La compra de credenciales de elector, la trampa para favorecer a Alito

Hasta ahora las mediciones electorales indican que la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, camina en el primer lugar de la intención del voto en el proceso interno del PRI, ya que en 16 estados va arriba en las preferencias y entre ellos se encuentran las entidades que más sufragios aportan a una contienda nacional. Aunque se ha querido vender la imagen de que Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito, es el candidato a vencer, lo cierto es que sus números lo colocan muy lejos de su rival.

La certeza que existe en el equipo de Ortega Pacheco de que podrá derrotar a Alito, pese a la “cargada” que a su favor generaron 12 gobernadores y la propia dirigencia nacional del PRI, es que ahora las reglas que rigen la contienda le cierran el paso a muchas de las practicas fraudulentas del pasado.

En la actual contienda del PRI, por primera vez, la militancia va a votar utilizando la credencial oficial de elector, no la mica de afiliación al PRI, lo cual impedirá que se emitan miles de afiliaciones apócrifas para rellenar las urnas.


Además, los centros de votación serán vigilados por el Instituto Nacional Electoral, que por norma debe validar la limpieza del proceso interno de cualquier partido en la elección de sus dirigentes.

Aun así todavía queda una práctica viciada, que es la única vía que podría poner en riesgo el posible triunfo de la ex mandataria yucateca, que es la compra o renta de credenciales de elector.

Es decir, que en los días previos al 11 de agosto, que es la fecha de las votación, a los militantes del PRI les paguen por entregar sus credenciales de elector y éstas se las regresen hasta que haya pasado los comicios. Dicha maniobra fue utilizada de manera masiva por el morenovallismo en los comicios de gobernador de Puebla del año pasado.

Las estimaciones indican que una baja votación en el proceso electoral priista beneficiaría a Alejandro Moreno, quién podría ganar con el sufragio del acarreo que generen los gobernadores del PRI y varios comités directivos estatales del tricolor que están sometidos a la directriz nacional del partido.

Una alta participación sería el mejor escenario para Ivonne Ortega, quien lleva varios años recorriendo el país y se acabó distanciando de Enrique Peña Nieto, cuando éste todavía era presidente de México, debido a que la yucateca como diputada federal presentó una iniciativa de ley para bajar la carga tributaria en el precio de la gasolina y eso causó enojó en Los Pinos.

Ivonne Ortega camina en primer lugar por dos factores: por un lado, ha logrado construir una importante cercanía con las bases del partido en estados donde el PRI es oposición, como es el caso de Puebla. Y por el otro lado, se están uniendo a ella las fuerzas de Ulises Ruiz y de José Narro, quienes también buscaban la dirigencia, pero no pudieron competir por la cargada a favor de Alito.