Martes, agosto 9, 2022

LA IZQUIERDA

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“… para que el fuego caliente tiene que ir por abajo”

Atahualpa Yupanqui

 

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Elías Jaua Milano (Venezuela)

En el espectro político, la izquierda somos quienes militamos en la causa de los humildes, de los explotados, de los excluidos y excluidas, es decir de los obreros y obreras, de los campesinos y de las campesinas, de los y las indígenas, de las mujeres, de la juventud transformadora, de la gente del barrio, del pueblo trabajador.

La izquierda somos quienes soñamos y luchamos por una sociedad con igualdad social, justicia y dignidad para todos y todas; hemos levantado las banderas para salvaguardar la posibilidad de la vida en nuestro planeta; somos los y las que hemos aprendido que sin igualdad de derechos para las mujeres, no habrá sociedad de iguales.

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La izquierda somos quienes hemos aprendido en la forja histórica, que la diversidad humana es la base de la igualdad y que sin democracia no hay Socialismo y que la Democracia, el poder del pueblo, solo será posible en el Socialismo, como lo creía absolutamente nuestro Comandante Chávez.

Nuestra identificación viene por el lado del espacio físico que ocupaban en el recinto de la Asamblea Nacional Constituyente, durante la Revolución Francesa, los diputados Jacobinos.  Ellos votaban por desmontar la Monarquía; a favor de la igualdad social y expresaban las necesidades de comida, ropa y vivienda de los “miserables” que inundaban las calles de París. Ellos se ubicaban en el lado izquierdo, nosotros también.

Pocas veces hemos llegado al poder, pero nuestras luchas y el sacrificio de nuestros y nuestras mártires  han hecho que el mundo se mueva.  Que la esclavitud de seres humanos sea ilegal, aunque  sigue existiendo; que las mujeres, los niños, niñas y jóvenes sean sujetos legales de igualdad de derechos, aunque falte mucha lucha para que en la práctica sea así; la actual noción de los derechos humanos; el reconocimiento a los derechos laborales, salariales y sociales; la democratización de las sociedades;  la irrupción del debate sobre la diversidad humana; la lucha por la conciencia  de que la preservación de la paz y de las condiciones ambientales en la Tierra son indispensables para que como especie humana, sigamos existiendo, son entre muchos logros de la humanidad el resultado de las luchas impulsadas desde la Izquierda, y por la izquierda.

Cuando la izquierda ha llegado al Poder, todos los poderes del mundo se lanzan contra el ejercicio de su gobierno, haciéndolo muchas veces inviable. Es verdad que hemos cometido errores frente a las élites dominantes; en ocasiones hemos hecho lo contrario de lo que éticamente y políticamente postulamos; a veces hemos perdido el rumbo ideológico.  Pero en la mayoría de las ocasiones que nos han dejado gobernar, demostramos que es posible distribuir con igualdad los recursos nacionales y que junto al pueblo es posible avanzar en la democratización integral.

En la izquierda tenemos una capacidad infinita de dividirnos, tal vez derivada del espíritu  rebelde y de la metodología crítica en la que nos formamos políticamente quienes militamos en ella. Somos las izquierdas, dicen:  revolucionaria; democrática; radical; reformista; armada; pacifista; liberal; autoritaria; parlamentarista; insurreccional;  marxista; socialdemócrata. anarquista; feminista; ecologista; ultra; extrema; moderada; nueva; vieja y, en Venezuela, somos entre comillas de “izquierda”;  y pare Ud. de contar.

Así nos hemos dividido, autocalificado y descalificado a lo largo del tiempo. Desde el siglo XX, y parece que de nuevo en el siglo XXI, nos hemos debatido entre la “enfermedad infantil del izquierdismo” y la “enfermedad senil del reformismo”.

Siempre seremos acusados y acusadas de los errores, de las caídas de los gobiernos de izquierda; democráticos populares o progresistas,  por quienes terminan cohabitando y cogobernando con la derecha que los derrocó.

Soy de la izquierda que no tiene otra opción que la opción cristiana por los humildes,  que con José Martí decimos: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”.

Soy de la izquierda venezolana que se abrirá el pecho, en primera línea como lo demostramos el 11, 12 y 13 de abril de 2002 contra el golpe militar – empresarial e imperialista,  izando nuestra bandera tricolor frente a cualquier agresión militar extranjera pero que jamás renunciará a su derecho de reclamar, de demandar y de luchar por un modelo revolucionario basado en la “igualdad establecida y practicada”, proclamado en Angostura por nuestro Libertador Simón Bolívar.

Soy de izquierda, pertenezco a una identidad de la historia humana, ideológica y política que tiene colores, consignas,  letra, música, poesía, pintura,  costumbres,  teoría,  métodos, alegrías, tristezas, carga histórica y un compromiso que honrar con nuestros  y nuestras referentes y mártires.

Somos una corriente histórica, como nos ha enseñado nuestro Camarada Maestro Carlos Lanz, quien hoy nos tiene en la batalla hasta que aparezca, porque en la izquierda en la que milito desde los 13 años, nunca dejamos atrás a un camarada.

Pertenezco a una corriente humana que de tanto haber luchado y puesto el pecho en mil batallas, tiene mucho que enseñar para la construcción de un mundo nuevo, de una sociedad auténticamente democrática, donde podamos vivir todos y todas con igualdad, justicia y dignidad. Orgullosamente, soy de izquierda. *Venceremos*. (Extracto)

 

Rojava: Una revolución autocrítica*

Algunos de nuestros cuadros no creen en la autonomía; ni creen que se pueda construir una economía social y democrática; algunos de nuestros cuadros solo creen en una actividad comercial o una actividad económica basados en el Estado. No recuerdan que la riqueza, las tierras, los edificios, también el lugar donde estamos ahora, hasta la ropa que tenemos encima pertenece a sus propios pueblos; no piensan en esto, no tienen esta mirada. Por eso cualquier director, gerente, ministro, presidente o trabajador de cualquier institución o lugar laboral, piensan que cuando tres o cinco monedas entran a la caja de la organización, no de la sociedad, aseguran que hay una ganancia, pero esto es una pérdida. La organización no nos dice que vayamos a organizar su economía, nunca le ha dicho a nadie ni a ninguno de sus cuadros, ni Serok ni el Movimiento dan esa perspectiva. Pero algunos cuadros así lo están mirando. Tratan de ser como un gerente, como un trabajador, pero no como un cuadro de la organización. No se preguntan quién soy (ez kî me?), yo también pertenezco al pueblo, mucho menos la ropa que usamos; él pertenece y se debe al pueblo. ¿No están luchando por ello? ¿No llegaron a participar por ello? Pero pueden decir esto; dicen que esta propiedad queda en nuestras manos en lugar de ir a la cooperativa, a la asamblea. ¿Es eso posible? Puede haber una lógica en esto, hasta cierto punto. Pueden decir que no podemos transferir toda esta riqueza a la vez, que debemos transferimos gradualmente, pero al final, nuestro objetivo es transferirlo todo; los pozos de petróleo, las fábricas más grandes, los millones de hectáreas de tierra que tenemos y que pertenecen al pueblo y que deben ser transferidos. ¿A quién le entregaremos? A las organizaciones populares. ¿Qué son las organizaciones populares? Comunas, asambleas, cooperativas, gobiernos locales, municipios. Entonces planificamos, decimos que transmitiremos lo siguiente este año y esto y esto otro, tal vez también lo transfiramos mal, transferiremos lo que se debe transferir a la cooperativa, al municipio, pero no es problema de hacerlo mal, podemos arreglarlo. Podemos resolver problemas. Estos son los detalles. Ahora, esta ya es otra mente; esta mente está en la organización, así que no nos preocupamos cuando veamos posturas contradictorias. Quiero decir, esta mente está en la organización y en el movimiento, pero no está en el cuadro. Por supuesto, no todos, pero una parte de nuestros cuadros no tienen la misma perspectiva que tiene el movimiento. […] Estas situaciones a veces son invisibles solo porque ahora estamos en guerra, pero sabemos que el problema de estos cuadros es que se acercan de esta manera, es el entendimiento estatalista-posesivo, y esta mentalidad es una de las que más nos afectan. Quiero decir, por ejemplo, yo como cuadro, no puedo ser director de una institución, no quiero serlo, pero si me ofrecen ser presidente de Rojava igual no quiero, tengo responsabilidad de organizar la economía, pero tampoco soy economista y no necesito ser economista. En otras palabras, la economía no es mi trabajo, la economía es el trabajo de los pueblos. Mi tarea es apoyar a la sociedad en este proceso; dejemos que la sociedad haga cada trabajo por sí misma. ¿Cuál es mi papel en este proceso como dirigente?: impulsar los procesos democráticos. Por ejemplo, los pueblos todavía piensan en la lógica del Estado; dicen que todas las actividades económicas del local deben estar vinculadas al consejo económico del gobierno autónomo (destaye aborî). Ahora los pueblos están diciendo esto, si todo depende del Destaye Aborî, ¿dónde quedará la autonomía?, eso significaría centralizar toda la economía. Justo en ese momento, el cuadro debe desempeñar su papel si ve una posibilidad que la autonomía se aleja de la democracia, debe apoyarse en el terreno democrático. Este es el único cargo que tiene un cuadro (Entrevista con el vocero del Comité de la Economía Comunal, 2019).

Esta declaración fue hecha por el cuadro político del Movimiento Kurdo, que es el co-vocero de la economía comunal; él está compartiendo la 333 crítica y la autocrítica que hacen como cuadros políticos que trabajan para organizar la economía social. En Rojava es común que los cuadros políticos del movimiento den autocrítica de una postura y práctica revolucionaria que los revolucionarios tradicionales no han tenido. El Movimiento Kurdo y la revolución de la Rojava, que han sido tema de esta investigación, muestran que solo los procesos revolucionarios que se integran con el pueblo y aceptan al pueblo como sujeto del proceso revolucionario pueden crear verdaderas transformaciones y emancipación social. Las experiencias de Rojava y Chiapas nos dicen que para la lucha anticapitalista es necesario la organización y organizarse, de lo contrario no podemos deshacernos del capital y destruir el capitalismo, pero nos enseñan al mismo tiempo que este objetivo no puede lograrse con una organización jerárquica y posturas de revolucionarios de vanguardia. Por tanto, esta organización debe tener un enfoque autocrítico constante, que no se ponga por encima de su pueblo o comunidad. Elimina con la autocrítica la fragmentación entre la organización y la sociedad, destruye el pensamiento de que la organización lleva a la sociedad a la verdad, en cambio escucha las formas y métodos de autodeterminación de los pueblos, renueva su estructura y mecanismos en torno a conflictos y contradicciones para escucharlos. En este sentido, la Revolución de Rojava ha sido posible porque el Movimiento Kurdo se convirtió en una organización autocrítica y aprendió de sus experiencias antes de la revolución. Sin embargo, para que la Revolución de Rojava se profundice y continúe creando más emancipación social tanto para los kurdos como para otros pueblos, el Movimiento Kurdo debe seguir creando una revolución autocrítica, superando las contradicciones y conflictos en el área de Rojava con el mismo mecanismo de la autocrítica. Este esfuerzo se ha observado, Rojava tiene un papel importante y un momento histórico en la continuidad de la lucha kurda, tanto como el lugar donde está la revolución con su experiencia que transforma el contenido de la propia revolución. Hay un proceso en el que tanto la sociedad como el movimiento se están transformando.

*  Apartado final: Las enseñanzas de la revolución en Rojava del libro Economía anticapitalista en Rojava Las contradicciones de la Revolución en la lucha kurda. Universidad de Guadalajara-Ciesas-Jorge Alonso D.R.  2020 Azize Aslan

Cántico de la erosión

La intimidad del viento es inmisericorde.

Descarna una casa como desnuda un cuerpo.

Beso a beso la vida

desnudará mi calavera.

Lo hará con la transparencia de tus manos,

testimonio feraz de un dios ingenuo;

con los rebeldes sarmientos de tu vientre.

Lo hará con la pala excavadora de los sueños,

con insectos aciagos, con el viento sumido,

con la estricta destrucción que veneran los hombres.

Ley de la luz humana.

Boca sin reconciliación que soplo a soplo

prende fuego a mis días.

 

Jorge Riechmann (España, 1987)

www.elzenzontle.org

[email protected]

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