La trama Audi expone la irreparable destrucción patrimonial y ecológica que Rafael Moreno Valle heredó a futuras generaciones de mexicanos / II de III

 

Tengo demasiados años de experiencia como antropóloga en comunidades campesinas como para no saber por qué la mayoría de los campesinos de los ejidos de Santa Maria Ixtiyucan o de San José Chiapa, o de San Hipólito Soltepec no pelearon sus predios y cedieron sus derechos ancestrales: defender la milpa en un entorno crecientemente urbanizado, cuando los terrenos ya tiene valor comercial para inmobiliarias y detrás del comprador esta un gobernador que públicamente dijo que le prometió a los alemanes “Voy a hacer lo que tenga que hacer para que ustedes vengan a Puebla…” cualquiera entendería que resistirse a vender sería no solo condenarse a la pobreza sino convertirse en sujeto de la ira de un gobernador represor. 278 ejidatarios de San José Chiapa recibieron 8. 50 pesos por metro cuadrado por sus tierras y otros, cuando Audi ya había anunciado que se trasladaba a Puebla, lograron negociar hasta 20 pesos el metro cuadrado. Eso es muchísimo dinero para una economía familiar campesina y en momentos cuando el salario obtenido por otros miembros de la familia, más que la producción de la milpa o el pastoreo, era ya el ingreso que mantenía sobreviviendo al núcleo familiar.

Además, había entonces una suerte de ambiente eufórico y esperanzador que contagió a todos con la venida del rey Midas teutón a Puebla. En Nopalucan familias tenían planes para abrir tiendas de abarrotes, negocios de comida rápida, se disponían cuartos para hospedajes porque representantes del gobernador les informaban que Audi iba a invertir millones de dólares y se comprometía a contratar más de 3.800 trabajadores creando empleos que serían los mejores pagados del país. Eso les prometía el secretario de Secotrade Pablo Rodríguez Regordosa, cuando visitaba los pueblos del valle y en reuniones de comisariados ejidales les explicaba que estaba allí en representación de un iluminado gobernador para “impulsar el desarrollo en la región”. Casi todos se apuntaron para participar de la fiesta y recibir los beneficios que prometían las nuevas inversiones. Y el júbilo por la venida del rey teutón se traducía entre los lugareños en algo así como una esperanzadora resurrección de lo local frente a las tendencias de una industrialización global que más bien se expandía cobrándose con el empobreciendo y dejando sin porvenir la vida campesina y pueblerina que era la suya en ese valle rural.


La euforia por la venida de Audi contagiaba además a prácticamente todos los sectores sociales y políticos de Puebla. El mismo Enrique Cárdenas en 2017 declaró que Audi era el único proyecto rescatable del gobierno de RMV y auguraba importantes inversiones y generación de empleos bien renumerados a mediano y largo plazo. Seguramente Fernando Manzanilla Prieto, mientras se mantuvo como secretario de Gobierno y de quien dependía la Dirección de Tenencia de Tierras compartió esa misma opinión y en su función dentro del gobierno de RMV hasta 2013 cumplió con facilitar esa inversión extranjera directa que nadie dudaba haría crecer la economía del estado de Puebla. Seguramente el mismo Miguel Barbosa, actual gobernador de Puebla, quien desde el PRD y hasta 2017 fue un importante aliado de RMV estaría también en la misma sintonía. Aunque eso no indica que ellos conocían, aprobaban, alentaban ni se beneficiaban con las ilegalidades y corrupciones de la oscura negociación entre Audi y RMV. Era sabido que RMV imponía sin contrapesos su voluntad. Corrían reportes anónimos que el gobernador recurría incluso a la agresión física ante un insubordinado o un encargado de alguna tarea cuando le reportaban resultados negativos. La venida de Audi prometía ser una fiesta que impulsaría al gobernador hasta la presidencia de la Republica pero también una fiesta con abundante derrame de riquezas para algunos untados a quienes él les permitiría acceso al botín.

Nadie reparó ni consideró que la vida de esos campesinos que todos asumían de cultura y economía “atrasadas” no iba a mejorar como obreros asalariados de Audi ni lo que Audi implicaba para la vida de los pueblos originarios del valle de San José Chiapa. Esos pueblos no eran ni sujetos de inversiones de dinero publico porque pensados como hombres y culturas de un ayer estaban ya superados por una economía que se modernizaba en Puebla con salarios de la industria automotriz. ¿Por qué invertir en la vida local, por qué impulsar proyectos agropecuarios o apoyar la creación de micro y pequeñas empresas regionales? Generaría empleos y retendrían a los pobladores en sus tierras pero los empleos de Audi, todos convencidos, serían más y mejor pagados y prometía derramas tecnológicas en empresas locales transformando exitosamente la vida económica en Puebla como lo había logrado la VW desde años atrás. Si el costo de alentar las inversiones relacionadas con empresas trasnacionales del ramo automotriz era el endeudamiento público; si había que recurrir a practicas ilegales para introducir en el mercado inmobiliario tierras de milpas y pastoreo, si había necesidad de destruir cerros y acuíferos naturales todo se justifica cuando se partía de una concepción que ve en el mundo rural campesino un “polo económicamente atrasado” con “nivel de vida cultural bajo”, mientras que la inversión industrial realizada por Audi aportaría un alza a la tasa de crecimiento y al PIB en el estado de Puebla.

¿Alguien reparó en considerar que el endeudamiento, la corrupción y la ecología sacrificada para que Audi se instalara en San José Chiapa, con todo y los 11 mil 100 empleos no tan bien pagados que generó, no valían un cerro? No valían los acuíferos destruidos ni el ecosistema natural contaminado que heredó Audi a los poblanos en el Valle de San José Chiapa.

Solo unos pocos en 2013 cuestionamos que Audi auguraba algun “progreso” para Puebla y denunciamos el autoritarismo y la corrupción que alentaban las obras publicas del gobernador en su afán por “modernizar” no solo la vida en el valle de San José Chiapa, sino en otros lugares como las Cholulas, y que destruir por Audi el patrimonio cultural y ambiental en el municipio de San José Chiapa ni siquiera iba a incidir en reducir los índices de pobreza que efectivamente persisten en ese valle. Y con esa convicción unos pobladores de Nopalucan interpusieron un oficio el 23 de mayo de 2013 dirigido a la presidencia municipal de Nopalucan así como a las secretarias de gobierno encargadas de la inversión para la ejecución de la plataforma para la Planta Automotriz reclamando la imparable destrucción ambiental en Nopalucan que tocaba ya las puertas de sus casas.

1 Mastreta Guzman, Sergio y María Eugenia Silva Celma,

La trama Audi: Componendas de un gobierno autoritario.

Ed. Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad. México. 2019.