La mañana de este martes fue detenido Alejandro N., señalado como presunto responsable de la desaparición de María Fernanda Guerrero Barajas, de 31 años, y Diana Estrella Olmos Pérez, de 24, vistas por última vez el 3 de marzo de 2024 tras salir de un domicilio ubicado sobre la calle Benito Juárez, en la colonia Lomas Coyopotrero, al norte de la capital poblana.
El detenido fue puesto a disposición del juez de control, quien en las próximas horas definirá su situación jurídica. Desde hace más de un año, Jesús Guerrero, padre de María Fernanda, ha denunciado que ha tenido que encabezar una investigación paralela ante la parálisis de la unidad especializada en desaparición forzada de la Fiscalía General del Estado (FGE), la cual, según afirma, ha seguido líneas sin sustento.
“El Ministerio Público sigue pistas basadas en llamadas anónimas que aseguran haber visto a mi hija y a la otra muchacha, sin demostrar que el testimonio tenga fundamento”, declaró Guerrero en julio pasado, durante una entrevista con el canal de YouTube Pepe Misterio.
Las investigaciones apuntan a que María Fernanda y Diana se conocieron el mismo día que desaparecieron, durante una fiesta de cumpleaños celebrada en una casa propiedad de un expolicía estatal, quien habría sido la última persona en verlas con vida. Hasta el momento, la FGE no ha confirmado si Alejandro N. es ese expolicía, que ya había sido entrevistado por el Ministerio Público en 2024.
Jesús Guerrero relató que el sospechoso afirmó que ambas mujeres salieron del domicilio durante la madrugada “por una zona sin alumbrado, donde solo hay perros callejeros, aunque nadie escuchó ladridos a esa hora”. El último mensaje de María Fernanda fue enviado esa madrugada a su madre, informando que ya se dirigía a su casa.
Desde entonces, la carpeta de investigación ha superado las 5 mil fojas, sin que se haya establecido una línea sólida que permita localizar a las dos jóvenes. Jesús Guerrero, quien no reside en Puebla, se trasladó a la entidad para encabezar las búsquedas junto con la madre de su hija.
El padre recuerda que vio a María Fernanda una semana y media antes de su desaparición, cuando lo visitó para celebrar su cumpleaños número 31, el 5 de marzo. En esa ocasión, ella le comentó que viajaría a Puebla el primer fin de semana del mes y posteriormente a Oaxaca, donde trabajaba como mesera.
Con base en esa información, la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla realizó operativos en Oaxaca e interrogó a los dueños del restaurante donde laboraba; sin embargo, no se encontró evidencia de que hubiera llegado al lugar.
Durante la fiesta en Lomas Coyopotrero, María Fernanda acudió acompañada por un sobrino, quien, según su declaración, se retiró antes de la medianoche porque debía trabajar al día siguiente. No obstante, su versión ha sido cuestionada por el padre de la joven.
“Hay muchas cosas extrañas. Él dice que estaba ebrio y aun así se preocupó porque no sabía de ellas. A las 3:43 de la madrugada mi hija supuestamente mandó un mensaje diciendo que iba de regreso a casa”, narró Guerrero.
Los últimos en verlas con vida fueron ese sobrino y el expolicía estatal, dueño del inmueble. En el domicilio fue localizada la bolsa de mano de María Fernanda, pero sin pertenencias en su interior, un hallazgo considerado clave para la investigación.
Desde el inicio del caso, Jesús Guerrero ha denunciado trato revictimizante por parte del Ministerio Público, que llegó a considerar “poco tiempo” el que ambas llevaban desaparecidas, pese a que había transcurrido más de un año.
“En ningún sitio se ha hallado una pista que nos permita presumir que estén con vida. Pido a las autoridades que me dejen saber de mi hija, porque es mi derecho. Si sigue viva, yo feliz, pero deben investigar todas las líneas”, sostuvo.
El padre de María Fernanda ha recibido acompañamiento del Colectivo Justicia para Paulina Camargo, encabezado por la buscadora Rocío Limón, quien ha señalado que, como en otros casos, las búsquedas son impulsadas por los propios familiares y colectivos, ante la falta de empatía institucional.
María Fernanda es madre de tres hijos, que permanecen bajo el cuidado de sus abuelos maternos, mientras su padre continúa dedicando la mayor parte de su tiempo a la búsqueda de ella y de Diana Estrella Olmos, quien era huérfana y vivía con su tía.
Con la detención de Alejandro N., la Fiscalía espera fortalecer una línea de investigación que permita esclarecer el paradero de ambas mujeres desaparecidas hace ya 20 meses.


