Martes, enero 18, 2022

La materia de este cuerpo

-

- Anuncio -

En algún programa televisivo de cuyo nombre no quiero acordarme, al entrevistado de turno le preguntan a bocajarro por su palabra preferida y lo dejan allí, pobre, balbuceando como si fuera candidato a la presidencia. Y es que, lo que sea de cada quién, no se la pusieron fácil; en la tele están tan acostumbrados a preguntar idioteces, que de vez en cuando topan con una buena y legítima curiosidad y ni siquiera se dan cuenta.

El instituto Cervantes, por ejemplo, propone desde hace algunos años que los internautas voten por su palabra favorita para festejar el día del idioma español, que cae el 23 de abril por razones que no hace falta explicarle a los lectores, enterados ya de que se trata del aniversario luctuoso de don Miguel de. En 2009 mayoritearon los argentinos y la ganadora fue malevo; en 2011 ganó Querétaro, propuesta por Gael García Bernal. Como ni siquiera acabamos de decidir si se trata de un término purépecha, otomí o tarasco, bien puede resultar español. El de 2010 fue un caso de pena ajena, cuando la institución convocante se arrastró alegando una caída del sistema justo en el momento en que los partidarios de república empezaban a celebrar el triunfo, para disgusto del presidente honorario de la antedicha, que se apellida Borbón. ¿No tienen la impresión de que esa novela ya la leímos?

- Anuncio -

Si cosas así pasan con gente seria y tiempo para pensar, imagínense que a uno se lo suelten de golpe frente a las cámaras, que además engordan. Y luego hay que pensar qué quieren decir, el locutor o el Cervantes, con “palabra preferida”. ¿Preferida en razón de qué? Con tiempo para argumentar, abundan en estos menesteres las razones ideológicas y semánticas. Fue el caso de república, quizás también de Querétaro o de la que propuso alguna vez Mario Vargas Llosa, libertad. Una asociación española de Madres o en pro de la Maternidad, o de algo por el estilo y con mayúscula, defendió la belleza de la palabra amamantar, que a mí la verdad me parecería motivo suficiente para pedir la nacionalidad keniana y hablar swahili.

Con república compitió además limón, pero no por el cítrico sino porque era el apodo (quiero decir el nick, se me olvida que esto es un blog) de cierto locutor deportivo despedido o jubilado o renunciado de una cadena televisiva española. Razón donde las haya para elevarla al sitial de palabra más hermosa entre las más de cien mil que tiene la lengua materna de 400 millones de hispanoparlantes.

En realidad, quienes así eligen no están optando por una palabra, sino por una idea. Menos habitual es encontrarse con elecciones que tengan que ver con la estética, con la sonoridad o la apariencia de la palabra, quizás porque eso es algo a lo que la costumbre nos vuelve sordos y ciegos. Así, aunque sea un placer escuchar a un inglés decir spell, a un catalán decir barcelona, o saudade a un brasileño (los portugueses la pronuncian mal), difícilmente oímos ya las de nuestra lengua, o lo hacen sólo los niños, que aún las oyen como extranjeros, como por primera vez.

- Anuncio -

A mí, por ejemplo y para ir abreviando, me gusta polvo, en todas sus acepciones y sobre todo en esa que está usted pensando, pero me gusta en principio por ella misma y sin más razones. Me gusta desde niño, cuando no me decía nada, y me gusta incluso repetida hasta que vuelve a decirme nada, polvo, polvo, polvo polvo polvopolvopolvopolvo… Por su culpa, y no al revés, me gustan algunos poemas que siempre llevo en la memoria, quiero decir la de la laptop, de donde copio por ejemplo este fragmento de Pita Amor:

Sé bien que no he escogido la materia
de este cuerpo tenaz, pero indefenso,
arrastro una cadena de cenizas:
polvo eterno.

Que es parte de Adentro de mi vaga superficie; o este otro, de Vallejo:

Padre polvo, sudario del pueblo,
Dios te salve del mal para siempre,
padre polvo español, padre nuestro.

Que está en el Redoble fúnebre a los escombros de Durango, y sobre todo éste, de Quevedo, con el que concluye Amor constante más allá de la muerte:

Alma, a quien todo un dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
medulas, que han gloriosamente ardido;

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Ya se verá que cada quién tendrá la suya, o las suyas, por los más variados motivos y sobre todo sin ellos, pero que yo he escrito todo esto, en el fondo, por el simple placer de nombrar a esos escritores, de citar esos poemas, y de repetir unas cuantas veces la palabra polvo.

- Anuncio -
- Anuncio -

Últimas

IP y autoridades de turismo locales arrancarán nueva sanitización masiva en Atlixco 

Atlixco. Integrantes de la iniciativa privada (IP) local, de manera conjunta con autoridades de turismo,  volverán a sanitizar masivamente en el centro de esta...
- Anuncio -

Recomendamos

-