La rebelión feminista

En 1981, en Bogotá, Colombia, después de un encuentro internacional de mujeres se decretó que el 25 de noviembre sería  la fecha para que ellas reivindiquen sus derechos, hicieran saber sus protestas, reclamaran las malas condiciones en las que viven y denunciaran al machismo que las segrega y oprime.

El día recuerda, además, como en el gobierno del tirano Leónidas Trujillo las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa fueron asesinadas por encabezar la libertad de su país, y sus cuerpos fueron tirados a una barranca. Lo que hizo evidente  el papel jugado por decenas de miles de mujeres que fueron y son  protagonistas fundamentales de las luchas sociales.

En México tenemos casos de localidades donde la violencia contra ellas ha sido terrible. Ciudad Juárez con sus más de 700 asesinadas desde 1993 y Ecatepec, alcaldía en la cual la desaparición de muchachas es el más alto. Además, hay que señalar la detención de más de 3 mil señoras que están por delitos de drogas, muchas introducidas al tráfico por sus parejas, condiciones sociales infames, la necesidad de proveer de alimento a sus hijos e incluso exigencias familiares.


De dos mil 833 féminas asesinadas en lo que va de  2019 (la cifra más alta desde 1990), únicamente se han calificado como feminicidios los casos de 726 de ellas. En esta Cuarta Transformación la violencia contra las mujeres aumentó, y se da una cada 2.5 horas. Amén que en el país hay 10 homicidios diarios en esta categoría.

Para Nazheli Ramírez, de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, hay investigaciones mal realizadas en casos de víctimas, ausencia de justicia, muchas de las pesquisas se filtran a los medios insidiosamente, la negligencia es persistente y hasta la revictimización de las lastimadas o ultimadas es lo frecuente.  La mayoría de las agredidas van de los 30 a los 44 años de edad. Lo que debe traer como necesidad una mayor atención de las autoridades (Animal Político, 25 de noviembre).

En esta capital está pendiente la tragedia en la que perdió la vida el periodista Rubén Espinosa, que en ese momento convivía con la activista Nadia Vera Pérez, la colombiana Mile Virginia Martín, la maquillista Yesenia Quiroz y la trabajadora Alejandra Negrete. Ello ocurrió el 31 de julio de 2015, y hasta la fecha no hay claridad en las investigaciones.

La violencia se ha vuelto más visible, porque hace 15 años sólo el 44 por ciento de mujeres mayores de 15 años decían que sufrían de agresiones por sus parejas y un reciente estudio dice que ahora son 43.9 por ciento (Editorial de El Universal, 26 de noviembre). Algo que no es muy acertado, lo que ocurre es que hoy la movilización de las mal llamadas personas del sexo débil hace que los casos sean más evidentes. Tanto que hace poco, al ser corrida una mujer que amamantaba a su niño en el Museo de Arte Moderno (MAM), al día siguiente llegaron cuarenta de ellas para hacer público esa forma de alimentar a su pequeño a ese lugar que debería ser ejemplo, justamente de modernidad.

En la marcha realizada el 25 de este mes del Ángel de la Independencia al Zócalo, participaron más de cuatro mil señoras y chavas, las más veteranas en la vanguardia y en algunos casos señores que reclaman justicia para sus hijas. La consigna central fue: “Nos enfrentamos a una sociedad indolente, patriarcal y machista para la cual nuestros cuerpos no importan”

No faltó el pequeño grupo de jóvenes de ambos sexos, autollamados anarquistas, quienes hicieron destrozos, agredieron a varias  policías, pintaron de rojo a un señor de la tercera edad que pasaba por el recorrido de la marcha y vandalizaron diversos lugares.

Algunas se llaman: Guerreras anárquicas en lucha contra el patriarcado o  Féminas Brujas (Guillermo Sheridan, 26 de noviembre, El Universal).

Afortunadamente la cosa no paso a mayores, pero se investigará, según la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero (esperamos que ahora sí) a esas organizaciones que lejos de hacer crecer la participación, impiden que haya mayores voces de protesta.

En un acto impresionante, la jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, envió a un equipo de trabajo a remozar gran parte del mobiliario intervenido, como llaman ahora a las pintas, tanto que hubo una felicitación del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a la política que está a cargo de esta  megalópolis.

La rebelión femenina debe ser acompañada por los hombres que buscamos la libertad plena, amplia, total.

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