Sábado, abril 10, 2021

Recomendamos

En Quiaptepec no hay telefonía y la escuela solo tiene 2 salones; ahí ganaron los 20 mdp de la rifa del avión

-

-

- Anuncio -

Quiaptepec, Zoquitlán. ¿Y qué se siente profe? Es la pregunta que surge desde el asiento trasero de una camioneta que conduce el maestro Nemesio González Hernández, quien levanta la cara hacia el espejo retrovisor donde se aprecia que los ojos se le iluminan y la sonrisa surge en su rostro, – Todavía no nos cae el veinte, no lo creemos.

Es el coordinador del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) en la Sierra Negra, pero es también maestro asignado a la Escuela Comunitaria Indígena Quiaptepec que se ha hecho famosa en recientemente porque fue una de las afortunadas ganadoras de 20 millones de pesos, en el sorteo del equivalente al valor del avión presidencial, un premio que ya espera cambiará la vida de los habitantes de este barrio perteneciente al municipio de Zoquitlán.

- Anuncio -

Mientras maneja, cuenta que cuando se enteraron comenzaron a hacer llamadas a los directivos de Conafe, alguien les mandó la lista de los números ganadores y así fue como corroboraron los datos del cachito que les fue donado por la Fundación Delia Morán Vidanta.

La intención es llegar en la camioneta hasta la escuela, pero un deslave del cerro cierra el paso al vehículo, hay que caminar hasta la comunidad donde ya se comienzan a reunirse varios padres de familia, para recibirnos, tampoco ellos pueden creer que sea cierto lo del premio.

El camino es cuesta arriba, junto a la palmera está la escuela, son dos salones solamente, ya tiene su techado para las ceremonias y material de construcción porque el comité de padres de familia trabaja en mejorar las condiciones de la pequeña escuela.

- Anuncio -

Aquí los niños juegan, se abrazan, platican en nahuatl, pero hablan sin problemas el español, llegaron ataviados con el uniforme de Conafe, varias madres de familia también se reúnen en una amena plática, el Covid-19 no tiene presencia en este lugar, los habitantes saben que existe la pandemia, pero no se muestran preocupados por ello, este es un día de alegría, dicen.

Daniela, Valeria, Edgar, Georgina y otros pequeños más se preparan para la foto, hablan poco, pero sonríen mucho. No todos son de primaria, la escuela tiene cuatro niveles educativos, se atiende Educación Inicial, que de momento se encuentra sin alumnos, porque no pueden acudir a las instalaciones: también hay Preescolar, con seis alumnos, Primaria con 21 y Secundaria con 11.

Nemesio González fue recibido con alegría por los alumnos, habla en nahuatl con las madres y algunos padres de familia que se concentran; Angélica que nos guía hasta la zona dicen que se están poniendo de acuerdo para hablar y comentan lo que pueden llegar a hacer con el premio.

Con la sonrisa que no se le borra del rostro el maestro explica que son grandes sueños los que esperan alcanzar con el dinero, un proyecto a corto plazo es poner una antena de telefonía para que se pueda captar el internet, porque actualmente se carece de esa posibilidad y las clases a distancia no se pueden llevar a cabo totalmente, por ello los estudiantes acuden a la escuela dos veces a la semana, con todas las medidas sanitarias; los demás días son con tareas que se trabajan en casa.

Recuerda que es una comunidad indígena donde no se cuenta con computadoras, pero ahora contempla la posibilidad de que estos niños y niñas puedan recibir una tableta para empezar a familiarizarse con la tecnología que les permita tomar las clases a distancia sin tantas complicaciones, de lo contrario no sería de mucha utilidad la antena.

Natalio Edmundo Gama Sánchez, es el presidente del Comité de Padres de Familia, pero igualmente encabeza el comité de La Escuela es Nuestra, la gente lo mira con respeto y cree que trabaja bien; es un hombre de fe, para él no hay suerte, dice que el premio “es una bendición de Dios”.

Tanto los padres de familia como los maestros tienen un sueño en común, imaginan cada nivel educativo con su propio edificio, pero no solamente eso, quieren que sus hijos aprendan más sin tener que abandonar la comunidad.

“Lo que necesitamos es un bachillerato, a ver dónde vamos a conseguir un terrenito que nos vendan y lo vamos a construir” manifiesta don Natalio y la idea es secundada por el maestro que ya contempla tramitar la clave ante la Secretaría de Educación Pública, porque con ello se va a beneficiar a otras comunidades cercanas.

Para el maestro es muy importante hacer uso correcto de ese dinero, que cada peso se invierta correctamente, desea que Quiaptepec tenga un antes y un después de la rifa del avión presidencial, porque este es un momento histórico para el barrio que lo recibió hace 10 años cuando se fundó la escuela.

Casi todas las familias viven del campo, la escuela llegó hace 10 años, hay madres, así como papás que no saben leer ni escribir, por ello lo que desean es que sus hijos continúen con sus estudios, “ que le echen muchas ganas, ellos que aprovechen porque sí la escuela ya nos llegó tarde”, dice una de las mamás al señalar que ahora tienen doble trabajo porque tienen que ayudar a sus hijos en el aprendizaje. Quienes no saben leer piden apoyo a sus vecinas y es así como se ayudan mutuamente.

Dentro de las normas del programa La Escuela es Nuestra se incluye que la mano de obra debe ser de la misma comunidad, las madres sonríen cuando se les pregunta si se anotarán para trabajar en la construcción, una de ellas las anima a que acepten al decirles que van a tener el trabajo cerca de su casa y además ganarán un dinerito.

Por el momento están a la espera de que las autoridades les informen cómo se va a trabajar en esta ocasión con el proyecto, así como la manera en que se va a asignar el recurso, hay mucho que aprender sobre ese tema tanto por parte de los profesores como de los padres de familia, de las autoridades municipales no se habla, saben que el programa no los incluye.

Hay que emprender el camino de regreso, aquí se queda un pueblo que ha soñado en grande siempre, con la diferencia de que ahora puede lograr que sus sueños sean una realidad, su mirada, su sonrisa, su caminar así lo indica, cada quien toma el retorno a sus casas y la escuela se va quedando sola, pronto esperan verla crecer y llenarse de nuevo de alumnos y de libros

Valeria y otros dos pequeños se unen al camino, su casa queda por ahí, la lluvia que cayó la noche anterior también causó un deslave cerca de su casa, nos cuenta que una piedra grande quedó a orilla del camino, no se puede mover, se va a quedar ahí porque pesa mucho, pero lo bueno es que no causará problemas en su vivienda. Ella quiere ser fotógrafa.

Georgina sueña con ser maestra porque le gusta leer y enseñar, cuando concluya este ciclo escolar continuará en la secundaria y si el bachillerato ya está, en cuatro años seguirá haciendo el camino a la escuela en Quiaptepec, a lo mejor le toca dar clases aquí mismo “quién sabe” dice mientras se encoje de hombros.

En la cabecera municipal el premio es el tema del día, las personas expresan su alegría por Quiaptepec y solo piden que se aplique bien el dinero “para que los niños tengan una mejor escuela y que no vayan a meter mano otras personas, las autoridades que cuando ven dinero hacen eso”

Zoquitlán está en medio de la Sierra Negra, es uno de los municipios con mayor marginación, pero dicen los habitantes que los ex presidentes municipales se han hecho de buenas casas y autos, unas parecen mansiones, por eso temen que las actuales autoridades municipales intenten inmiscuirse en los proyectos que los maestros los habitantes de Quiaptepec tienen para la escuela.

- Anuncio -
- Anuncio -

Últimas

Rogelio López Maya fue nombrado encargado de despacho en la SSP

El gobierno estatal relevó a Raciel López Salazar de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP), y trascendió que como encargado de despacho quedó...
- Anuncio -