Martes, diciembre 16, 2025

La mayor catástrofe electoral fue la del PRD poblano

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Una mala lectura del resultado electoral del domingo es asegurar que el PRI fue el partido que sufrió la peor debacle, ya que la fuerza política que realmente quedó arrasada, desdibujada y debilitada es el PRD, que perdió los comicios en 16 de los 21 municipios en donde actualmente gobierna. Y en los lugares en donde supuestamente ganaron candidatos perredistas, en más de 50 por ciento no se trata de miembros de dicha agrupación, sino que en realidad los aspirantes son ex priistas o panistas.

Luego de las votaciones del domingo en las que arrasó Puebla Unida se creó la falsa idea de que ese resultado era compartido entre todas las agrupaciones que formaron esa coalición, pero en realidad el PRD, que se supone es la principal fuerza de izquierda en el estado, quedó derrotado en la mayor parte de los municipios en donde compitió, y en donde supuestamente ganó, lo hizo con “cachirules perredistas”.

Al final los pocos gobiernos realmente perredistas que habrá en el siguiente periodo municipal abarcan a menos de 8 por ciento de la población en el estado.

Dentro de la coalición Puebla Unida al PRD le tocó postular a 57 candidatos de manera formal, porque en realidad solamente 15 de los aspirantes eran militantes de ese partido, ya que el resto fueron panistas o ex priistas, que por órdenes del gobernador Rafael Moreno Valle se les dio registro de abanderados perredistas para competir por las alcaldías o diputaciones debido a que no lo podían hacer por otras fuerzas políticas.

De esas candidaturas que se hicieron en 57 municipios, resultó que Puebla Unida ganó en 23 de esas plazas, pero en alrededor de 13 sitios los políticos postulados solamente tomaron prestado el membrete del PRD, ya que son ajenos a ese partido y en algunos casos de plano son personajes anti–izquierdistas. Lo cual plantea que una vez que lleguen al poder se olvidarán del instituto del sol azteca.

Ejemplos de lo anterior son los dos ganadores de Huauchinango. Uno de ellos es Carlos Martínez Amador, quien ganó la diputación de ese distrito. Fue postulado por el PRD, pero en realidad es militante del PAN, luego de que hace unos años logró ser alcalde con las siglas del PRI. Su mayor fortaleza es ser sobrino del priista Alberto Amador Leal, quien es funcionario de la Secretaría de Gobernación federal.

Por su parte, Gabriel Alvarado Lorenzo, quien ganó la alcaldía de Huauchinango y fue postulado por el PRD, es un empresario sin militancia partidista, pero con un perfil conservador más cercano a la ideología derechista del PAN.

Otro caso relevante es el de Manuel Madero, quien ganó la alcaldía de Izúcar de Matamoros y es un prestigiado médico de ese municipio, quien aunque ya antes había sido candidato del PRD, en realidad se manejó como un aspirante ciudadano y su postulación fue una propuesta de Rafael Moreno Valle Rosas.

Un caso más es el de Carlos Ignacio Mier Bañuelos, quien con las siglas del PRD –dentro de la coalición Puebla Unida– ganó la diputación local de Tecamachalco, pero con el pequeño gran detalle que es hijo de Ignacio Mier Velasco, de uno de esos políticos desleales del PRI que en realidad opera a favor de los intereses del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

El único triunfo importante de un verdadero militante del PRD y que fue postulado por el PRD es el caso de Julián Rendón Tapia, quien pese a llevar a una campaña que pasaba desapercibida ganó la diputación del Distrito XVI de Puebla. El perredista triunfó, con un resultado apretado, por la ola favorable que hubo hacia Puebla Unida en la capital y el abanderado a edil, Antonio Gali Fayad.

Luego de los anteriores casos, en donde sí hubo triunfos de perredistas fue en Zautla, Atzizintla, Zoquitlán, San Nicolás de los Ranchos y Yaonahuac, entre otros. En total no rebasa los 10 municipios en donde habrá alcaldes realmente emanados del Partido de la Revolución Democrática.

Es decir el PRD ganó con sus verdaderos militantes en muy pocos lugares, los cuales son municipios pobres, poco poblados y con escaso peso político. No es que se considere a esas comunidades inferiores, sino que el análisis que se hace es que el partido quedó borrado de zonas urbanas y suburbanas, de comunidades con un alto número de habitantes o de plazas con un peso político importante.

La mayor catástrofe se observa en que de los 21 municipios en donde actualmente gobierna el PRD, en 16 no se pudo retener la alcaldía, lo cual significa que hubo un voto de castigo contra los ayuntamientos perredistas.

Bastiones de este partido como Juan Galindo, Caxhuacan y San José Chiapa –que es donde se va a instalar Audi– se perdieron como rechazo a malas administraciones municipales y como consecuencia de que nadie de la dirigencia del PRD, en algún momento, se preocupó por verificar como actúan los ediles frente a las necesidades de la población.

El responsable de este desastre en el PRD tiene nombre y apellidos: se llama Eric Cotoñeto Carmona, quien sin tener experiencia en campañas electorales y haber sido un cero a la izquierda como legislador local, dirigió de manera arbitraria y sin rumbo al partido que encabeza, con la ayuda de un pequeño grupo de integrantes de la corriente Nueva Izquierda, a quienes solamente les interesó obtener cargos de regidores para ellos o sus familiares o amigos.

Cotoñeto se prestó para que Rafael Moreno Valle Rosas montara una coalición con la que se finge que es de centro–izquierda, aunque en realidad sólo sirve para atender los intereses personales del mandatario y de un sector de El Yunque, es decir la extrema derecha.

Y a cambio de ese apoyo a la derecha, el PRD se quedó con un plato de lentejas.

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