizaciones de sus ballets “El lago de los cisnes” y “El cascanueces”.

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No fue un niño prodigio. Inició sus estudios musicales en una forma relativamente tardía, condición que se sustentó en el deseo de su padre para que se dedicara a actividades como funcionario público (que le daría una estabilidad económica más segura que la de cualquier otra labor profesional). Para fortuna de la humanidad, estudió la carrera de derecho, pero también terminó como músico, en el Conservatorio de San Petersburgo, graduándose en 1865.

Su vida siempre estuvo literalmente salpicada de crisis depresivas y falta de confianza en sí mismo, que se aderezaron con una homosexualidad reprimida que, en un esfuerzo de ocultar, generó un matrimonio con Antonina Ivánovna Chaikóvskaya (1849 – 1917) que duraría menos de un mes y, por supuesto, que dio mucho de qué hablar en la rusia prejuiciosa y homofóbica de aquella época.

Una relación particularmente intensa con otra mujer, que fue su mecenas (es decir, que lo apoyó durante muchos años), revela en muchas cartas, el carácter de Tchaikovski. Se trató de una viuda particularmente rica, llamada Nadezhda Filarétovna von Meck (1831 – 1894) quien le permitió dedicarse exclusivamente a la actividad artística y cuya generosidad se reflejó en la posibilidad de que Tchaikovsky pudiese desarrollar en toda su magnitud, una creatividad musical, extraordinariamente genial.

Pero desde el punto de vista estrictamente médico, es fundamental analizar las patologías de este autor, partiendo de su salud mental. Como un hombre atormentado y solitario, hay quienes lo han descrito como un individuo maniaco depresivo que, si bien podía sentir atracción por el sexo femenino, nunca pudo obtener el placer espléndido heterosexual, hallando en la atracción masculina, el punto medular de su expresión artística, que tuvo mucho de patética (como denominó a su última sinfonía), pero que también puede definitivamente calificarse como extraordinaria.

Hay quienes afirman que sublimó el amor materno, hasta el grado de llegar a padecer un “Complejo de Edipo”, idealizando a la madre e impidiendo un acercamiento genuinamente natural a las mujeres, con el consecuente impedimento de relacionarse espontáneamente como se llega a hacer en una forma convencional, pero expresando en su máxima manifestación, la relación homosexual, con la trágica condición de tenerlo qué ocultar. Esto seguramente dio lugar a una personalidad neurótica, que tuvo un impacto en la popularidad de su difusión artística.

Como abogado, le fue bien. Fue “Redactor de Ministerio”, lo que le dio una estabilidad económica, que aprovechó para frecuentar ciertamente ambientes “frívolos” como teatros, bailes, salones; pero, sobre todo, pudo acudir a innumerables conciertos, ballets, óperas y todo lo concerniente a la música académica, dando lugar a un desarrollo creativo muy particular e interesante. Sin embargo, jamás pudo contrarrestar los efectos de su personalidad que, en medio de crisis existenciales, reflejaría en una obra que en muy raras ocasiones se escucha alegre, alborozada, risueña o gozosa. Si pudiese existir un calificativo único que podría describir a la música de Piotr Ilich Tchaikovski solamente expresaría que definitivamente es poderosa.

Existen versiones de que las causas de su muerte obedecieron a un suicidio, no pudiendo contrarrestar la presión social de su homosexualidad; sin embargo, al igual que su madre, es muy probable que hubiese muerto de cólera; enfermedad infecciosa producida por una bacteria llamada Vibrio cholerae, que produce una diarrea tan abundante que genera una deshidratación potencialmente fatal sin no son repuestos, en una forma veloz, los líquidos y sales que se pierden en cada evacuación.

Escuchar su música es sumergirse en la más profundas de las percepciones estéticas y si bien en su época fue considerado un músico “menor”, estas críticas seguramente obedecen a su condición de preferencia de género que en ese entonces era mucho más descalificada que en la actualidad. Hoy no solamente es considerado como el más destacado de los músicos en Rusia, sino uno de los pilares de la expresión artística que, en el ámbito musical, resulta de lo más importante en la cultura mundial.

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