El “instinto primitivo” mueve a la banda Sonora Barón hacia México. En la que significa su primera incursión en territorio mexicano, la agrupación llega a Puebla cargada de su cumbia bailable, su sonido contagioso y su carácter interactivo y lúdico que los ha posicionado en el gusto de su país natal, Chile, durante más de dos décadas.
Programado para el sábado 30 de agosto en el marco del primer aniversario de Mitote 4 Vientos, de Casa Umbral, el concierto en Puebla significa la última parada de esta gira que cruzará varios escenarios de la Ciudad de México: la pulquería La hija de los apaches, el foro cultural Hilvana y el Salón Los Ángeles.
Cristóbal Flamm, vocalista y fundador de la banda, señala que Sonora Barón se gestó en 2003 en la ciudad porteña de Valparaíso de donde toma su nombre Barón, como uno de los 50 cerros que hay alrededor, y que completa con Sonora, que es la manera de llamar a las orquestas antiguas en el país andino, como una forma de honrarlas y continuar con su herencia.
Con 22 años de trayectoria, el músico cuenta que la historia de Sonora Barón comenzó tocando, presentándose en diversos escenarios y creciendo casi “como un mito”, contrario al sentido natural de cualquier banda que toca, produce un disco y da conciertos. Así, creciendo y tocando, tardó alrededor de 10 años en sacar su primer disco; incluso, al prestigioso Festival Viña del Mar llegaron sin tener algún cidí.
“Nuestra época nos encontró en la última parte de la industria de los discos: comenzamos en el 2003 y hasta el 2013 salían muchos discos y se consumía así la música. Luego, llega este vértice donde las cosas cambian y la música se va a plataformas digitales, dando fuerza a las bandas que entregan simplemente canciones sueltas, teniendo un poco de problemas con la distribución digital y muy apurados por sacar nueva música, pero sin importarles el sacar discos”, refiere Flamm durante una breve entrevista telefónica.
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En su caso, expone que Sonora Barón se mueve en un sentido “un poco más romántico”, al concebir que producir y sacar un disco es una acción “más válida para una banda”, pues retrata una época o un estado completo. “La industria va a regresar a los discos. Sería interesante que la gente vuelva a escuchar un cidí, que es completo, que implica el desarrollo musical y la lírica”, destaca el cantautor.
Agrega que Sonora Barón cuenta con tres discos editados en 2012, 2017 y 2023, siendo que ahora se encuentran a la mitad del proceso para sacar la cuarta producción, algo que será a fin de año o a principios de 2026.
La agrupación, continúa Flamm, se caracteriza por ser sinónimo de fiesta, con un “código cumbiero” que apuesta por “pasarla bien” sin descuidar una propia línea de composición que va más hacia lo romántico, una cumbia que es más pausada y contiene una letra más íntima.
Hay una composición, continua, que no es tanto para bailar sino para escuchar, con metáforas y semánticas que los escuchas pueden digerir. Hay letras que se hacen cargo de la visión del mundo y preguntas sobre lo que sucede que son llevadas al ámbito de la vida y visión personal.
Apunta que en el universo de la cumbia hay corrientes musicales como la cumbia villera argentina que tiene temas más sociales, de la población, que retrata, sufre y reclama sobre la realidad social. En su caso, “hay una canción que vibra, que habla del instante mismo”, con dinámicas que evidencian estados de ánimo, buenos o peores, pero con oportunidades para cambiarlos.
Flamm destaca que con la dinámica de propulsión propia de la banda, fuerza que los hace seguir vigentes en su país natal, el interés es ahora viajar y nutrirse de otra visión y otras vivencias, de realidades y de culturas, desde una perspectiva de aventura propia de la idiosincrasia de un músico para “explorar, remar por el mar, como un instinto primitivo” que los hace llegar a México.
En ese sentido, considera que para el público mexicano será un desafío el acercarse a ritmos más rápidos y más acelerados, con cumbias que más bien son cumbiones –como les dicen en Chile- que tienen un ritmo que es más similar al merengue, que es vertiginoso, que va rápido y sin parar, en donde hay pocas palabras pues la apuesta es bailar y ofrecer una descarga de energía bailable, que se propone además como una terapia musical.
El concierto del sábado 30 de agosto en Mitote 4 Vientos será a las 20 horas en Casa Umbral -3 Sur número 508-, en el Centro Histórico de Puebla, con un costo de recuperación de 100 pesos y con la presencia de otros grupos y músicos como Zompantli, Mal Portadas, Tzutu Kan, hip hop maya; don Genaro, Zerena Dj, SoundMachin y Kinch Ahi Ballet, así como una feria de vinilos.
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