La rabia estruendosa y silenciosa y más problemas

De 80 mil a 150 mil participantes estuvieron el domingo 8 de marzo en las calles de la Ciudad de México. El número exacto no tiene importancia. Se trató de la manifestación más trascendente impulsada por ellas. La iniciativa de: Las Brujas del Mar prendió ampliamente. Y es que una idea fuerza había madurado durante muchos años y se hizo realidad de manera notoria, ejemplar, dinámica. Aunque ya sabemos que no faltaron las chavas con aerosoles, martillos y hasta explosivos, uno de los cuales dejó con quemaduras de segundo grado a la reportera Berenice  Fregoso, de El Universal. Y por otro lado, el creador de la estatua de Francisco I Madero, Javier María, tomó con alegría la intervención de su obra frente al Palacio de Bellas Artes.

Hubo madres que iban con sus hijos en brazos; otras que llevaban a la familia y querían no separarse aunque era imposible; contingentes que en tres horas no pudieron recorrer dos cuadras; cuates que abandonaron sus grupos  porque las  radicales coreaban: “fuera hombres” y decenas de escuelas que gritaban su nombre, lanzaban hurras y se disgregaban en la multitud.

Las consignas fueron variadas, pero “Ni una más”, “Estamos hasta la madre” y “La digna rabia” eran repetidas muchas veces. Las mujeres policías aguantaron lo mismo que las pintaran, insultaran algunas y elogiaran otras por su valor. Cinco de ellas, cuando menos, sufrieron lesiones.


Las marchas se llevaron a cabo en 60 ciudades del país con diversas intensidades. Y en el extranjero, según Aristegui Noticias, hubo alguna actividad en 40 países donde hay comunidades de [email protected] Lo que muestra la globalización que alcanzó.

Que fue una diversidad, lo dejó claro que hubo clasemedieras, mujeres que han bregado durante años por cambiar este país, las participantes que están con el EZLN y hasta panistas arrepentidas por su desdén a estos movimientos por la igualdad, la libertad y en contra de la impunidad. Obviamente no todas coinciden en  algunos  objetivos, como el aborto, pero que salgan por su pie a reunirse con otras que veían con desdén, es un gran  avance.

El 9 de marzo hubo un notorio paro en muchos lugares. 200 mil escuelas no trabajaron. En BBVA, el banco que más gana en México, de sus 18 mil 500 [email protected], el 54 por ciento son mujeres, y no fueron a sus actividades. En el centro de la capital, los almacenes parecían viejos elefantes varados y el Metro era algo increíble por tener asientos vacíos en todas sus líneas. Es decir, se logró la sororidad en esta ocasión. Algo que parecía imposible.

Las 20 Brujas del Mar se tomaron una foto para demostrar que han estado hace poco tiempo en acción pero ya dieron un jalón a una lucha que debe ser de todos. Y Arussi Unda, a quien se le fotografió  con Felipe Calderón (éste  no fue a la marcha pero tuiteó sus consabidas sandeces), dijo que era cierta la imagen pero señaló que lo importante es no recortar erogaciones gubernamentales a estancias infantiles, organismos que ayudan al cáncer uterino y  de mama y refugios para víctimas del machismo, algo que en Veracruz, no obstante un gobernador de Morena (Cuitláhuac García), es el signo característico.

Dos jonrones seguidos, los cuales no hacen que se gane un partido: la lucha por desterrar el feminicidio. El mismo 8 de marzo hubo 11 asesinatos de mujeres, entre ellos el de Nadia Verónica Saro, en Salamanca, Guanajuato, que dejó un testimonio escrito: lo hermoso que es la vida, la necesidad de luchar por las mujeres y que sus parientes más jóvenes no sufran las calamidades de hoy.

Nadie puede detener una idea a la que le ha llegado su tiempo, dijo Víctor Hugo. Citado en un texto por Nadie Gassman, la encargada de Indujeres de la CDMX (La Jornada, 11 de marzo). Tiene completamente razón. Por eso no entendemos  por qué Andrés Manuel López Obrador insiste en no revalorar y darle impulso a este movimiento indispensable para las muchas tareas por venir.

Se requiere, pues, un registro de agresores sexuales, una fiscalía especial para mujeres, un censo casa por casa de la situación en que viven ellas (propuesta de Claudia Sheinbaum en la CdMx), que una buena cantidad de plazas sean exclusivamente para mujeres (planteamiento de la señora Irma Eréndira Sandoval, quien al principio estaba en contra de las movilizaciones) y muchas cosas más, aunque es básico ir contra la exclusión, ya que como dice Hanna Arendt: “la discriminación es el instrumento letal conque matar, sin dejar sangre”.

Una muestra de ello es que millones de féminas: desde las que trabajan en maquiladoras de Tijuana a las chambeadoras en diversos puestos de comida o de mercados, no pudieron manifestarse como hubieran querido porque había que llevar el pan a la casa.

Urge que López Obrador les haga caso a las mujeres de su equipo que secundaron el paro y ya no menosprecie a estos movimientos.

Más cuando estamos ante dos problemas mayúsculos: la baja en los precios del petróleo, no obstante las coberturas que tenemos, sumamente limitadas, cuya caída puede llegar a los 20 dólares por barril (Fabio Barbosa, Facultad de Economía en la UNAM, en Pulso de Radio Educación, 11 de marzo), y la posibilidad que el coronavirus nos embista.

La unidad en el país es indispensable.

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